Lo importante es lo que no se ve

La Tierra Hueca

Tierra Hueca: Madre de todas las conspiraciones. (Parte II). Por Débora Golstern.

REED, EMERSON, GARDNER Y OTROS. ¡La Tierra es Hueca, Hueca, Hueca!

Uno de los primeros evangelistas en retomar las teorías de Symmes fue William Reed, que en 1906 publicó “El fantasma de los Polos”. Plagado de referencias científicas, y nutrido de una amplia bibliografía con especial énfasis en los trabajos publicados por los exploradores del Ártico, el libro alcanzó la categoría de culto entre los seguidores de la Tierra Hueca, y se convirtió en un material de referencia obligatorio para los demás estudiosos del tema.

Escribiría Reed “la Tierra es hueca o no es. ¿Qué pruebas hay de que no sea hueca? Absolutamente nada lógico y pormenorizado. Por el contrario: todo lleva a creer que es hueca. Si lo es realmente y si en su interior hay volcanes en actividad, ¿no deberíamos divisar grandes resplandores reflejados en los témpanos y en las nubes, así como otros grandes fuegos reflejan la luz?

¿No tendríamos que ver grandes nubes de humos y de polvo, análogamente a lo que sucede con otros volcanes en actividad? Es precisamente eso lo que han testimoniado todos los exploradores: nubes oscuras y bajas que afloran en el mar o que flanquean los témpanos”.

“Si la Tierra fuera hueca ¿una vez que se ha penetrado en la abertura polar no debería hacer más calor en invierno y más fresco en verano? Son los exploradores árticos quienes afirman que el viento del norte, en invierno, hace subir la temperatura, en tanto que al sur se mantiene más baja.

En verano, en cambio, el viento del sur hace subir la temperatura, que al norte se mantiene más alta. Exactamente, lo que ocurriría si los vientos procedieran del interior de la Tierra. Además, si la Tierra es hueca, no puede ser redonda, ya que la abertura proporcionalmente a su propia extensión, le restaría parte de su redondez. De cualquier modo, todos concuerdan en que la Tierra es achatada en los polos.

Además se torna más templada cuando se va hacia el norte o el sur. ¿Se trata de esto? No hay sino una respuesta: que la Tierra es hueca, más cálida en su interior que en el exterior. El viento que sopla en verano entibia la atmósfera a medida que uno se aproxima al norte.

Si la Tierra fuera sólida, ni la ciencia ni la razón podrían proporcionar una explicación racional del mayor calor existente más al norte. Todas las teorías conocidas se oponen a tal conclusión. Cuanto más pronto se adopte la teoría según la cual la Tierra es hueca, tanto más pronto se resolverán las cuestiones más complicadas, el espíritu se gratificará con ese inmenso placer que representa el triunfo de la razón”.

Además de este pensamiento, Reed proponía doce preguntas en el “Fantasma de los Polos”, que reafirmaban su posición, algunas de las cuales versaban sobre:

Ausencia de sol durante los largos inviernos árticos. 
Funcionamiento anormal de la brújula en el extremo Norte. 
Superación del anillo que delimita la abertura polar e ingreso en el interior de la Tierra. 
Rocas en los témpanos, nieve de color, polen y polvo en el extremo Norte. 
Mar abierto en el extremo Norte. 
¿Por qué hace más calor cerca de los Polos? 
¿Cuál es la causa de la coloración de las nieves del Ártico? 
Dos años más tarde (1908) vería la luz “El Dios humeante o un viaje al interior de la Tierra” de Willis George Emerson, relato en formato novela. El escritor afirmaba que basaba su historia en un hecho real, acaecido en 1829, protagonizado por un pescador noruego, Olaf Jansen, que junto a su padre lograron penetrar en tierras desconocidas del Polo Norte.

Según narra Emerson, Jansen le legó un manuscrito y mapas de su aventura polar, poco antes de morir. Allí se afirma que en esa cavidad intraterrena habitan gigantes vegetarianos con edades de entre 400 a 800 años. En su interior hay un sol brumoso y la relación agua/tierra es lo contrario a la existente en la superficie como si se tratase de un negativo de nuestro propio mundo.

“Poseen un altísimo nivel científico. Están en condiciones de trasmitirse unos a otros el pensamiento, utilizando un cierto tipo de radiaciones; además, disponen de fuentes de energía más potente que la electricidad”. Su lenguaje se parece al sánscrito, y se trasladan de una ciudad a otra en un tren tipo monoraíl, que funciona con volante antigravitacional. Los gigantes serían descendientes de las 10 tribus perdidas de Israel, y vivirían en Jehu. En otras de sus ciudades, Edén, residiría el rey del mundo, cuya capital es Shamballah.

El libro de Emerson inspiraría posteriores descripciones del mundo intraterreno, y marcaría el modelo a seguir. Su fascinante combinación de tecnología de avanzada con misticismo religioso sería continuada por varios autores.

En 1913 aparece el libro de Marshall B. Gardner [1], “Viaje al Centro de la Tierra o ¿Los polos han sido realmente descubiertos?”. Retomando el camino trazado por Reed, el trabajo de Gardner resumía “veinte años de investigaciones basadas en los informes de los exploradores árticos y en las observaciones astronómicas”.

Aunque los escritos presentados se volvían más complejos, con el objeto de ganar más adeptos a la causa de la Tierra Hueca, la idea central de Symmes perduraba por más que se la intentara ridiculizar. Gardner “consideraba a su predecesor como un mero chiflado” “y despreciaba los planetas internos de Symmes”. Sin embargo su inmenso tratado de casi cuatrocientas cincuenta páginas no escapaba a la visión general vaticinada por Symmes, que Gardner también reproducía pero en mayor escala.

Decía: “que la Tierra es una conchilla vacía cuya corteza externa tiene un espesor aproximado de 800 millas (1.287 Km) y cuya abertura polar mide alrededor de 1.400 millas (2.253 Km) de diámetro. Afirma que los mamuts proceden del interior de la Tierra, donde viven aún, y que los animales gigantescos hallados en la región polar no pertenecen a especies extinguidas en la prehistoria sino existentes todavía: quedaron congelados en el momento de pasar por la abertura polar.

Siempre en apoyo de su teoría de que la Tierra es hueca y posee un sol central [2], Gardner destaca que los pájaros y los animales, en invierno, emigran hacia el norte, para hallar una temperatura más templada. Agrega asimismo, que a medida que los exploradores se aventuran hacia el polo norte el clima se torna más cálido, en particular una vez superado el paralelo de 80º.

Los vientos procedentes del extremo norte tornan el aire más tibio. Por la misma causa, las aguas del mar, siempre en el extremo norte, en vez de estar congeladas, se mantienen líquidas. Gardner se ocupa más adelante del polen rojo hallado en los témpanos y ventisqueros, como así también de los detritos vegetales arrastrados por las corrientes tibias procedentes del norte”.

Los escritos de Gardner así como los de Reed, profesaban un acercamiento científico del tema; no obstante sólo hipotetizan a base de las observaciones realizadas, y evitan pronunciarse sobre una futura exploración que comprobara sus teorías. Sin embargo sus trabajos dejarían una profunda huella y grandes interrogantes, que alimentarían las ansias por buscar esas tierras más allá de los Polos. Con el advenimiento del Nazismo, la teoría de la Tierra Hueca tomaría un nuevo giro, inscribiéndose en las páginas de Historia como uno de los sucesos más insólitos registrado durante la Segunda Guerra Mundial.

RADARES APUNTANDO A LA NADA. Cuando los nazis negaron la redondez de la Tierra

¿Qué lleva a un país como Alemania, a interesarse por la teoría de la Tierra Hueca en medio de los avatares de la Segunda Guerra Mundial? ¿Una escapada ante tanto horror? ¿O para satisfacer una ciencia propia, que buscaba diferenciarse del materialismo racionalista imperante en esos días al que despreciaban?

Tal vez los sabios alemanes estaban en posesión de secretos ignorados por la gran masa restante, en especial la de sus enemigos, y es por eso que pudieron convencer a los grandes Jerarcas de su partido que financiaran la expedición a la Isla Báltica de Rugen, que como sabemos culminó en fracaso.

Es probable que mucha de la literatura bibliográfica antes mencionada sobre la Tierra Hueca influenciara en gran medida a los inquietos alemanes que se lanzaron a la aventura. Pero nuestro estudio revela otros escritos, fuentes no menos importantes y que fueron utilizados como modelos para dar validez a su loca teoría.

La elección nazi recayó en un escritor de origen norteamericano, Cyrus Read Teed, un descarriado alquimista que seducido por la doctrina de la Tierra Hueca, retomaría una vez más la cruzada iniciada por Symmes.

Cyrus Read Teed nació en 1839 en el estado de Nueva York. Durante su juventud fue integrante de los cuerpos médicos del ejército norteamericano. Teed era un espíritu de gran erudición, especializado en el estudio de la literatura alquimista. Un día de 1869 mientras trabaja en su laboratorio manipulando electricidad sufrió un shock y se desmayó.

Durante ese período de inconsciencia fue preso de una visión divina, “un ángel con aspecto de bella mujer”, diría, le reveló “una nueva conciencia espiritual”. Según Teed él era un Mesías “reencarnado, y su misión consistía en reunir a los 144 mil creyentes que con él esperarían confiados el Juicio Final”.

Cyrus se convirtió en Koresh, su equivalente en hebreo y de inmediato fundó el Movimiento de Unidad de Koreshan [3]. Sus intereses científicos también sufrieron una mutación, ya que muy pronto pasó a proclamar que “la auténtica cosmogonía consiste en el hecho de que La Tierra es una esfera vacía dentro de la cual está contenido el universo [4]”.

Su nuevo discurso dio paso a (1905) “Cosmogonía Celular o la Tierra una esfera cóncava”, una extensa obra donde se leía que para Teed “los seres humanos viven por dentro del planeta, no en el exterior. La gravedad ahí no existe, y los humanos son contenidos en el lugar debido a la fuerza centrífuga.

El sol es un aparato a pilas gigantesco, y las estrellas meras refracciones de su luz”. Regularmente Teed editaba La Espada de Fuego, una especie de boletín que se distribuía entre sus partidarios. Su movimiento llegó a contar con 4.000 miembros. Koresh predicaba la Reencarnación y anunció que volvería de la muerte. Una vez que se produjo su fallecimiento en 1908 sus seguidores no lo enterraron, sino que dejaron que su cuerpo reposara en una tina de baño, pensando que no se descompondría. “Después de varios días, funcionarios locales de salud forzaron a sus acólitos a darle sepultura”.

Aunque Koresh no pudo cumplir su promesa de resucitar en vida, sus ideas sobrevivirían a la corrupción de la carne, y harían mella en la belicosa Alemania de la Segunda Guerra.

Veamos.

Cuenta la historia que “al terminar la guerra de 1914, un joven aviador alemán, prisionero en Francia, Peter Bender, descubre unos viejos ejemplares del periódico de Teed, ‘La Espada de Fuego’, así como unos folletos de propaganda de la Tierra Hueca. Atraído por este culto e inspirado a su vez, concreta y desarrolla esta doctrina. De vuelta en Alemania, funda un movimiento, el Hohl Welt Lehre.”

Además de Teed, Bender recurre al enciclopédico trabajo de Marshall Gardner.

Tiempo después el renovado e inspirado piloto enuncia: “la Tierra es una esfera de la misma dimensión que en la geografía ortodoxa, pero es hueca y la vida se halla adherida a la superficie interna por efectos de ciertas radiaciones solares. Más allá, se extiende la roca hasta el infinito. La capa de aire, en el interior, tiene un grosor de sesenta kilómetros; después se enrarece hasta el vacío absoluto del centro, donde se encuentran tres cuerpos: el Sol, la Luna y el Universo fantasma.

Este Universo fantasma es una bola de gas azulado, en el cual brillan unos granos de luz que los astrónomos llaman estrellas. Cuando esta masa azul pasa por delante del Sol, cae la noche sobre una parte de la concavidad terrestre, y la sombra de aquella masa sobre la Luna produce los eclipses. Creemos en un Universo exterior, situado encima de nosotros, porque los rayos luminosos no se propagan en línea recta: son curvos, a excepción de los infrarrojos”.

Los nazis abrazaron los trabajos de Peter Bender, a los que siguieron escritos de Johannes Lang, Karl Neupert y Fritz Braun. Durante los años ‘30 la teoría de la Tierra Hueca fue tema que apasionó a cierta cúpula del partido nacionalsocialista y que con el ascenso al poder pasó a engrosar una de las tesis que desafiaban la lógica reinante, y como una manera de contradecir a Einstein, a quien despreciaban por su condición de judío y quien debió emigrar a EE. UU.

Tanto entusiasmo generó la idea de Bender, que tres años antes de finalizar el conflicto con los aliados, Alemania envió una expedición a la Isla de Rutgen (pormenores citados al comienzo de nuestro informe). Heinz Fisher, uno de los científicos que participó del fallido experimento y que luego trabajaría con los americanos, relató que “los nazis me hacían realizar un trabajo de locos, lo que entorpecía considerablemente mis investigaciones”.

Un astrónomo del observatorio de Monte Palomar, Gerard S. Kuiper escribía en “Popular Astronomy” que “en ciertos medios importantes de la Marina y de la Aviación alemanas, creían en la teoría de la Tierra cóncava. Pensaban que les resultaría particularmente útil para señalar la posición de la flota inglesa, y que la curvatura cóncava de la Tierra, permitiría observaciones a gran distancia por medio de los rayos infrarrojos, menos curvados que los rayos visibles”.

Con la operación fracasada en Rutgen, el entusiasmo inicial demostrado hacia la causa de la Tierra Hueca se abandonó, siendo reemplazado por un creciente malhumor que creció hasta convertirse en venganza. “La autoridad de Bender, a los ojos de los dignatarios nazis, decreció a pesar de la protección de Göring que sentía afecto por el antiguo héroe de la aviación”. “Bender fue arrojado a un campo de concentración, donde murió. La Tierra cóncava tuvo así a su mártir”.

Hans Hörbiger (1860-1931) [5] fue otro de los impulsores de la Tierra Hueca. “Algunos de sus seguidores formaban parte de grupos de aficionados a los cohetes que lanzaban sus ingenios en las afueras de las grandes ciudades. Sus ideas habían calado tan hondo que a finales de ese año la Sociedad para Vuelos Espaciales —en Berlín— decidió comprobar una de sus insólitas teorías: la de la Tierra hueca.

Según esta hipótesis la superficie de la Tierra se encuentra en el perímetro interior de una esfera hueca, el Sol está situado en el centro de la cavidad y la tierra se extiende infinitamente por debajo de nuestros pies en todas direcciones. Sería algo así como imaginarse el mundo al revés.

Se eligió la ciudad de Magdeburgo para realizar la experiencia. Se lanzarían los dos cohetes que en ese momento tenían disponibles con la esperanza de que alguno de ellos ascendiera verticalmente hasta llegar a las antípodas de nuestro planeta. Increíble pero cierto.

El primer cohete se elevó tímidamente por encima del cobertor de hierro que parapetaba toda la estructura de lanzamiento, y poco más hizo que detenerse y caer al suelo. La segunda tentativa fue más prometedora; el cohete se elevó con mayor brío alcanzando unos metros hasta que se desvió y comenzó a volar vertiginosamente en horizontal sobre los atónitos testigos, que vieron cómo caía en un labradío cercano. El disparatado experimento había concluido y la errónea teoría de Horbiger quedaba sin demostración”.

En la redacción de este Capítulo no podemos dejar de mencionar, que dentro de la cúpula nazi funcionaba “La Sociedad de estudios para la antigua historia del espíritu (Deutsche Ahnenerbe)” mejor conocida como la “Herencia de los Ancestros”, que también se interesó por el tema de la Tierra Hueca.

Una de sus ramificaciones más famosa fue “Sol Negro”, que tuvo como objetivos “buscar las entradas al mundo subterráneo y poner en marcha proyectos secretos en cuanto a tecnología de avanzada”. Pero de este tema invitamos al lector a remitirse a nuestros anteriores trabajos que consignamos en la bibliografía final.

Antes de concluir, se hace necesario hablar de dos autores literarios que también tuvieron una influencia capital en el desarrollo de la teoría nazi sobre la Tierra Hueca. Hablamos de Bulwer Lytton.

Edward Bulwer Lytton (1803-1873), fue uno de los escritores ingleses más reconocidos en la época victoriana, que alcanzó fama con (1834) “Los Últimos Días de Pompeya”. Fue integrante de dos famosas escuelas esotéricas, Rosacruces y Golden Dawn, que fueron de gran influencia en su literatura posterior. Uno de esos legados sería (1870) “La Raza Futura” [6] o mejor conocida como “Vril: el poder de la raza venidera”.

El libro cuenta la historia de un norteamericano, de nombre anónimo “que en un año no especificado de principios del siglo XIX llega a Inglaterra y es conducido a una excursión por unas minas; allí se entera de una leyenda según la cual uno de los túneles conduce a un misterioso mundo subterráneo”.

“El protagonista descubre la existencia de una civilización desconocida, la Vril-Ya, en el subsuelo profundo de La Tierra. Esta civilización está mecanizada y altamente desarrollada tecnológicamente. La sociedad es comunal, aunque desigual. Lo inquietante es que el elemento que crea el equilibrio de esa sociedad es un arma como un revólver llamada Vril.

Para Lytton el Vril “puede ser utilizado para ampliar la conciencia de la mente y permitir la transferencia de pensamiento de una persona a otra por medio del trance o visión. Dice que este líquido que en todo penetra, es el mayor poder sobre todas las formas de la materia, ya sea ésta animada o inanimada.

Puede destruir con la velocidad del rayo y se la puede disciplinar; aplicado de modo diferente es capaz de vigorizar o recuperar la vida, curar y conservar. Al narrador le dicen que la fuerza puede utilizarse para cortar el diamante así como dirigirla para destruir al enemigo. Le enseñan una vara que regula el Vril y aprende que el fuego alojado en el hueco de la vara dirigida por un niño podría echar abajo la fortaleza más poderosa y abrirse un camino ardiente desde la vanguardia a la retaguardia en un campo de batalla.

Otros usos del Vril son como fuente de propulsión para sus ingenios volantes, vehículos de tierra, mar y aire comunes en los reinos subterráneos”. Los Vril-Ya son una comuna vegetariana, de gran longevidad y cuyo propósito final es invadir la raza de la superficie.

Nuevamente encontramos en la Raza Futura elementos comunes e influencias similares. El narrador anónimo es de origen norteamericano, los Vril–Ya son vegetarianos y longevos, cuestiones todas que remiten al legado de Symmes. Quizás el gran mérito de Lytton fue la introducción del Vril, catalizador de origen eléctrico desconocido en nuestro mundo. Para entender este concepto hay que investigar las afiliaciones espirituales ya mencionadas del autor, tan en boga por esos días.

En la Alemania de Hitler la Raza Futura originó la creación de “una sociedad oculta”, que se conoció como la Logia Luminosa o Vril. Según relatara Willy Ley “brillante científico de los fenómenos espaciales, que se encontraba en Berlín en aquel tiempo y que huyó de Alemania en 1933”

“Los miembros de la Logia creían tener el conocimiento secreto de la fuerza Vril, y esperaban que ella les permitiera convertirse en los iguales de la raza escondida en el interior de la Tierra. Habían desarrollado métodos de concentración y un sistema total de gimnasia interna con la que podrían ser transformados”. Según Ley, el poder Vril sería similar a la “energía inherente de nuestros cuerpos, de la que sólo utilizamos una diminuta proporción en nuestra vida diaria”.

Para los sabios hindúes en cambio, la energía Vril [7] es la Kundalini, identificada como una serpiente enroscada que duerme en el hombre. “Es la fuerza microcósmica de energía universal; o dicho más simplemente, el gran almacén de energía estática y psíquica potencial que existe en forma latente en todo el ser. Es la manifestación más poderosa de fuerza creativa que hay en el cuerpo humano”. La Kundalini “puede ser muy útil si se la emplea bien, pero extremadamente peligrosa, si se la despierta sin los debidos cuidados y atenciones”.

Según “los documentos nazis capturados tras la caída del Tercer Reich indican que Hitler y sus partidarios lanzaron varias expediciones en búsqueda de una entrada al mundo interior. Geógrafos y científicos alemanes recibieron la orden de encontrar un túnel que condujera a los Vril-Ya (como se denominó entonces a ese pueblo oculto).

Se revisaron los planes de minas alemanas, suizas e italianas para ubicar posibles pozos, e incluso Hitler ordenó a un coronel de inclinaciones intelectuales que investigara la vida de Lord Bulwer Lytton, con la esperanza de conocer dónde y cuándo el autor había visitado el mundo de los Vril-Ya”.

Continuará.

Ver Parte I: http://www.bolinfodecarlos.com.ar/021007_tierra_hueca.htm

Referencias:

[1] En el momento de la publicación de su libro, Gardner trabajaba como empleado en una compañía corsetera de Illinois y se costeó su propia impresión.

[2] “La más elevada temperatura existente en la zona del orificio polar y la aurora boreal se explican, según Gardner, por la fuente de calor constituida por ese sol; Reed, en cambio atribuía dicho fenómenos a las erupciones volcánicas. Un sol central fuente de calor y de luz, torna posible la existencia de vida humana en el interior de la Tierra. También Reed creía en esta vida, pese a que no lograba explicar un sol central como fuente de aquella luz, sin la cual la vida sería imposible. Gardner se remite también a los datos de la observación astronómica para demostrar que no sólo la Tierra sino también todos los demás planetas son huecos en el interior y poseen un sol central. Gardner vincula estas características con la formación originaria de los planetas”.

[3] El Movimiento de Unidad Koreshan tuvo una gran cantidad de seguidores. En 1874 estableció en Estero, Florida (EE. UU.), la colonia Nueva Jerusalén. La comuna contaba con panadería propia, imprenta, y trabajaban en la construcción de viviendas para la región. Además de la creencia en la Tierra Hueca, eran partidarios de la reencarnación, inmortalidad, celibato y comunismo. Su gran auge fue entre los años 1903 hasta 1908.

[4] Según Teed una de sus fuentes para esta nueva concepción eran los pasajes del profeta Isaías, capítulo cuarenta versículo doce, donde se aludía a una nueva cosmogonía celular “la Tierra es la superficie de una esfera rocosa infinita”.

[5] Se creía un nuevo Copérnico, y fue el creador de una teoría denominada Hielo Eterno o Cósmico (Wel Welteislehre) una especie de nueva cosmogonía glaciar, que intentaba explicar el funcionamiento del Universo, en contradicción con las tesis oficiales.

[6] Una versión que circula sobre este libro da cuenta que Lytton “se hallaba realizando una especie de retiro meditativo en una localidad de los Alpes italianos —cerca de Bérgamo— en el año 1842. Un día de verano, seis de julio, se encontró con uno de estos extraños seres humanos del subsuelo. Mantuvieron una cierta comunicación telepática, y ante los ojos asombrados del escritor, este ser le trasmitió detalles e información de cómo era su sociedad inmersa en las grutas montañosas. Luego se despidieron. Bulwer Lytton nunca se introdujo en esas grutas ni conoció personalmente esa cultura y civilización, pero le sirvió de inspiración”. ¿Cuento o realidad? 
[7] “La idea de lo que es la fuerza Vril, es semejante a lo que imaginamos del corazón en nuestro cuerpo. El Vril semeja la cavidad del corazón, su fuerza oculta, considerada como centro del ser, como el interior del huevo del mundo. Y tiene por supuesto una relación muy directa con el culto de las cavernas de los antiguos habitantes de América”.

EXTRAIDO DEL BOLINFO DE CARLOS

Fuente: https://sites.google.com/site/galeriademisterios/home/tierra-hueca

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Tierra Hueca: Madre de todas las conspiraciones. (Parte I). Por Débora Golstern.

La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas.

Año: 1942
País: Alemania
Objetivo: Tierra Hueca

 

“Estamos en abril de 1942. Alemania vierte todas sus fuerzas en la guerra. Nada, al parecer, es capaz de desviar a los técnicos, a los sabios y a los militares de su tarea inmediata. Sin embargo, una expedición organizada, con asentimiento de Goering, de Himmler y de Hitler, abandona el Reich con gran sigilo.

Forman esta expedición algunos de los mejores especialistas del radar. Bajo la dirección del doctor Heinz Fisher, conocido por sus trabajos sobre los rayos infrarrojos, desembarcan en la isla báltica de Rugen. Van provistos de los aparatos de radar más perfeccionados. Estos aparatos son todavía raros en esta época, y están repartidos en los puntos neurálgicos de la defensa alemana.

Pero las observaciones que van a realizarse en la isla de Rugen son consideradas, por el alto Estado Mayor de Marina, como de importancia capital para la ofensiva que Hitler se apresta a desencadenar en todos los frentes. No bien hubieron llegado, el doctor Fisher apuntó los aparatos al cielo, en un ángulo de cuarenta y nueve grados.

Salta a la vista que nada hay que detectar en la dirección elegida. Los otros miembros de la expedición creen que se trata de un ensayo. Ignoran lo que se espera de ellos. Más tarde les será revelado el objeto de la expedición. Desconcertados, comprueban que los aparatos siguen apuntando en la misma dirección durante muchos días.
 
Entonces se les da esta explicación: El Führer tiene buenas razones para creer que la Tierra no es convexa, sino cóncava. No habitamos en el exterior del Globo, sino en su interior. Nuestra posición es comparable a la de las moscas que andan por el interior de una esfera. El objeto de la expedición es demostrar científicamente esta verdad.

 

Gracias a la reflexión de las ondas del radar, que se propagan en línea recta, se obtendrán imágenes de puntos extraordinariamente alejados en el interior de la esfera. El segundo objeto de la expedición es obtener, por reflexión, imágenes de la flota inglesa anclada en Scapaflow”.

Año: 2007
País: USA
Objetivo: Tierra Hueca

 

Se anuncia por enésima vez una expedición a la Tierra hueca, que por diversos problemas en especial de índole económico, es aplazada año a año. La idea parte de un grupo de exploradores norteamericanos, en su mayoría practicantes mormones, quienes creen que la famosa tribu perdida de Israel reside en las entrañas del Polo Norte, donde mora el Rey del Mundo, representante de Dios en la Tierra.

Esta idea toma como fuente primaria, además de los pasajes bíblicos, un libro que se conoció a principios del siglo XX, Smoky God. Un viaje al interior de la tierra, relato de Olaf Jansen, pescador noruego que junto a su padre pasó dos años en esas tierras desconocidas. Por medio de un rompehielos ruso, el Yamal, esperan arribar a ese lugar mítico y comprobar su tesis. Los pasajeros que quieran participar deberán abonar la módica suma de veinte mil dólares, un costo menor si se piensa en los beneficios.

¿Por qué una idea que en 1942 no tuvo un final feliz, como después veremos, es retomada 65 años más tarde? ¿Hastío de la modernidad? ¿Fastidio con la ciencia que niega su existencia? ¿Es realmente la Tierra hueca y su secreto escondido por las potencias? ¿O es que tal vez nuestros libros están caducos y necesitamos fabricar nuevas respuestas?

La Tierra no es hueca, dicen los especialistas, pero si no lo es, ¿por qué algunos no creen? En la historia de la Humanidad siempre existieron inconformistas, individuos que se negaron a aceptar hechos incuestionables y propusieron nuevos caminos. Algunos se adelantaron a su tiempo, otros sucumbieron ante los cambios, no se adaptaron. Pero hubo un tercer grupo que se decidió a resistir y alzó su bandera en contra de las posturas vigentes. ¿Es este el caso de los sostenedores de la teoría de la Tierra Hueca?

Después de leer el próximo informe, el lector decidirá.

JOHN CLEVES SYMMES. Un rebelde en la corte de las Trece Colonias

Remontémonos a 1823. Ese año “el representante de Kentucky, Richard Johnson que llegaría a ser vicepresidente de los Estados Unidos, se levantó en la Cámara, para presentar respetuosamente una instancia en la que se pedía que el Congreso costeara una expedición al centro de la Tierra; y, al instante, volvió a imperar el bullicio en la asamblea”. Aunque la moción sonara a broma, ya llevaba cinco años dando vueltas por el territorio norteamericano. El impulsor de la propuesta era un capitán retirado, John Cleves Symmes, que combatió a los británicos en la Guerra de la Independencia.

“Yo declaro que la tierra está vacía y que su interior es habitable; que contiene un cierto número de esferas concéntricas, sólidas, una dentro de la otra, y que tiene una abertura de doce a dieciséis grados en el polo. Empeño mi vida en apoyo de esta verdad y estoy dispuesto a explorar el hueco, si el mundo quiere sostenerme y ayudarme en tal empresa. John Cleves Symmes, de Ohio, ex capitán de infantería.”

“Tengo preparado para la prensa, un tratado sobre los principios de la materia, donde doy pruebas de la proposición anterior, explico varios fenómenos y revelo el “secreto dorado” del doctor Darwin. Mis condiciones son el patrocinio de esto, y el nuevo mundo lo ofrezco a mi esposa y sus diez hijos.

Elijo como protectores, al doctor S. L. Mitchel, a Sir H. Davy y al barón Alexander von Humboldt. Invito a un centenar de bravos compañeros, bien equipados, a partir desde Siberia, en la estación otoñal, con renos y trineos, para avanzar en la superficie del mar helado; doy mi palabra de que encontraremos una cálida y rica tierra, llena de florecientes vegetales, y de animales, si es que no hay hombres, al llegar, un grado hacia el norte de latitud 82; regresaremos durante la primavera siguiente. J. C. S”.

Cuando Symmes escribe ese panfleto apasionado en defensa de la Tierra Hueca, ya se encuentra retirado de sus actividades militares, disfrutando de una apacible vida hogareña que por lo visto lo aburría. Ni los diez vástagos que tenía a su cargo, ni al parecer su esposa lograban aplacar el espíritu del indómito capitán, que invirtió sus últimos años en tratar de interesar a sus compatriotas acerca de este tema.

Su creencia en la posibilidad de oquedades polares comenzó con la compra de un telescopio para observar los planetas. “Estudiaba mapas y dibujos de Saturno, y llegó a la conclusión de que el hecho de que haya anillos alrededor de aquel astro, establece que el principio de las esferas concéntricas, o de los planetas huecos, existe realmente.

Juzgó que Isaac Newton había incurrido en un error, y que una atmósfera llena de un elástico fluido aéreo o de unas esferas de éter, huecas, microscópicamente invisibles, explican la gravedad: El fluido aéreo crea, en vez de una fuerza arrastrante, una impelente, que es principio real de la gravedad.

Opinó también que la materia informe tomaba, en rotación, la forma esférica, y por consiguiente, una masa nebulosa en rotación, como lo era nuestra Tierra durante su proceso formativo, no asumiría la forma de una esfera sólida, sino, más bien, la de esfera hueca”.

Para sustentar esta visión se adentró en cierto tipo de lectura esbozada por algunos autores partidarios de su querida teoría. Estudió a Burnet “que creía que la Tierra había sido, anteriormente, un pequeño núcleo, cubierto de petróleo, al cual se había adherido el fluido de la atmósfera, formando así la corteza terrestre.

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Otros escritos fueron los de Woodward, “que afirmaba, que la Tierra está formada por distintos estratos, dispuestos en lechos concéntricos, como las capas de una cebolla”. De Whiston extrajo “que la Tierra había sido originada por un cometa, y que en el cometa se había formado un abismo líquido, el cual había sido cubierto después por una corteza, de modo que, en su aspecto final, la tierra se parecía a la yema, a la clara y a la cáscara de huevo”.

Aunque estos autores colmaban sus expectativas, Symmes indagó aún más en el pasado y encontró que en 1692, el famoso astrónomo Edmund Halley, descubridor del cometa que lleva su nombre, esbozó “que debajo de la corteza terráquea había un vacío, dentro del cual giraban tres planetas del tamaño de Venus, Marte y Mercurio.

Halley no estuvo solo ya que poco después el famoso matemático alemán Leonard Euler agregó a las observaciones del británico una pequeña modificación: unificó los tres planetas en uno solo, “al cual dio luz de día y una avanzada y próspera civilización”. Esta corriente sería seguida por Cotton Mather “habló de un universo interior” y “dos décadas más tarde, el barón Holberg escribió una novela en la cual el protagonista caía dentro de la Tierra, para descubrir allí un sol y un sistema solar, y convertirse él mismo, durante tres días, en un satélite girante”.

Uno de los últimos científicos en unirse a Halley y Euler fue el escocés Sir John Leslie “célebre por sus investigaciones sobre la radiación, especuló acerca de una tierra hueca, provista de dos resplandecientes planetas, semejantes al sol, llamados Proserpina y Plutón”.

Symmes carecía del don de la oratoria, pero recorrió el país brindando algunas Conferencias ante un público ávido por novedades. En 1820 se dio a conocer “Symzonia: un viaje de exploración”, que fue editado por la casa editora J. Seymour (New York) y firmada por un tal Adam Seaborn.

“Esta divertida obra de ciencia ficción era una parodia de Symmes, de su hipótesis, y de su expedición en proyecto. En el relato, el autor, en primera persona, inspirado por Symmes, prepara una exploración de las regiones polares, con el pretexto de cazar focas. Al acercarse al lugar donde se encuentra el “gélido cerco” que conduce al mundo interior, la tripulación descubre en una isla, los huesos de un monstruo. Antes que la dotación pueda amotinarse, el capitán deja que su buque de vapor sea rápidamente arrastrado, por fuertes corrientes, hacia el sur. No tardan en hallarse dentro de la Tierra.

Symzonia.

En su metrópoli, el capitán y sus hombres dan con una raza albina de seres humanos, vestidos con ropas blancas como la nieve, y que hablan un musical lenguaje. Symzonia, iluminada por dos soles y dos lunas, es una utopía socialista. El pueblo albino, regido por un individuo superior, vive prósperamente, posee oro y dispone de avanzados inventos, tales como dirigibles armados con lanzallamas que arrojan gas encendido a una distancia de un kilómetro y más.

Celosos por mantener su régimen, los symzonianos obligan al capitán y a su equipaje a que regresen al mundo exterior, más avaricioso”. Muchos consideran que tras la fachada de Adam Seaborn se esconde la pluma del mismo Symmes. ¿Ridiculizándose a sí mismo? ¿No será tal vez que debemos pensar en un verdadero ataque lanzado por algunos detractores que despreciaban sus teorías?

Salvo que el capitán tuviera un sentido del humor a toda prueba, eso haría que los rumores que lo describen como un hombre de mal genio “que se encendía rápidamente en presencia de una situación ridícula, y que su falta de paciencia no le permitía coordinar, de una manera ordenada y minuciosa, sus radicales ideas”, no tuvieran ningún fundamento. ¿O sí? [1]

Un rico empresario James MacBride se convirtió en su “padrino y colaborador”, quien adaptó sus investigaciones en un libro: Symmes’ Theory of Concentric Spheres (1826) donde se podía leer: “según el capitán Symmes, el planeta que ha sido denominado Tierra está compuesto, como mínimo, de cinco esferas concéntricas, huecas, con espacios intermedios, y una atmósfera alrededor de cada una; y son habitables, tanto en la superficie cóncava, como en la convexa.

Cada una de estas esferas tiene amplias aberturas en sus respectivos polos. Aunque la ubicación particular de los lugares donde se cree que existen las aberturas polares puede que no haya sido averiguada con absoluta certidumbre, se considera no obstante que la misma es aproximadamente correcta; su situación ha sido conjeturada por apariencias que existen en aquellos lugares; tales que como un círculo o zona que rodea al globo y en la cual no crecen árboles ni otra vegetación (excepto musgo); las mareas del océano corren en diferentes direcciones y que, al parecer se reúnen; la existencia de volcanes; las hinchazones del fondo, en el mar, que son más frecuentes, la aurora boreal que asoma hacia el lado sur”.

El retirado capitán se convirtió con el tiempo en un personaje peculiar que provocaba sonrisas por lo bajo, defensores a ultranza y enojosos intelectuales que desde su irrupción en escena con la idea de una Tierra Hueca no dejaban de criticarle. Eso explica por qué en vida jamás alcanzó los fondos necesarios para llevar a cabo una expedición, falleciendo a la edad de 42 años (1828) sin lograr su objetivo. Pero su bandera fue izada por otros.

Tan sólo un año después de su partida uno de sus más fervientes discípulo Jeremiah Reynolds logró convencer a un rico empresario Watson, que a diferencia de Mac Bride que apadrinó a Symmes creyó en la existencia de una Tierra Hueca, y decidió financiar de una vez por todas el excéntrico viaje al Polo Sur. Se contrataron dos navíos: el Annawan y el Serpa. Pero la aventura casi termina en tragedia.

“Los navíos efectuaron el desembarco a los 82 grados de latitud sur, pero el grupo que saltó a tierra se extravió y fue salvado, en el instante preciso, de la muerte por inanición. Después la tripulación amotinada obligó a que los buques pusieran proa a la patria; se pertrecharon en las costas de Chile, desembarcaron a Reynolds, y siguieron adelante, para buscar, en la piratería, descubrimientos más provechosos”.

Pronto las ideas de Symmes tomarían otra dimensión y sobrevivirían de mano de algunas de las mentes literarias más vivaces de su tiempo, que explotarían el tema hasta el hartazgo. Edgard Allan Poe fue uno de los primeros en tomar la posta. “El manuscrito en la botella”, “La incomparable aventura de un tal Hans Pfall” y “Las Aventuras Gordon Pym” son una buena muestra.

En 1864 el escritor francés Julio Verne dedicaría una de sus mejores novelas al género, “Viaje al centro de la Tierra”, la única profecía verniana que sus cultores dicen aún no se cumplió. A esa le seguiría la “Esfinge de los Hielos”. Otro escritor maldito, Lovecraft legaría “Las Montañas de la Locura”. Edgard Rice Burroughs, creador de Tarzán, imaginó en su novela “En el centro de la Tierra a Pellucidar”, un continente perdido en el interior del planeta con acceso por el Polo Norte.

En 1868 se da a conocer “Un globo hueco”, del profesor W. F. Lyons, que retomaba la idea de Symmes aunque desconociendo su nombre de las obras consultadas, característica que muchos autores imitarían. Consciente de tal omisión Americus Vespucius Symmes, uno de los diez hijos del desaparecido militar publica (1878) “Teoría de las esferas concéntricas de Symmes, que demuestra que la tierra es hueca, su interior habitable, y con espaciosas aberturas en los polos”.

“Esta colección fue publicada por Bradley and Gilbert, de Louisville. Aunque Américo acreditó a su padre como autor absoluto del texto, e hizo constar que él era únicamente un compilador, en realidad compuso una colaboración original para el volumen. Symmes había afirmado que bajo la tierra existía una civilización. Americus no fue capaz de resistirse a dar más detalles. Esta civilización, dijo, no era otra que la de las diez tribus perdidas de Israel, que habían sido localizadas por otros en zonas tan distantes como México y la Atlántida”.

Con el comienzo del Siglo XX, el legado de Symmes cruzaría los océanos y ganaría partidarios, que esparcirían el evangelio de la Tierra Hueca por todo el mundo.

Nota: [1] Se cree que el verdadero autor es (1764-1835) Nathaniel Ames. 
Fuente: Al Filo de la Realidad Nº 174.

Esotérico

Fuente: https://sites.google.com/site/galeriademisterios/home/tierra-hueca

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LA TIERRA HUECA

TIERRA HUECA,MAS QUE LEYENDA :

La Tierra Hueca. El reino subterráneo.

Una de las más arcaicas y magnificas leyendas de la humanidad primitiva es la de un reino portentosamente rico, poderoso y sabio que existe oculto en las entrañas de la Tierra. Se dice que allí impera un monarca quien podría ser, si lo quisiera, el Rey del Mundo, el Maha Choan, Señor de la Civilización y del Tiempo.

Esa leyenda tiene raíces profundas que se pierden en misterios que apenas vislumbramos, en arcanos de los que apenas estamos hallando las primeras pistas.

Mas, por ahora, debemos tomarla sólo como leyenda. Como la crónica de hechos a veces mal comprendidos, que ha cruzado el lago sombrío del tiempo de susurro en susurro, acompañada a veces por cánticos, ante la mirada absorta de nuestros remotos antepasados que entonces eran niños.

Arde el fuego, esplendoroso y cálido, en la gruta, la cabaña o la torre de piedra. Quizás afuera se arremolina el viento helado haciendo restallar el peligroso grito de caza de la manada de lobos prehistóricos de poderosa espalda jorobada y mandíbulas capaces de triturar de un mordisco el fémur de un guerrero.

Afuera esta el miedo, el dolor, la muerte, aunque las estrellas brillen reflejándose en los ojos atentos de las fieras. Lo bueno, lo amable, está adentro, junto al fuego central, ese diminuto sol familiar y sagrado. Los muros de la choza los quisieran más gruesos y firmes. Los de la torre dan seguridad porque son de sólida piedra. Pero los muros de la caverna son la Tierra misma que, como una madre, es capaz de envolvernos, cobijarnos.

Alguna vez, a la entrada de la gruta, el oso hambriento procuró entrar con osadía desesperada y rabiosa. Nuestros antepasados niños entonces se escurrieron aterrorizados hacia el fondo, al último hueco de la roca en busca de un refugio contra el Exterior devorador. El pasillo secreto, el túnel, fue por cierto sinónimo de refugio y escape.

Todavía en el Siglo XVII después de Cristo, muchas fortalezas, monasterios y caserones de hacendados eran construidos con túneles subterráneos, secretos, que emergían en lugares bien disimulados a prudente distancia, como vía de escape para las situaciones de crisis.

El célebre historiador romano Plinio refiere que los habitantes de la isla maravillosa de Hiperbóreas (país mítico de gran belleza) lograron huir del cataclismo que hundió aquel edén bajo un sudario de hielo, a través de cavernas y túneles que llegaban hasta el Sur de la actual Alemania. Es decir, 1.200 millas náuticas de galerías subterráneas uniendo el círculo ártico con las tierras templadas. Esto equivale a 2.246 kilómetros.

Tratar de imaginarse lo que debió haber sido semejante viaje es ya difícil y agotador. Realizarlo debe haber sido infernal. Algunos miles de seres humanos cargando las vituallas que alcanzaron a tomar, llevando a sus niños por una interminable senda de tinieblas absolutas, siempre con el temor de los abismos súbitos, debiendo elegir las galerías correctas, so pena de extraviarse irremediablemente. A menudo encontrándose en boquerones ciegos. Un viaje de meses interminables, durante el cual sin duda hubieron de complementar su alimentación con las sabandijas ciegas que han elegido por morada esos lugares donde jamás llega la luz astral. Insectos, murciélagos, gusanos, peces estrafalarios.

Todos estos elementos de la experiencia humana, reales o supuestamente reales, se articulan para darle grandeza a la leyenda auténtica, al mito que opera como uno de los potentes motores de una cultura.

El gran filósofo de la ciencia Teilhard de Chardin hizo notar que la vida tiene una voluntad tenaz, metida en su esencia misma, que tiende a hacerla cubrir físicamente, geométricamente, toda la esfera planetaria, aún los lugares más inhóspitos. La vida que descubren los espeleólogos (los que estudian las grutas y cavernas) en las profundidades de la tierra, da una prueba del heroísmo con que esos seres cumplen su vocación colonizadora.

Así, pues, si en verdad ocurrió aquel viaje desesperado de los hiperbóreos hacia el Sur de Alemania, se encontraron en las cavernas las dos categorías de seres vivientes que podrían haberse hallado ahí: los fugitivos, en busca de salvación, y los colonizadores, siguiendo el laberinto de su destino.

Por cierto que los más asustados eran los más peligrosos. Ha de haber sido nauseabundo presenciar alguna de aquellas lúgubres panzadas de sabandijas ciegas, en que bellísimos niños hiperbóreos, con damas tan hermosas como encantadoras, debían asumir la realidad de la miseria y olvidar la repugnancia.

¿Podríamos, entonces, imaginar que algunos de aquellos fugitivos hubieran preferido quedarse para siempre habitando aquel mundo sin luz? Para nosotros, la posibilidad es inconcebible. Sólo un loco hubiera elegido exiliarse para siempre de la claridad celeste de los días.

Así, pues, el camino de la leyenda no nos conducirá hacia el Reino en el interior de la Tierra por el camino de la caverna de escape. Salvo que…

El Sol de Esmeralda

Salvo que en medio de aquellos laberintos hubieran encontrado una nueva luz, un ámbito vital suficientemente grato para que en él hubieran hallado consuelo a los infortunios del viaje y les hubiera repugnado la idea de abandonarlo para seguir la peregrinación a través de los túneles interminables.

El escritor Peter Kolosimo menciona que en la Amazonia, un explorador extraviado accidentalmente en un vasto laberinto subterráneo fue adentrándose más y más en él, a ciegas en su angustia. De pronto, el hombre se encontró en un lugar donde los muros de roca y tierra lucían iluminados “como por un sol de esmeralda”.

Estas cavernas iluminadas tan fuertemente por aquella luminosidad se extendían indefinidamente. Refiere que el aventurero se encontró también ante un enorme insecto que parecía una araña de dimensiones colosales y un apetito también colosal, por lo cual debió salir huyendo tan rápido como le fue posible. Durante su huida, el explorador divisó al fondo de una de las galerías iluminadas unas sombras que semejaban seres humanos.

También las tradiciones de las lamaserías tibetanas afirman que existen vastos espacios subterráneos en los cuales abunda una fuente de irradiación de energía que emite una especie de luminiscencia verde capaz de sustituir con ventaja los rayos solares ya que estimula el crecimiento de los vegetales y prolonga admirablemente la vida humana retardando al mismo tiempo el envejecimiento del cuerpo y de la mente.

En los Estados Unidos hay otros aportes curiosos que refuerzan las tradiciones folklóricas acerca del “sol de esmeralda”. Un buscador de oro, de apellido White, cuenta que durante una de sus incursiones en busca de mineral se adentró por unas cavernas naturales, en 1935. Relata que avanzó mucho hacia el interior de la tierra hasta encontrarse de pronto en una plaza o sala de vastas proporciones donde yacían centenares de cadáveres humanos que parecían naturalmente momificados.

Unos aparecían sentados en escaños de piedra tallada; otros estaban tendidos sobre el pavimento de piedra lisa y bien nivelada, en posturas extrañas, como si una muerte súbita los hubiera congelado en medio de movimientos danzarines. White agrega que aquellos seres se veían vestidos con ropas hechas de un material semejante al cuero, aunque claramente se trataba de otra cosa. En torno a ellos resplandecían grandes estatuas de oro fundido. Dijimos “resplandecían”, pues todo el lugar estaba nítidamente iluminado por una extraña fluorescencia verde.

El relato de White causó gran revuelo y pronto se organizó una expedición en busca, a no dudarlo, de las estatuas de oro. La expedición no logró dar con el lugar indicado por el buscador de oro, aunque se aventuraron por varias cavernas laberínticas en las que debieron gastar mucho tiempo y precauciones para evitar extraviarse.

Más tarde, los periodistas entrevistaron a un viejo minero que admitió conocer, también él, aquellos parajes subterráneos. Los periodistas lo sometieron a preguntas detalladas, con objeto de carear su versión con detalles ignorados por el público del relato de White. Ambos relatos coincidían casi en todos los detalles, y las diferencias no eran contradicciones sino simplemente se originaban en dos perspectivas distintas sobre un mismo lugar.

El viejo minero agregó, además, que por ningún motivo indicaría a nadie la entrada a aquel lugar, pues se trataba de una “localidad maldita”, que podría desatar horribles calamidades sobre la gente si algunos intrusos imprudentes rompían ciertos sellos. Era obvio que el anciano sentía un terror supersticioso, invencible, en relación a aquellas cavernas.

También en los Estados Unidos surgió otro relato impresionante respecto de las profundas cavernas habitadas. El mismo Peter Kolosimo refiere que en 1920 un guía indio de California, de nombre Thomas Wilson, le proporcionó la historia de una extraña aventura que le habría ocurrido a su abuelo.

Dice Wilson que en una ocasión el anciano indio se introdujo por unos cañadones y desfiladeros estrechos que pronto se convirtieron en galerías subterráneas. El hombre, con el estoicismo inquisitivo propio de su raza, siguió adelante en su exploración, ayudado por una luminosidad que primero era tenue pero que más adelante fue haciéndose más intensa.

Finalmente fue a parar a una gran ciudad subterránea en la cual permaneció durante algún tiempo viviendo entre personas extrañas que lo acogieron con discreta hospitalidad caritativa. El anciano no estaba en condiciones de proporcionar muchos detalles sobre la vida de aquellas gentes, excepto que eran muy raros, hablaban una lengua incomprensible y se nutrían de cierta clase de alimentos que no le parecieron muy sabrosos y que no eran de origen natural.

Quizás con ello el indio se refería solamente a que no eran ninguna clase de los alimentos que le resultaban conocidos. También el anciano mencionó que aquellos individuos vestían ropas hechas con algo que semejaba cuero pero no era cuero. Esa descripción nos lleva obviamente a pensar en los materiales plásticos, pero, según la época en que surgieron tanto la historia del abuelo de Thomas Wilson como la de White, los plásticos todavía no se habían desarrollado ni menos podía pensarse en una clase de plástico con la que se pudiera confeccionar trajes.

Existen otras leyendas indias acerca de inmensas redes de túneles, algunos de los cuales se hunden en profundidades tales que el calor se hace insoportable y no es posible respirar. Los apaches, diestros en utilizar las cavernas naturales como escondrijos, tienen historias que nos resultan difíciles de creer. Por ejemplo, una de ellas habla de una comunicación, por cavernas profundas, entre su territorio y… ¡el altiplano incaico!

Cuentan que un grupo de sus antepasados, huyendo ante el ataque feroz de otra tribu, hubieron de refugiarse en esos túneles. Una vez en ellos, emprendieron un viaje que les tomó “varios años” y que los llevó hasta el lejano país de Sudamérica. Y algo más impresionante: según aquellos indios, se trataría de túneles muy expeditos, excavados por la mano de seres inteligentes.

La Leyenda Asiática

Los monjes budistas tibetanos afirman que existe un vasto reino subterráneo, con ríos, campos de cultivo y numerosas ciudades. Este reino se llama Shambhala, y moran en él los descendientes de una raza de hombres superiores que buscaron refugio bajo tierra para salvarse de un cataclismo espantoso. Las tradiciones de los lamas dicen que de esos hombres superiores surgirá un día un héroe o santo, en todo caso un conductor gobernante de gran sabiduría y poder, que salvará a la humanidad de su destrucción. Este salvador esperado se llama Maitreya.

Por su parte, los hindúes se refieren acaso al mismo reino – o quizás a otro – con el nombre de Agarthi. Se trata también de un hermoso reino subterráneo que se encontraría en las profundidades bajo los Himalayas.

Según el naturalista ruso Ossendowky, Agarthi es el corazón secreto de la sabiduría y de la inteligencia, y su origen se remontaría nada menos que a 600.000 años atrás. Es decir, Agarthi no habría sido construido por nuestra especie Homo Sapiens, que por aquellos años apenas si alcanzaba a bosquejar las características del hombre actual.

Hay numerosas opiniones que apuntan a relacionar el Agarthi con la antiquísima civilización pre humana del desaparecido continente de Mu. Desafortunadamente quienes nos proporcionan detalles acerca de Agarthi y acerca de Mu lo hacen de un modo entre fantasioso e ingenuo, basándose la mayoría de las veces en fuentes tan dudosas como revelaciones de espiritistas o percepción de voces cósmicas. Fuera de ello, suelen anexar a sus descripciones ciertas supuestas “enseñanzas secretas” de carácter espiritual que finalmente acaban siendo la repetición alambicada del “Amaos los unos a los otros” que Jesucristo expresó con tanta sencillez.

No obstante el mito es poderoso y está vivo en la India, donde se expresa en versiones distintas pero que coinciden en indicar la creencia de que en aquel reino existe una ciencia superior y un entendimiento de la realidad que exige a sus habitantes un sentido ético fundamentalmente distinto del nuestro. Tanto, que los habitantes de Agarthi han optado por mantenerse encerrados en sus fronteras subterráneas sin permitir el paso más que a unos poquísimos elegidos que al parecer no vuelven jamás a reincorporarse al mundo de los hombres comunes.

Por cierto que en varias oportunidades han aparecido en Europa, sobre todo en París y Londres, algunos personajes exóticos que han presumido de ser pontífices, dignatarios y hasta reyes de Agarthi, para luego verse mezclados en situaciones ridículas o en míseros timos. Sin embargo la misma existencia de semejantes timadores nos da una idea acerca de la poderosa vigencia de la leyenda. Ni en India ni en ningunos de los países himalayos se habla con liviandad acerca de Agarthi. Se le considera un asunto serio, y uno queda con la sensación de que aquellos pueblos saben más sobre el asunto de lo que quieren decir.

Por otra parte, también los investigadores occidentales muestran, en la mayoría de los casos, una curiosa reserva acerca de sus descubrimientos sobre el tema, y a menudo sólo tiene el público alguna información en forma indirecta y distorsionada.

Tal ha sido el caso, por ejemplo, de las investigaciones hechas por los nazis. Lo poco que se sabe de ellas ha sido a través de versiones antinazistas y con evidente intención de ridiculizar a Hitler. Sin embargo los rusos habían iniciado un vasto programa de investigaciones científicas en el Tíbet, siguiendo el curso de las tradiciones existentes en los lamasterios budistas del Himalaya, incluyendo el estudio de prácticas iniciáticas y de posible comunicación telepática con inteligencias del cosmos exterior o del cosmos interior. China no ha dado a conocer si por su parte ha continuado tales investigaciones luego del enfriamiento de relaciones diplomáticas con Moscú se ha negado a que nuevas expediciones rusas tengan acceso a esos lugares.

También en su propio territorio los rusos han podido efectuar interesantes exploraciones sobre estas enigmáticas civilizaciones subterráneas. En el Azerbaikhan, por ejemplo, hasta donde fueron enviadas varias expediciones científicas a partir de los escandalosos comentarios supersticiosos sobre el “Pozo Sin Fondo”, un embudo vertical, aparentemente formado por la naturaleza, que se abre en aquella región del Cáucaso. Las gentes hablaban de que subían alaridos, golpes, ruidos de forja y lamentos estremecedores y que a veces un resplandor azulenco iluminaba las profundidades mientras que las paredes parecían también adquirir aquella tenue luminosidad.

Al efectuar el descenso por la “chimenea” de la caverna, hubieron de desistir en el intento de alcanzar el fondo mismo, pues su profundidad resultaba excesiva incluso para los medios modernos de exploración espeleológica. Dirigieron entonces las investigaciones hacia las oquedades del contorno, en procura de algún sistema de túneles que les permitieran descender paulatinamente sin perder del todo contacto con la “chimenea” central. Fueron descubriendo así un dédalo de cavernas asombrosas. Exploraciones sucesivas han comprobado que ese sistema de cavernas alcanza hasta lugares enormemente lejanos en la región caucásica y en Georgia, hacia el Sur.

La inclinación natural a suponer que esas cavernas habían sido ocupadas por hombres prehistóricos se vio al principio confirmada por el hallazgo de osamentas humanas y algunas inscripciones rupestres toscas y fácilmente determinadas. No obstante, un examen más minucioso dejó en evidencia que las osamentas eran muy posteriores a la excavación artificial de muchas de las grutas y galerías que interconectaban los túneles naturales.

 

Finalmente los espeleólogos rusos descubrieron que había todo un sistema de túneles convergentes hacia determinadas arterias principales excavadas en las profundidades. Desgraciadamente la exploración no ha podido aún ser exhaustiva a causa de las numerosas obstrucciones por derrumbes. A pesar de todo, la red de galerías artificiales ya explorada resulta sorprendente.

Casi todas conducen a cámaras o plazas circulares, de techo abovedado, de las cuales divergen nuevos conductos. Se advierten además otras excavaciones de formas especiales: nichos vacíos, pozos verticales excavados a plomada, y unos conductos extremadamente angostos como si por ellos se hubieran deslizado objetos de poco volumen y mucho peso.

La exploración de una galería comparativamente despejada llevó, al cabo de varios kilómetros, hasta una plaza extraordinariamente amplia, con techo abovedado a más de 20 metros de altura, que ostentaba huellas indudables de haber sido obra del trabajo inteligente, muy hábil en el trabajo sobre piedra y en el diseño de bóvedas casi perfectas en su forma ojival, y con dominio absoluto del trazado de muros rectos y firmes que conservan su diseño arquitectónico a pesar de su antigüedad incalculable por ahora y los movimientos telúricos que han debido soportar.

Existe un movimiento arqueológico en Rusia que sostiene que el sistema de galerías se prolongaría, con diversas otras salidas, hasta más allá de las cadenas montañosas de la frontera china e iraní, y se le supone conectado también con las cavernas descubiertas últimamente cerca de la frontera con Afganistán. Es decir, todo un laberinto inexplicable de túneles, en que seres desconocidos realizaron una titánica labor de zapa para unir lugares remotos entre sí, que sin duda resultaría más cómodo alcanzar por la superficie aunque fuese a pie y no a lomo de un buen camello bactriano.

¿Quién prefiere enterrarse vivo?

Los humanos comunes somos gente de superficie. Nos gusta el viento, el canto de los pájaros. La bendita luz solar y el milagro inexhaustible de las noches, incluso de las noches nubladas y tenebrosas. La idea de ser enterrado vivo es uno de los horrores clásicos de la humanidad. Y en cuanto a dejarnos envolver por la Madre Tierra, nos resulta sofocante, claustrofóbico. Quizás tenga que ver con eso el insulto tan común de Sudamérica que consiste en desearle a alguien, en lenguaje procaz, que retorne al útero materno.

Sin embargo, la vida en las grandes ciudades suele privarnos del viento y hacernos adaptar a una vida de edificio de apartamentos, donde gracias al confort y la eficiencia pronto dejamos nuestras ansias de naturaleza relegadas a una categoría de placer suntuario para los fines de semana largos y las vacaciones.

¿Y cómo estaríamos de adaptados si, por ejemplo, hubiéramos vivido por muchas generaciones en el interior de una nave espacial?

Para el viajero interestelar, el exterior es el silencio, el vacío mortífero y la negrura salpicada sólo ocasionalmente por la luz cruel de astros, cuya perspectiva, cuando logramos apreciarla, sólo agudiza nuestro vértigo.

Ya varios de los cosmonautas terrestres, en sus pequeñas incursiones al espacio exterior, han formulado declaraciones acerca del sobrecogimiento que produce el espacio extraterrestre, que los ha inducido a adoptar actitudes psíquicas cercanas al misticismo.

Es posible que muchas generaciones de humanos nacidos en una nave espacial produzcan un desgajamiento emocional respecto de aquellos elementos propios de la naturaleza de un planeta como el nuestro. Además, la vida en el interior aséptico de la nave debilitaría, al cabo de cierto tiempo, las inmunidades a los microorganismos comunes en un planeta lleno de vida, y, como describiera George Wells, un simple resfrío podría ocasionar la muerte de toda una expedición.

Este tipo de observaciones han sido recogidas por aquellos que opinan que los misteriosos habitantes de Shambhala y Agarthi pueden ser seres llegados del espacio, con una civilización enormemente más avanzada que la nuestra, que han preferido recluirse en un mundo que finalmente no sería muy distinto del interior de una inmensa nave interestelar, en el cual pueden controlar fácilmente la contaminación biológica, el clima, los cultivos necesarios y el orden de sus existencias. En virtud de una tecnología avanzadísima, ellos podrían cortar las rocas como si fuesen de manteca, remover grandes masas de materiales, obtener materias primas y fuentes de energía, sin necesitar para nada del mundo exterior.

Más todavía, es posible que seres como ellos sientan un auténtico desagrado por nuestro exquisito mundo de la superficie. ¡Vaya uno a saberlo!

Ciertamente no existe hasta ahora un fundamento suficientemente sólido como para afirmar que extraterrestres hayan venido a la Tierra en tiempos muy remotos, ni menos que se hayan quedado viviendo en ciudades subterráneas. Para afirmarlo, no; pero, para suponerlo, al menos hay tres de las más importantes figuras científicas de la actualidad que concuerdan enfáticamente que ya existen pruebas suficientes para suponer que esas visitas de extraterrestres son una posibilidad real, concreta, y no una fantasía absurda.

El recientemente fallecido astrónomo Carl Sagan y el físico ruso M. Agrest se mostraron inclinados a creer que realmente se produjeron tales visitas, basándose en pruebas sustanciales de que muchos siglos antes de Cristo fueron elaboradas figuras representando el sistema solar incluyendo los tres planetas que serían descubiertos mil años después: Neptuno, Urano y Plutón… además de otro planeta que aún no ha sido descubierto por nuestros astrónomos, pero que teóricamente se supone que existe. Como si fuera poco, está la célebre figura que representa los planetas interiores y, entre Venus y la Tierra, se ven nítidamente marcadas unas líneas que señalan sin lugar a dudas una relación significativa entre ambos planetas.

Para algunos astrónomos y teóricos de la vida extraterrestre, es posible que Venus haya sido un planeta como lo imaginaban los poetas y los escritores de ciencia-ficción antes de que los aparatos terrestres mostraran que se trata de un lugar infernal, con una temperatura cercana a los 500 grados centígrados en la superficie y rodeado siempre de un nublado ominoso de metano y ácido sulfúrico.

Para ellos, es posible que Venus haya padecido una catástrofe desatada por un accidente o un error ocasionado por sus habitantes dotados de avanzadísima tecnología. Quizás una catástrofe nuclear que desencadenó procesos químicos incontrolables a escala planetaria. Y los visitantes extraterrestres habrían sido entonces aquellos venusinos que lograron escapar a tiempo para buscar asilo en la Tierra.

Sea como fuere, los defensores de la teoría de que los misteriosos habitantes de aquellas ciudades subterráneas son extraterrestres aunque de aspecto humano y posiblemente sean incluso de nuestra misma especie, no chocan en sus planteamientos con las tradiciones de Agarthi y Shambhala. Al contrario, ambos planteamientos aparecen reforzándose entre sí.

Y de esta manera, la leyenda vuelve hacia Europa, hacia la trágica Hiperbóreas de los antiguos cronistas y los poemas de entonces y de ahora.

Entre el Delirio y el Sueño

Imaginemos una roca de tamaño muy grande, unas cuatro veces el tamaño de la Tierra, flotando en… alguna parte. También es posible que esa roca sea más grande aún, del tamaño de una galaxia, aunque no mayor que eso, pues debe poder girar con comodidad en su “alguna parte”.

En el centro de esa roca hay una burbuja de aire, una esferita de sólo 42.000 kilómetros de circunferencia. Al centro de esa burbuja habría un solcito bastante chico, de un diámetro de, aproximadamente, 46 kilómetros, y en torno de él giraría lentamente una nube hecha de una sustancia opaca pero tachonada de “cositas brillantes” las cuales serían las galaxias, nebulosas, quásares, estrellas y planetas. Cuando la nube pasa frente al pequeño sol, proyecta una sombra sobre las paredes de la burbuja. Esa sombra se llama “noche”. Y en las paredes de la burbuja, parados con la cabeza vuelta hacia el centro, nos encontraríamos nosotros.

Esa teoría, que nos parece hoy delirante, fue admitida por numerosos hombres de ciencia y astrónomos alemanes del período nazi, a partir de las visiones esotéricas de Horbigger. Desde luego que la hazaña estadounidense del Apolo 12 y la llegada del ser humano a la luna, barrió con aquel delirio y lo redujo a la condición fantasmal del error mental.

Sin embargo, desde un punto de vista matemático y físico, la delirante teoría de Horbigger era suficientemente sólida como para inducir a error a científicos alemanes capaces de mantener en alto el tradicional prestigio de la ciencia germana, que calculaba con precisión las trayectorias estratosféricas de los cohetes V2, que habían ya desarrollado el radar y que avanzaban velozmente compitiendo por la carrera hacia la fabricación de la bomba atómica.

De hecho, esa hipótesis permitía justificar con más claridad muchos fenómenos extraños que todavía siguen siendo enigmáticos para la ciencia, como ciertos movimientos de las mareas o las elevaciones notables de temperatura que se han verificado en la estratósfera.

Fue sólo la evidencia experimental del vuelo espacial la que permitió definitivamente desterrar esa otra forma de “Tierra Hueca” propuesta por aquel extraño Herr Horbigger cuyos mayores méritos se orientan hacia las interpretaciones astrológicas que efectuó y que lo llevaron a establecer eras de 2.100 años, basándose en el carácter mágico de los números 3 y 7.

El carácter centroeuropeo tiende a veces a engendrar mentes delirantes, así como genios auténticos y soñadores geniales.

Las tradiciones europeas abundan en referencias folklóricas hacia los habitantes de las profundidades subterráneas. Sobrepuestas al relato romano sobre Hiperbóreas y la Última Thule, baluarte final de aquella raza superior, casi angelical que habitaba allí, Europa tiene un acerbo legendario de gnomos, “goblins” y enanos, excavadores habilísimos y maestros en minería y tallado de la piedra. Incluso ciertas leyendas bretonas hablan de hadas que moran en lugares subterráneos.

La ensoñación poética quizás pueda entroncarse con testimonios auténticos dados por gentes sencillas e ignorantes que hayan tenido encuentros reales con verdaderos habitantes de las entrañas de la Tierra, que se insinúan en otras leyendas y hasta en descubrimientos científicos que nada tienen que ver con cuentos de hadas. De los demonios subterráneos se habla con temor y seriedad desde los tiempos de Sumer.

Se ha encontrado tablillas con referencias harto terroríficas a tales diablos, en las ruinas del palacio de Asurbanipal, en Asiria. Y hasta los griegos nos dejan indicios significativos al ofrecernos, por ejemplo, el mito de Hefaistos, el Vulcano de Roma, que en su morada subterránea era maestro insuperable en la metalurgia. Además, era ese tecnólogo subterráneo quien tenía la misión de “fabricar los rayos” de Zeus, el señor de las Alturas. Otra peculiaridad de Hefaistos-Vulcano era la de estar casado con… Venus, el planeta que una y otra vez surge en los rastros de las más antiguas civilizaciones de la Tierra.

Pero quizás el mito más conmovedor sobre la Tierra Hueca sea el que identifica el Agarthi con Hiperbóreas. Según muchos investigadores con inclinaciones esotéricas, los seres superiores que habitan allí son tan perfectos que podrían definirse como “mitos revestidos de materia”. Una síntesis brillante de esta nueva leyenda la entrega el escritor Miguel Serrano en su obra “El Cordón Dorado”, aunque el tema irradia y compenetra la mayor parte de su obra de madurez.

Según esta leyenda, la Tierra sería hueca en su interior; a una profundidad de 800 kilómetros de la superficie se abriría un amplio “mundo interior” respecto del cual la gravedad actuaría en dirección a la corteza por encontrarse allí la masa planetaria principal. Al centro del planeta, como un corazón radiante, habría un núcleo ardiente y luminoso que proveería de luz y calor a ese mundo “interior”.

Esta leyenda sostiene que dentro de la Tierra, cabeza abajo en relación a nosotros, hay tensas tierras, mares, cordilleras y ríos, todo un pequeño planeta involucrado por el nuestro, con una gravedad menor que permitiría a sus habitantes y vegetación alcanzar estaturas enormes.

Además, las virtudes del corazón radiante de la Tierra favorecerían la vida mucho más que la luz solar y rejuvenecerían a quienes lograsen entrar allí a una edad avanzada. En ambos polos, dice esta leyenda, se encuentran ocultas las entradas principales al planeta Tierra Interior, aunque habría también otras vías de acceso en los Himalayas, Los Andes y ciertas cavernas misteriosas que se pierden en las tinieblas profundas de la madre Tierra.

Es una leyenda nueva, con raíces muy antiguas. Es un sueño antiguo pero encierra la confiada esperanza de la infancia que, por fortuna, parece perdurar en el meollo mismo de nuestra especie Homo Sapiens. Mucho es lo que la Tierra esconde.

Fuente: Mystery Planet

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LA TIERRA HUECA…. EL MISTERIO SIN RESOLVER 1

por Marielalero

Quisiera preguntarte acerca del tema de La Tierra hueca, La Antártica y los Nazis.

La pregunta que se presenta es: ¿La Tierra está hueca en su aspecto "físico 3d" tal como se postula en diferentes informaciones?

Tu pregunta es muy valida.

Hasta el momento todas las teorías sobre la llamada "Tierra Hueca" se basan en la idea de que nuestro planeta es un esferoide que rota sobre si mismo y gira alrededor de un Sol siguiendo una orbita.

Según estas teorías, este esferoide podría estar hueco y existir allí dentro un mundo desconocido sobre el cual se tejen muchas conjeturas abaladas o sostenidas por una serie de hechos cuya comprobación siempre ha sido dudosa.

Dentro de todas estas teorías referidas a La Tierra Hueca no existe ninguna que suponga o que acerque la idea de que lo dicho anteriormente no sea cierto y que la realidad es que los seres humanos estamos viviendo dentro de un holograma.

Por lo tanto para encarar el tema de "La Tierra Hueca" desde esta idea, tenemos que disponernos a flexibilizar nuestra mente dejando de lado las teorías preexistentes y permitirnos en principio aceptar como posible que este mundo en que vivimos es un holograma.

Antes de tratar de acercarte una respuesta, permíteme hacer el siguiente comentario:

Cuando un ser humano esta dispuesto a develar lo que contempla como la verdad oculta, es porque dentro de si mismo existen indicios que lo llevan a pensar que la vida que se desenvuelve en su entorno dista mucho de lo que su nivel de consciencia observa, razona y acepta como creíble o potable a su entender.

Si analizase detenidamente ¿cuáles son los lugares geográficos que visita a lo largo de su vida? se daría cuenta que sus condiciones económicas, su tiempo y trabajo solo le permiten movilizarse hacia determinadas regiones geográficas o países que lo ligan con sus obligaciones y compromisos personales, pero dentro de él no puede negarse la inquietud de replantearse

¿Qué sentido y objetividad tiene lo que hace cada día de su vida? Debería existir un equilibrio entre el tiempo que demandan sus responsabilidades con su limitado tiempo de descanso y recuperación psicofísica.

Quizás su tiempo de trabajo y quehaceres diarios no son una equivocación por parte del sistema gubernamental planetario como él lo cree, sino que se trate de un operativo impuesto, que controla su tiempo personal para que no se desvincule de sus quehaceres mundanos y no disponga de momentos libres para estar consigo mismo y sienta la inquietud de indagar sobre determinados interrogantes como lo son la presencia de seres alienígenos dentro de este mundo, su relación oculta con determinados gobiernos, sus secretos, acuerdos y temas tan puntuales que sin explicación alguna involucran a ciertas potencias gubernamentales con determinadas áreas geográficas como la Antártica.

Tú me has preguntado sobre la Antártica. Solo quiero decirte que éste no es un viaje de aventura en el que los seres humanos 3D se sienten con el derecho de alistarse a voluntad, para encaminarse en un viaje del cual no saben si tienen regreso, si no se fue invitado a pisar el territorio antártico.

Desde la óptica humana 3D, la Antártica encierra demasiados misterios que ha cobrado la vida de personas que estuvieron a punto de develar lo que allí acontece desde hace mucho tiempo, algo o alguien estaba al tanto de sus movimientos, de sus contactos y plan de trabajo, que llevo a tener que silenciarlos tras sus muertes o desapariciones del entorno social.

El ser humano 3D que habita la superficie del holograma Tierra, antes de emprender esta búsqueda, lo primero que debe preguntarse es:

¿Existe la Tierra Hueca? ¿Es esta la idea correcta? ¿Qué entendemos por Tierra Hueca?

En este mundo se ha estado manejando dos informaciones distintas en relación a este tema, una que es la convencional y la otra es la extra oficial a la que no se tiene acceso.

Tanto en una como en la otra la idea siempre sigue siendo la misma,

"Negar la existencia de seres provenientes de otros mundos que llevan una vida paralela a la humana".

La confirmación sobre esta realidad oculta, es la que intento transmitir desde hace tres años en la red.

Es sumamente necesario que los seres humanos reconozcan que lo que han venido aprendiendo como leyes físicas, mediciones, comportamiento de la materia etc., tan solo se refieren a un mecanismo de seguimiento lineal a favor del tiempo y del espacio.

Estos parámetros científicos han sido habilitados para el uso cotidiano y metódico de los habitantes de la superficie del holograma Tierra, los mismos no son útiles para tomar medidas, distancias y precisar kilómetros en territorios geográficos o zonas marítimas que están fuera del efecto de la gravedad y del espacio tiempo, quizás esto les explique a muchos de vosotros el porque les es tan difícil lograr calibrar las medidas o aplicar teorías físicas que la misma ciencia terrestre a enseñado, para poder determinar con precisión geográfica y dimensional lugares que son de sumo interés para el ser humano 3D como lo es la llamada Tierra Hueca o ciudades intraterrenas.

Para entenderlo mejor:

Convencionalmente los seres humanos manejan conceptos científicos y escalas de medición que distan de un conocimiento extremadamente avanzado existente en este universo en cuanto al comportamiento de los átomos y de la energía en sus distintos niveles de densidad o de sutilidad.

La matemática, geometría y leyes universales difieren notablemente según el espacio cartográfico espacial que se habite o se desee modificar para montar sobre él anclajes dimensionales en el que se puedan construir mundos artificiales.

El globo terráqueo que llega a nuestras manos muestra gráficamente lo que debemos aprender como cartografía planetaria, pero que ésa sea la precisa no podemos afirmarlo porque para quitarnos las dudas tendríamos que recibir un permiso para ingresar a una de las fuerzas armadas de una de las cinco potencias mundiales, como lo son:

USA, Alemania, China, Rusia, Reino Unido y Francia,

…y ponernos en contacto con las autoridades a cargo para solicitarles que nos muestren las reales cartografías que tienen en su poder, que nos permitan volar por todo el territorio planetario, incluyendo el mapa completo de las rutas aéreas que solo ellos tienen permiso de volarlas.

Solo así, nuestras dudas y suposiciones quedarían resueltas, nos daríamos cuenta que instituciones como la NASA depende de un organismo extra oficial que oculta y resguarda información altamente secreta y que tiene a su cargo tergiversar absolutamente las pruebas sobre lo que se fotografía del espacio exterior y de como se ve este mundo realmente.

Los continentes América, Europa, Asia, África y Oceanía con sus rutas marítimas y aéreas se encuentran interconectados entre ellos.

Forman parte de una cartografía local en el que son agrupados los ciudadanos de la superficie y controlados en sus desplazamientos por los distintos territorios; ello facilita conocer la dirección de sus destinos, comunicación e interacción a donde vayan.

Tal libertad y disponibilidad los seres humanos no la tienen para trasladarse hacia el Polo Norte o hacia el Polo Sur. Salvo algunos pequeños contingentes militares y científicos. Por razones climáticas ambos polos están excluidos de las rutas transitables.

Los seres humanos 3D antes de preguntarnos si existe la Tierra Hueca deberíamos cuestionarnos:

¿Qué son y como son los polos?

Para comprender su cartografía real debemos ser flexibles mentalmente y permitirnos como posible una nueva información.

En el hemisferio sur a partir del paralelo 55º se da comienzo a un pronunciado declive del relieve continental que termina en forma aplanada hacia el polo. Lo mismo ocurre en el Polo Norte a partir del meridiano 75º. Es decir que el esferoide que es nuestro planeta es mas achatado en el polo sur que en el norte.

Física y dimensionalmente en ambos polos a partir de un determinado paralelo comienza a desarrollarse un nivel dimensional más sutil también perteneciente a la 3D pero que se sitúa fuera de la cartografía dimensional de la 3D en la que se encuentra el resto del planeta.

Esta situación comienza a hacerse manifiesta a partir del paralelo 75° en el hemisferio norte y paralelo 55° en el sur, acentuándose la existencia de una diferencia en los niveles dimensiónales a medida que nos acercamos a los polos.

Ya en estas regiones polares coexisten dos niveles dimensionales de la 3D. Uno que corresponde a la 3D en que vivimos y otro más sutil totalmente definido y tan real como el anterior (3DS).

La extensión territorial de estas aéreas bajo este nivel dimensional sutil esta protegida en su entorno por el mar cuyas aguas comienzan a tener otro comportamiento en sus átomos, los mismos cambian la situación electromagnética del lugar alterando la gravedad y el eje magnético del holograma Tierra.

Ello explica el porque las brújulas, tecnología, medios de transporte, escalas de medición, leyes físicas convencionales no son útiles para manejarse en estas regiones.

Por lo tanto las mediciones hechas y sus respectivas representaciones en mapas no responden a la realidad.

A medida que se va entrando en la 3DS comienza a aparecer un nuevo mundo que se desarrolla en un nivel mas sutil de la 3D, la masa voluminosa oceánica notoriamente disminuye a medida que se va aproximando a la región territorial de cada polo hasta convertirse en aguas extremadamente mansas y quietas que son las costas de un territorio físico en otra dimensión.

El clima tiene particularidades muy específicas, la atmosfera que se respira tiene otros componentes que la hacen ser habitable y reconstituyente para los posibles habitantes del lugar.

El área del Polo Norte: No es basto en su extensión territorial, se aproxima al tamaño de España. Su relieve es menos sinuoso tiende a ser mas plano con ríos y paisajes muy agradables.

El área Polo Sur: Tiene una extensión territorial que supera al continente Europeo, siendo la parte central de su territorio la de mayor relieve en su topografía con lagos, bosques y con dos mares internos.

En ambos polos, existe una diversidad de flora y fauna que los seres humanos nunca han visto.

El agua en su interior es bebible y muy rica en propiedades curativas y regenerativas. Tanto el agua de los ríos como el de los dos mares internos tienen múltiples particularidades ya sea para el uso de sus habitantes como para aplicaciones tecno-científicas.

Obviamente ambas aéreas no aparecen en la cartografía que manejamos porque están en otro nivel dimensional.

¿Existe vida inteligente y humana en los polos en este nivel dimensional?

Si, existe.

Cada continente Polar, cuenta con ciudades altamente modernas y tecnificadas montadas sobre terrenos elegidos en la superficie, para que éstas no interfieran con el pase físico y aéreo que circula continuamente.

¿Cómo es la vida en estos continentes? Es muy parecida a la que existía en el periodo 2024.

Para comenzar, sobre la superficie de ambos polos la actividad es permanente, los humanos que arriban del holograma Tierra mantienen amistad y vinculación afectiva con seres altamente evolucionados provenientes de tres constelaciones:

Las Pléyades

Orión

Lacerta (situada a unos 20 grados al este de Deneb según cartografía astronómica existente),

…con humanos híbridos que en fisonomías son parecidos a la de nuestra raza.

Caminan libremente moviéndose a distintos lugares dentro del territorio polar, vuelan con sus vehículos por la zona y aquí cabe señalar lo siguiente:

Los humanos del holograma Tierra que son convocados para ser alistados, preparados y seleccionados para que formen parte de sus colonias tendrán a su alcance todos los beneficios tecno-científicos, medico, bienestar, custodia y protección por parte de los habitantes que cuidan el ingreso a esta dimensión.

Ello implica, que los humanos seleccionados serán incorporados a la flota aérea espacial, marítima y terrestre, por lo tanto en ambos polos se encuentran asentamientos de bases militares de las primeras potencias mundiales del holograma Tierra, con permisos concedidos que incluyen científicos, contactados, aficionados al estudio de la energía, médicos, ingenieros, biólogos, geofísicos, arquitectos… etc.

Fuente: http://veritas-boss.blogspot.com.es/2013/11/la-tierra-huecael-misterio-sin-resolver.html

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¿Es Hueca la Tierra?

 
 
Esta intrigante pregunta ha atraído la atención de los libres pensadores, científicos y una gran variedad de chiflados de nuevo a través de los siglos.
 
La más antigua de las historias de la humanidad moderna se puede encontrar escrita en las tablillas de arcilla de Mesopotamia. Dos, "Gilgamesh" (Tabla XII) y "El Descenso de Ishtar al Mundo Subterráneo", es acerca de las aventuras entre diferentes tipos de criaturas en el interior de la tierra.1
 
Platón escribió acerca de enormes túneles subterráneos tanto anchos como estrechos que formaban el interior de la tierra.
 
El Dr. Edmond Halley, famoso por el cometa, creía que todos los cuerpos celestes eran huecos y en un discurso ante los miembros de la Royal Society de Londres,
"Por debajo de la corteza de la Tierra, que es de 500 metros de espesor, hay un vacío hueco". Luego fue Leonard Euler (1707-1783), matemático y uno de los fundadores de las matemáticas superiores. Que afirmó que, "matemáticamente la Tierra tiene que ser hueca". Él también creía que "había un sol central en el interior de la Tierra, que proporcionaba luz a una espléndida civilización subterránea." 2
Luego vino el capitán John Cleves Symmes, héroe de la guerra de la guerra de 1812.
 
Una vez que sus estudios le llevaron a creer en una Tierra Hueca, él utilizó su conocimiento para convencer a James McBride, un millonario de Miami Ohio. El Sr. McBride utilizó sus contactos políticos con el representante Richard M. Johnson (D) de Kentucky [más tarde vicepresidente bajo Van Buren 1837-18411] para pedir al Congreso para financiar una expedición para reclamar las tierras en el interior de la tierra para los Estados Unidos La petición se presentó por una votación de 56-46. 3
 
La Tierra Hueca fue también teorizada por William Reed en su libro de 1906 "El Fantasma De Los Polos". Basado en sus estudios de las primeras exploraciones del Ártico y la evidencia científica, afirma que la Tierra no es sólida como comúnmente se cree, sino hueca con aberturas en ambos extremos.
 
En el resumen de su revolucionaria teoría, Reed afirma:
"La Tierra es hueca. Los polos, buscados durante tanto tiempo, son fantasmas. Existen aberturas en los extremos norte y sur. En el interior hay vastos continentes, océanos, montañas y ríos. La vida vegetal y animal es evidente en este nuevo mundo y es probable que esté poblado por razas desconocidas para los habitantes de la superficie de la Tierra". 4
Marshall B. Gardner llegó a las mismas conclusiones después de 20 años de investigaciones y publicó su hallazgo en "Viaje al Interior de la Tierra, o, ¿Han Sido Los Polos Realmente Descubiertos?" en 1913, revisado en 1920.
 
No estaba al tanto de Reed o de su teoría en ese momento.
 
El Sr. Gardner plantea el argumento de que ni Cook ni Peary llegaron al verdadero Polo Norte, ya que, según la teoría, éste no existe. El Sr. Gardner señala:
"Las sociedades científicas consideran que las afirmaciones de Cook y Peary concluyeron que en ningún caso se podría decir con autoridad que el explorador había llegado al polo". 5
Esta controversia sigue existiendo hoy en día.
 
Los escritores de ciencia ficción han tenido un día de campo con la teoría. El "Viaje al Centro de la Tierra de Jules Verne, "Tarzán en el Núcleo de la Tierra" de Edgar Rice Borrough y muchos otros autores han dejado que sus talentos funcionen a toda máquina sobre el mundo interior. Los cineastas Grado-B saben reconocer un buen tema cuando lo encuentran también.
 
Luego están esas personas que afirman haber visitado el interior de nuestro planeta."The Smoky God = El Dios Ahumado" de Olaf Janson es una de esas historias que me viene a la mente.
 
Otro es "EDIDORPHA or The End of The Earth = EDIDORFA o El Fin del Mundo", de John Uri Lloyd, publicado en 1895.
 
Ray Palmer fue uno de los primeros investigadores y reporteros en la escena OVNI durante los años 50 y 60. En sus impactantes publicaciones "Platillos Voladores" y la revista Search, él especuló que, debido a que los OVNIs han sido vistos en el cielo de la tierra a lo largo de la historia, que podrían muy bien ser de nuestra tierra, de hecho, la evidencia parece indicar que los OVNIs podrían venir muy bien de un mundo subterráneo en el interior de nuestra tierra.
 
Luego, en la portada de la revista "Platillos Voladores" edición # 69 – junio de 1970 y en la edición # 92 de la revista "Búsqueda", publicado en julio de 1970, el difunto Sr. Palmer publicó una foto que es aún una controversia.
 
Extractos de su editorial en la antes mencionada revista "Platillos Voladores", dice:
"En la portada de este mes reproducimos la foto más notable que jamás se ha hecho. Fue tomada por el satélite ESSA-7 el 23 de noviembre de 1968, la foto del Polo Norte careciendo de nubes en el área polar, por lo tanto, revela la superficie del planeta.
 
A pesar de que alrededor de el área polar, y al norte de las áreas tales como el continente de América del Norte y Groenlandia y el continente asiático, podemos ver los campos de hielo de 8 pies de grosor no vemos ningún campo de hielo en un área circular de gran tamaño directamente en el polo geográfico.
 
En su lugar, vemos EL AGUJERO!" 6
 
La Fotografía ESSA-3
La primera fotografía a la que se refiere McElwaine fue tomada por ESSA-3 el 6 de enero de 1967:
El título incluye las palabras "claramente muestran el agujero en el Polo Norte". Si este es el caso, entonces es muy notable, ya que el Polo Norte está en completa oscuridad en esta época del año!
 
Hay otras cosas muy sospechosas sobre esta fotografía. No sólo el "agujero", sino todo el hemisferio visible de la Tierra está bajo luz solar – claramente imposible a menos que el polo estuviera orientado directamente hacia el sol. Esto, por supuesto, no es el caso. En ningún momento, durante enero de 1967 está todo el hemisferio norte simultáneamente bañado por la luz solar.
 
Oh, y otra cosa. Si el interior de la Tierra está iluminado por "una brillante bola de plasma, de unos 600 kilómetros de diámetro", ¿por qué no vemos un brillante disco en lugar de un agujero negro?
 
Respuesta: es una foto compuesta. ESSA-3 era un satélite de órbita polar, y esta imagen es claramente un montaje producido por la NASA a partir de una serie de distintas imágenes a media luz para dar una medida de la nubosidad global.
La Fotografía ESSA-7
Aquí está McElwaine segunda fotografía, tomada por ESSA-7 el 23 de noviembre de 1968:
Una vez más, las mismas observaciones sobre la iluminación se aplican a esta fotografía.
 
El 06 de enero está tan cerca del solsticio de invierno que no deja posibilidades, y todo dentro del Círculo Polar Ártico debería estar completamente oculto a la vista.
 
De nuevo, es una imagen compuesta. Largas líneas rectas irradian directamente desde el borde del "agujero" a las 7 y las 9 en punto, alcanzando el ecuador, y en el caso de la línea a las 7 en punto, bastante más lejos, indicando que esto ha sido pegado junto de varias imágenes más pequeñas. El borde brillante es casi con toda seguridad el borde del encuadre de un artefacto de la cámara en lugar de cualquier efecto físico.
 
Si de hecho hubiera hecho agujeros en los polos, ¿por qué no los vemos en las imágenes tomadas por los satélites ESSA en julio, por ejemplo?
 
En 1981 entré en posesión de otro grupo de fotos de la NASA mostrando a la Tierra desde las profundidades del espacio que, no sólo corrobora las fotos ESSA-7, sino que añade peso a otra característica de la teoría de la Tierra hueca.
 
Llegados a este punto cualquier persona práctica comenzará a preguntarse si todo esto es cierto, por qué razón no es sabido y aceptado. Como Ray Palmer dijo en uno de sus artículos:
"Un gobierno que no contará que saben acerca de los OVNIs, y sin duda mantendrán el origen como un secreto".
Luego están aquellos investigadores que dicen que algunos de nosotros pasamos totalmente demasiado tiempo buscando en los polos.
"Algunos investigadores juran que la tierra tiene la forma de una rosquilla gigante, y que los agujeros en los polos proporcionan una entrada a las tierras interiores." ¡No es así! ", grita otro grupo." La entrada al mundo interior sólo puede obtenerse entrando a una cueva y descubriendo los túneles subterráneos"."
La mayoría de las personas que afirman haber visitado las tierras interiores llegan allí a través de pozos de minas antiguas, cuevas y túneles subterráneos.
 
Otros afirman que han viajado a través de enormes volcanes. Hay buena evidencia sólida apoyando todas estas teorías. La evidencia también apoya la posibilidad de que existen otros accesos ocultos a los reinos internos en el Triángulo de las Bermudas y otras áreas extrañas alrededor del mundo. 7
 
Una de estas áreas de interés en el área del noroeste del Pacífico de Estados Unidos. Fue en esta área que se escuchó por primera vez el nombre "platillos voladores".
"El 24 de junio de 1947, Kenneth Arnold, un hombre de negocios y piloto comercial de Boise, Idaho, estaba sobrevolando el Monte Rainier, en el Parque Nacional Monte Rainier, Estado de Washington, cuando avistó una extraña formación de nueve luminosos objetos con forma de platillo.
 
Él relató esta inusual experiencia a periodistas y noticieros, sobre los misteriosos objetos llamados "platillos voladores", y el término se extendió a todo el país ". 8
Los ovnis son bastante comunes en el área. De hecho, los miles de kilómetros de terreno inexplorado que constituyen el extremo noroeste de los Estados Unidos esconde muchos misterios inexplicados.
 
Esta es la tierra de "Pie Grande" o "Sasquatch", como los americanos nativos locales lo llaman.
 
En relación con nuestra investigación sobre las diferentes posibilidades que ofrece la siguiente interesante historia que fue reportada en la edición de enero de 1975 de la revista "Saga" de B. Ann Slate:
"En abril de 1974, la Psíquica Joyce Partise del Sur de California sostuvo un sobre cerrado en sus manos. Desconocido para ella, ese sobre contenía una fotografía de una huella de Sasquatch [la Sra. Partise dijo] "Estas cosas vienen del espacio exterior – es una guerra del espacio exterior! La primera área será Portland, Oregon. Hay una montaña con un agujero en ella.
 
Alguien debería investigar esta montaña porque ya están aquí. ¿Conoces esas cosas peludas que corren alrededor, el hombre mono? Él no es un mono. Están bajo tierra, en contacto con el espacio exterior y sus intenciones hacia la humanidad son de destrucción total!… este hombre gorila – hay una civilización de miles de ellos, sus ojos son muy sensibles a la luz, por vivir bajo tierra.
 
Estos túneles que estoy viendo son parte de su vivienda. Ellos los han excavado. Creo que incluso puede llegar hasta California " 9
Justo al sur de la Oregon – en la frontera con California el pico nevado del misterioso Monte Shasta guarda sus secretos.
 
A nivel local hay rumores de algunos comerciantes calladamente haciendo negocios, por oro, con extraños jóvenes hombres de penetrantes ojos azules vistiendo ropa y calzado inusual, que, misteriosamente, después de terminar sus negocios se desvanecen en el desierto. ¿Son estos misteriosos consumidores de la legendaria ciudad subterránea de "Telos", que se dice que existe bajo el Monte Shasta?
 
¿Podrían realmente ser descendientes del continente perdido de "Lemuria"? ¿Podrían los extraños hombres vistos en las pequeñas comunidades del áreaestar "haciendo mandados" para sus amigos subterráneos?
 
Cualquier cosa es posible en el reino subterráneo
 

 

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El mapa nazi de la Tierra Hueca

Mapa nazi Tierra  Hueca

Digo yo que a estas alturas no hay sorpresa alguna en recordar que el régimen nazi, tan diferente ideológicamente a los sistemas políticos normales y basado siempre en los resortes emocionales frente a los racionales, demostró un estrambótico interés por el esoterismo y lo legendario. El ejemplo más evidente de ello fue la creación en 1935 de la Ahnenerbe o Sociedad para la Investigación y Enseñanza sobre la Herencia Ancestral Alemana, que se dedicaba a organizar expediciones arqueológicas, antropológicas y etnográficas por todo el mundo.

En algunos casos querían encontrar piezas singulares representativas del poder, siendo los casos más conocidos la lanza de Longinos o el Santo Grial. En otros se hacían viajes en busca de lugares que emanasen dicho poder por sí mismos, como en la visita a España que hizo el mismísimo Himmler en persona, interesado en el cáliz valenciano y las montañas de Montserrat. Sin embargo, la expedición más conocida fue la realizada por Ernest Shnaeffer al Tíbet en busca del origen de la mal llamada raza aria y de Agharta.

Agharta era una ciudad legendaria cuya principal característica radicaba en estar construida bajo tierra. Aunque se la situaba bajo el desierto de Gobi o las montañas del Tíbet, se suponía que se comunicaba con el resto del globo a través de una red de galerías subterráneas. Su capital se llamaba Shambhala y el interés nazi en ella se basaba en que, según rezaba el mito, desde ella habría de gobernarse el mundo algún día.

Pero aquella no fue la única región desconocida que intentaron localizar los nazis. De hecho, alguna era real aunque inexplorada, como Neuschwabenland (Nueva Suabia, zona de la Antártida que reclamaron en 1939). Ahora bien, el capítulo más grotesco no afectó al Polo Sur sino al Norte y se basó en un erróneo concepto científico según el cual la Tierra estaba hueca, con el consiguiente interés que ello tendría para que Alemania gozara de más espacio vital o bases militares en lugares remotos.

Lo cierto es que ese asunto no fue exclusivo del régimen alemán. Ya cuando el almirante Robert Peary sobrevoló por primera vez el Ártico hubo quien afirmó que en realidad había alcanzado el polo exactamente por el lado contrario, siguiendo una vía subterránea. En fin, el caso es que no hace mucho salieron a la luz algunos mapas y documentos de la época sobre el tema. Entre ellos figura una carta del marinero Karl Unger, que viajaba a bordo del U-boat 209, asegurando que habían llegado al interior de la Tierra y no iban a volver.

Durante la Segunda Guerra Mundial el mejor submarino alemán apenas podía sumergirse hasta los 850 pies de profundidad (260 metros), aguantando una autonomía bajo el agua de 385 millas (625 kilómetros) con sus baterías completas. Y resulta que la distancia más corta desde el océano abierto hasta el Polo Sur geográfico es el doble (suponiendo que la ruta entera sea marítima), pasando además bajo una milla de hielo, así que no parece probable que haya habido tal periplo salvo que, en efecto, sacrificaran el regreso.

Entre el paquete documental, decía, también hay curiosos mapas de los dos hemisferios terrestres mostrando la extensión por ambos de Agharta (ojo, con continentes y océanos subterráneos), así como de la gruta situada bajo la Antártida que constituiría una de las entradas a ese submundo. Bueno, antes de que macgufosy científicos se tiren de los pelos por motivos opuestos, decir que aún si se tratara realmente de papeles de 1944, ello no implica que representen algo real. Es decir, con seguridad fueron meramente teóricos y se confeccionaron probablemente para contentar las fantasías místicas de Hitler, por la cuenta que les traía a sus autores.

http://www.labrujulaverde.com/2013/10/los-mapas-nazis-de-la-tierra-hueca

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LA TIERRA ES HUECA Y TIENE DOS APERTURAS POLARES

¿Sabía usted que la NASA falsifica las fotografías de la tierra y del resto de los planetas del sistema solar?, y esto lo hace para ocultar que todos ellos son huecos, con aperturas polares, y con un sol interno. Esto lo voy a demostrar con el siguiente reportaje gráfico.

1- Para empezar, entre usted en este sitio Web: http://maps.live.com , y luego haga clic arriba a la izquierda, donde pone 3D, para descargar la versión en tres dimensiones de esa cartografía de la NASA.

2- Abajo a la derecha verá que dicha cartografía corresponde a la NASA, es decir, no es una cartografía cualquiera, sino que corresponde a fotografías de satélite tomadas por la NASA desde el espacio.

3- Ahora con el ratón mueva el mapa, y diríjase hacia la Antártida, y poco a poco aumente la imagen con la rueda del ratón.

4- ¿Que es lo que usted ve en el centro de la Antártida?

Claramente podrá observar un gran parche blanco de forma circular, justo en el centro de la Antártida. ¿Por qué la NASA ha tapado el centro de la Antártida con ese parche blanco?, ¿que intenta ocultar la NASA con ese parche?

Esto es lo que oculta la NASA al falsificar esas fotografías de la Tierra:

La NASA sabe perfectamente que la Tierra es Hueca, sabe que está habitada por una civilización mucho más perfecta y avanzada que la nuestra, y sabe que la Tierra tiene dos aperturas polares, pero como el gobierno de Estados Unidos y otros gobiernos de las grandes potencias no quieren que esto lo sepa el mundo, entonces la NASA, que está controlada por los militares illuminati de Estados Unidos, falsifica las fotos satelitales de la Tierra, tapando las dos aperturas polares, para que usted esté en la total ignorancia de esta realidad geográfica de la Tierra.

5- Ahora movámonos y trasladémonos al “Polo Norte” y observe bien la foto. ¿Donde se encuentra el casquete polar?, ¡en ninguna parte!. En la foto aparecen los hielos de Groenlandia, el norte de Canadá y el norte de Siberia, pero el casquete de hielo del “Polo Norte” no aparece por ninguna parte, ¿por qué?, ¡por la sencilla razón de que no existe!. La NASA ha falsificado la fotografía, ocultando la Apertura Polar Norte, de la misma manera que han ocultado la Apertura Polar Sur. Si no existiera la Apertura Polar Norte, entonces aparecía claramente en la foto el casquete de hielo del Polo Norte, y se vería de color blanco, de la misma manera que aparece Groenlandia cubierta por el casquete de hielo de color blanco, sin embargo, el “Polo Norte” está totalmente ausente de hielo, lo cual indica que NO EXISTE TAL POLO NORTE, lo que existe es la Apertura Polar Norte, por la cual se ingresa al interior de la Tierra Hueca, tal como se muestra en la fotografía anterior.

LA NASA TAMBIÉN FALSIFICA LAS FOTOS DE LOS PLANETAS DEL SISTEMA SOLAR

La NASA no sólo falsifica las fotografías de la Tierra tomadas por los satélites artificiales, para ocultar las dos aperturas polares, sino que también falsifica las fotografías de los planetas del sistema solar, para ocultar que todos ellos también son huecos, con aperturas polares, y con un sol interno.

La siguiente foto la he tomado de http://photojournal.jpl.nasa.gov/catalog/PIA07784 y corresponde al planeta Júpiter y fue tomada por la nave espacial Cassini de la NASA en el año 2000. La foto corresponde al polo sur de Júpiter. La nave espacial se acercó a Júpiter durante su vuelo alrededor del planeta. La nave Cassini estaba en camino hacia Saturno. La foto es la más completa y detallada que existe de Júpiter.

Observad bien la imagen de Júpiter, la cual he ido ampliando en cuatro secuencias. Fijaos bien en el centro de la imagen, si miráis bien la foto más ampliada veréis que ¡¡el sol interno de Júpiter ha sido tapado con un parche redondo de color gris!!, sin embargo, los rayos solares de dicho sol interno de Júpiter se pueden apreciar perfectamente en los bordes de dicho parche.

Este sol del interior hueco de Júpiter se puede ver muy claramente en esta otra secuencia de video tomada también por la NASA, y que no ha sido censurada: http://traductor.ya.com/result.asp?direction=2097153&template=0&autotranslate=checkbox&baseurl=http://truthism.com/&url=http://photojournal.jpl.nasa.gov/animation/PIA03452

¿Por qué el gobierno de los Estados Unidos oculta que Júpiter, y el resto de planetas del sistema solar, son huecos, con aperturas polares, y con un sol interno? Esta pregunta tendría muchas respuestas.

He aquí las fotos:

LA BIBLIA Y LA TIERRA HUECA

Por Tito Martínez

www.las21tesisdetito.com

El tema de la Tierra Hueca y una civilización muy avanzada viviendo en su interior hace años que me fascina, de modo que hace años me puse a investigar en la Biblia este asunto, y esto es lo que descubrí: El apóstol San Pablo escribió lo siguiente: “10 para que en el nombre de Jesús  se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesús , el Cristo, es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Filipenses 2:10-11). En estas palabras del apóstol Pablo se mencionan a los seres que viven en LOS CIELOS, es decir, los extraterrestres que viven fuera de la tierra, a los seres que vivimos en la tierra, es decir, a nosotros, y a los seres que viven DEBAJO DE LA TIERRA, es decir, a los intraterrestres, todos estos seres inteligentes confesarán un día que Jesús  es el Señor, y se arrodillarán ante él. Por lo tanto, el apóstol Pablo sabía que debajo de la tierra hay seres creados por Dios, y de una gran inteligencia, esto demuestra sin ninguna duda que la Tierra es hueca, y que está habitada por una o varias civilizaciones. Veamos otro pasaje bíblico: “Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.” (Apocalipsis 5:3). Este pasaje enseña lo mismo que el anterior. Observe como se mencionan a los seres que viven en el cielo (extraterrestres), a los que viven en la tierra (nosotros), y a los que viven DEBAJO DE LA TIERRA, lo cual demuestra que debajo de nuestros pies hay seres de gran inteligencia creados por Dios. Veamos otro pasaje: “Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra,” (Apocalipsis 5:13). Este pasaje enseña lo mismo que los anteriores, es decir, hay seres en el cielo, en la tierra y DEBAJO DE LA TIERRA, los cuales glorifican a Dios y al Cristo. Quiero dejar claro que cuando esos pasajes bíblicos mencionan a los seres que viven debajo de la tierra, de ninguna manera se está refiriendo a los muertos enterrados debajo de la tierra, ya que -según la Biblia- los muertos no están vivos en ningún lugar.

Como puede ver, el Nuevo Testamento hace una clara referencia a la civilización INTRATERRESTRE, ellos viven debajo de la tierra, a unos 1300 kilómetros bajo nuestros pies (como veremos en este libro), en un mundo muy parecido físicamente al de la superficie, pero que sin embargo su horizonte SE CURVA HACIA ARRIBA, no como en la superficie, que el horizonte se curva hacia abajo, y con un pequeño sol interior que lo ilumina y calienta. De modo que, según el Nuevo Testamento DEBAJO DE LA TIERRA TENEMOS VECINOS, los cuales seguro que son mucho mejores que los que tenemos en la superficie. (Continua en el Epílogo, al final de este libro).

EL OCULTAMIENTO DE LA VERDAD

Por F.Idille

Tomado de:

http://home.tiscali.be/spcool/Tierrahueca.htm

El Almirante Richard Evelyn Byrd Gran Canciller de la Orden de Lafayette y de La Cruz del Mérito, Secretario perpetuo de La Academia Federal de La Marina Americana y de las Ciencias.

Según las afirmaciones de un articulo de Jean Brun de la revista Nostra n° 425 de la semana del 29 de Junio al 4 de Julio de 1980, el Almirante Byrd habría vivido una aventura “extraordinaria” en los Glaciales del Polo Norte:“Byrd, acompañado de 3 personas iban caminando horas sobre el hielo, escalando los picos de hielo. De pronto de una cumbre, descubrieron un espectáculo inolvidable: Un valle estrecho y profundo cubierto de una vegetación abundante y aparentemente iluminada por un Sol caliente permanente. Un verdadero Oasis de vida en medio de un gran Desierto de Hielo.Consultando su termómetro la temperatura era -50°C. Su colega el Capitán Fitin escribe en el periódico de la mision: “El 14 de Junio de 1926 a 74 metros de Altitud a 12h 08. Los 4 hombres se pusieron a utilizar sus cuerdas para llegar a la maravillosa vegetación que se extendía sobre una centena de metros.

Después de una larga hora de bajada, habían cambiado de mundo. Una vegetación abundante. El calor suave (el termómetro indicaba 19.8°C ) los obliga a quitar sus trajes de exploradores polares. Byrd y sus compañeros vieron pequeñas rivieras, lagos y colinas con vegetación. A 1500 m. aproximadamente, vieron una mancha gris que se movía lentamente. Con sus binoculares, el Almirante Byrd observa un animal con pelaje gris. Un animal que se parecía a un Mamut.

La hora avanzada, la exploración tenia que terminarse. El cansancio, la falta de provisiones, la descarga de las baterías de la radio los obliga a regresar a la base. DESPUÉS de recuperar fuerzas y renovar los equipos, Byrd y sus compañeros tomaron de nuevo el camino para tratar de encontrar lo que ellos llamaron “el paraíso perdido”. Pero les fue imposible encontrar de nuevo el valle. Situado a algunos kilómetros del polo geográfico, le había sido imposible al capitán Fitin efectuar la medida de las coordenadas topográficas.”

Después de leer esta historia, podríamos creer que esto seria un libro de ficción o fantástico. Pero si tomamos en cuenta que Byrd participo a otras exploraciones polares entre otras , en 1929, 1936, 1947, 1956. Y al final de esas expediciones, él hizo estas declaraciones Insólitas, extraídas del libro de R.Bernard: “Febrero 1947 : “Me gustaría ver esta tierra mas allá del polo (Norte). Esta tierra que es el centro del gran Misterio”. (Declaración del Vice Almirante Byrd antes de su viaje de 2700 km mas allá del Polo Norte. Visitado en 1926. Hubo también una expedición en 1929 al Polo Sur).

Noviembre 1955 : ” Es la mas importante exploración de la historia de la humanidad”.(Declaraciones del Vice Almirante Byrd antes de su viaje para explorar la tierra mas allá del polo sur).

Enero 1956 : El 13 de enero, los miembros de la expedición americana hicieron un vuelo de 4300 Km desde la base de McMurdo Sound , situada a 640 Km al oeste del polo sur y penetra en una tierra sobre una distancia de 3700 km mas allá del polo. ( Mensaje radio que provenía de la expedición Antártica de Byrd confirmado por la prensa americana del 5 de febrero de 1956).

Marzo 1956: “La actual misión de exploración ha abierto un nuevo y vasto territorio.”(Declaración de Byrd el 13 de marzo de 1956 a su regreso del Polo Sur). Señalemos la importancia de la palabra MAS ALLÁ y no ENCIMA utilizada por Byrd. Si Byrd había volado encima del Polo Norte y Sur, en dirección de los inmensos territorios congelados que se extienden Según la geografía clásica del otro lado del polo, seria difícil de comprender porque el Vice Almirante Byrd habría calificado estos territorios de ” Gran Misterio”.

Veamos lo que nos dice R. Bernard en su extraordinario libro: ” Si miramos una carta del Polo Norte, por ejemplo si medimos las distancias al polo geográfico, de algunos países alrededor, Siberia, Spitzberg, Alaska, Canadá, Finlandia, Noruega, Groenlandia, Islandia, …… esas distancias son todas inferiores a 2700 Km. Sin embargo Byrd no sobrevoló ninguna tierra conocida en 1947. El dijo que había pasado mas allá del polo a 2700 km, después fue obligado a regresar, ya que la reserva de carburante de su avión disminuía. Y como su avión avanzaba más allá del polo, aparecieron regiones libres de hielo, con lagos y con montañas cubiertas de árboles, y también un animal que se parecía a un mamut prehistórico. Todo esto fue escrito por los tripulantes del avión y después del breve anuncio basado sobre el dialogo radio de Byrd publicado en la prensa americana , toda publicidad posterior fue suprimida por el gobierno para el que Byrd trabajaba, y que tenia razones políticas y militares evidentes para esconder este descubrimiento.”

La única manera de comprender las declaraciones enigmáticas de Byrd, nos dice R.bernard es de “alejarse de la Teoría oficial sobre la formación de la tierra y de aceptar una nueva teoría , que mostraría que las extremidades Árticas y Antárticas no son convexas (como una naranja) sino cóncavas (como una manzana).”

R.Bernard continua su explicación: ”Byrd entró simplemente en los huecos polares, que penetran al interior hueco de la tierra, ahí donde existe un Clima Tropical y donde se desarrolla una vida vegetal animal y humana que nos es desconocida actualmente y que los gobiernos nos esconden, ya que ellos saben que de ahí salen ciertos ovnis, probando que la civilización desarrollada por esa gente del interior de la tierra supera grandemente nuestras capacidades tecnológicas, y que no tenemos ningún interés a tratar de afrontarlos “

Segun R. Bernard , Ray Palmer, redactor de la revista “Flying Saucers” ( “Platillos Voladores”) en un articulo del año 1959 sobre la “Teoría de la Tierra Hueca” se relata: “Muchos lectores creen que los vuelos aéreos comerciales pasan continuamente encima del polo hacia el otro lado de nuestro planeta. Esto no es verdad, no es así, aunque los oficiales de las aerolíneas aseguran que sí pasan. ¿Porque no es verdad?, porque ellos hacen maniobras de pilotaje que eliminan automáticamente todo vuelo en línea directa mas allá del polo. Examinando los trayectos de vuelos sobre las regiones polares, nos damos cuenta que esos trayectos evitan siempre el polo o pasan a lado, pero no pasan sobre el jamás “.

¿No es extraño?… No cabe duda que si anunciaran un vuelo pasando directamente por encima del polo, habría mucha gente que quisiera probar una sensación diferente. Sin embargo, ninguna aerolínea ha propuesto alguna vez un vuelo así. Todos los itinerarios pasan a lado de este punto estratégico, ¿por qué?. ¿No será porque si el avión llegara al Polo en vez de pasar al otro lado del polo, se hundiría en esta tierra mas allá del polo, “El centro del Gran Misterio” como lo decía el Vice Almirante Byrd.

Esta foto de la izquierda fue tomada el 23 de noviembre de 1968 por el Satelite Norteamericano  Essa 7 a la vertical del Polo Norte y fue publicada por la primera vez en junio 1970 por la revista “Flying Saucers”. (Nota de Tito Martínez: en esta foto de satélite vemos como el Polo Norte está tapado con un gran círculo negro, sencillamente para ocultar la realidad de la apertura polar norte. Lo que vemos en esta foto no es la Apertura Polar Norte, sino el ocultamiento o censura gubernamental de dicha Apertura Polar, por eso es que aparece de color negro, ya que si no tuviera ese parche circular negro, la apertura aparecía totalmente blanca, a causa de la luz procedente del Sol interno del Planeta).

La segunda foto foto de la derecha pertenece un documento de la N.A.S.A que el autor de este artículo, (F.Idille) obtuvo personalmente en 1975, de la Agencia Usis, Este documento es una foto mosaico, realizada por el Dr. David S.Jhonson del “National Environnement Satellite Center”, de fotos tomadas por el Satélite ESSA en abril 1967. Constatamos otra vez que la zona que concierne el Polo Norte ha sido aquí simplemente retirada sin explicación. (Nota de Tito Martínez: en esta foto vemos una vez más como la Apertura Polar Norte ha sido tapada con un parche negro por la censura del gobierno norteamericano).

El 12 de marzo del 2001, el internauta R.Sauquere envió esta foto en color que proviene del siguiente sitio (Sitio completamente científico que estudia los fenómenos oceanográficos y otros): http://www.obs-mip.fr/omp/legos/francais/rech/calottes/index.htm Esta foto viene a confirmar lo que se está escondiendo realmente al mundo entero. (Nota de Tito Martínez: esta foto en color de la Antártida, tomada por un satélite es aún mas impresionante que las anteriores, corresponde a la Apertura Polar Sur, en ella la censura gubernamental norteamericana también ha eliminado dicha Apertura Polar, para ocultar su existencia).

NADIE HA LLEGADO A LOS POLOS NORTE Y SUR, PORQUE NO EXISTEN

Este Documento es cortesía de Exposure Magazine International.  Publicado en el siguiente sitio web el 29 de Junio del 2.004

http://www.luisprada.com/Protected/dentro_de_nuestra_tierra.htm

La mejor crónica de un viaje a la Tierra Hueca la hizo el Contralmirante Richard E. Byrd de EE.UU. Su apasionante descubrimiento fue censurado y silenciado inmediatamente por ‘los de siempre. La ‘Sociedad de la Tierra Hueca’, en Australia, ha logrado conservar los registros de Byrd que ahora se transcriben.

Nunca deja de sorprenderme que las cosas que nos enseñan como hecho se pueden probar más tarde que son falsas, pero algunos de nosotros permanecemos bloqueados dentro del pensamiento establecido. La mayoría de nosotros aceptamos como verdad lo que nos enseñan, porque todo el mundo lo cree. Si usted va contra la corriente principal, podría ser etiquetado a menudo con diversas palabras. Por ejemplo, si usted va contra el orden religioso establecido, entonces se le clasifica de pagano o apóstata; en el orden científico, un herético; si duda del orden político, entonces se le etiquetará probablemente como de la derecha radical neonazi o fascista. Nuestra sociedad tiene una etiqueta para todo el que no es un conformista.

La ciencia nos dice que existen dos puntos polares: el del norte y el del sur, y que marcan exactamente donde las líneas de la longitud se cruzan. A pesar de todo ninguna expedición ha tenido éxito para llegar a los puntos norte y sur. Estudiando muestras de perforación profunda sabemos que la Tierra es sólida a una cierta profundidad. También sabemos que aumenta la temperatura dentro de la Tierra cuanto más profundamente perforamos, por lo menos hasta el punto que hemos explorado; y por lo tanto asumimos así que la Tierra debe ser sólida en dirección al núcleo.Esto se debe a medidas inexactas y a una pura presunción. La comprensión actual de la formación del planeta se forma a través de las líneas de pensamiento de la ‘Tierra sólida’. Según Cate Malone, autor del artículo ‘La Tierra Hueca’, los astrónomos y los físicos creen que los gases se condensan gradualmente en una espiral que da vueltas, hasta que la fuerza de la gravedad, (otro fenómeno inexplicado) tira de ellos en forma sólida. Hay, sin embargo otras posibilidades. Un estudio simple de la fuerza centrífuga podría diseñar una Tierra completamente nueva para nosotros. La ciencia acepta el hecho de que la Tierra da vueltas sobre su eje como una peonza. Malone afirma en su artículo lo siguiente: “la fuerza centrífuga hace que la Tierra se achate levemente en el ecuador y se aplane en los polos.”

Para visualizar cómo podría parecer la formación de un planeta, piense en una lavadora automática en el ciclo de centrifugado. La ropa (gases, líquidos y partículas) se lanza hacia fuera contra los lados de la máquina (gravedad). La porción del centro permanece despejada. El hueco del centro está firme. Del mismo modo que la Tierra nunca ha dejado de dar vueltas, así esta lavadora nunca sale de su ciclo de centrifugado. Si la máquina continúa dando vueltas, ¿el agua y la ropa comienzan a agruparse en el centro, o girarán sin fin alrededor del centro hueco?

Las leyendas de seres procedentes del interior de la Tierra están todavía en el folklore de muchas naciones tales como las que hablan de extensas tierras paradisíacas al norte encontradas a través del  folklore de Escandinavia, de los cuentos populares rusos y de las leyendas de los esquimales que reconocen la existencia de duendes, gnomos, troles y gigantes; lo cual hace que la idea de la Tierra hueca no sea nueva.

En 1909, los guías esquimales del Almirante Peary creían que estaba en una expedición para encontrar a la ‘gran gente’ del norte, de la cual ellos eran descendientes. Los registros de los primeros exploradores del Ártico y de la Antártida están llenos de anomalías. Los exploradores del Ártico del siglo XIX se referían a un gran mar de agua dulce y a temperaturas cálidas en el norte, más allá de lo que ellos exploraron. También informaron que había nubes de polvo, extensas áreas de nieve manchadas con polen, pájaros y animales que emigraban al norte para el invierno, vegetación y mamíferos, tales como el gigantesco mamut supuestamente extinguido encontrado congelado en los icebergs. Incluso los icebergs son anormales cuando están hechos de agua dulce, y vienen de una tierra en donde ocurren menos de cinco centímetros de precipitación y muy poca nieve cae cada año.

Los descubrimientos del Doctor Frederick Cook y del Contralmirante Peary en 1908 y 1909, respectivamente, fueron igualmente poco convincentes. Ni siquiera se pudo probar que cualquier hombre alcanzó el Polo Norte. Como el Doctor Raymond Bemard precisa en su libro ‘La Tierra Hueca’, tal descubrimiento es verdaderamente imposible: “Es bien conocido que los polos magnéticos del norte y del sur no coinciden con los polos geográficos como deberían… si la Tierra fuera una esfera sólida con dos polos en el extremo de su eje, al ser un imán, sus polos magnéticos coincidirían con sus polos geográficos. El hecho de que no lo hagan es inexplicable en base a la teoría de que es una esfera ‘sólida’. La explicación llega a estar clara cuando asumimos la existencia de aberturas polares, con los polos magnéticos a lo largo del borde circular de estas aberturas, en lugar de en un punto fijo.”

Según Bemard la razón por la cual nadie ha encontrado los polos del norte o del sur es simple: “Los polos magnéticos y geográficos no coinciden… porque mientras que un polo magnético se halla a lo largo del borde de la abertura polar, los polos geográficos se hallan en su centro, en medio del aire y no en tierra sólida.”

La mejor crónica moderna sobre exploración y penetración en tierras más allá de los polos magnéticos la hizo el Contralmirante Richard E. Byrd de la Marina de EE.UU. en 1947 y 1956. Al igual que ocurrió con todas las exploraciones anteriores, la del Almirante Byrd fue envuelta en el misterio igualmente. La crónica comienza con los contactos por radio durante su vuelo de 1947 más allá del norte magnético y sobre el Polo Norte, la larga marca después del mítico punto de tierra en la cima del mundo. Durante la exploración de la Antártida el 13 de enero de 1.956 diversos avisos de radio indicaban:

“El 13 de enero miembros de la expedición de EE.UU. lograron un vuelo de 2.700 millas (4.320 kilómetros) desde la base de Mcmurdo Sound, que está a 400 millas (640 kilómetros) al oeste del Polo Sur, y penetraron una tierra existente de 2.300 millas (3.680 kilómetros) más allá del Polo.”

El 13 de marzo de 1956 se cita a Byrd, del cual dijo: “la actual expedición abrió una nueva tierra extensa”. Mucha gente recuerda todavía las emocionantes declaraciones en la prensa después de las expediciones de Byrd. Anunciado como el explorador más grande del mundo, la mención de Byrd de nuevas tierras creó un gran interés. Luego tales declaraciones se desvanecieron tan rápidamente como golpearon el aire. Los comentaristas de radio no hablaron ya de su descubrimiento, los noticiarios ya no mostraron imágenes de la expedición de Byrd y el asunto desapareció pronto del ojo público. ¿Por qué sucedió esto? ¿Descubrió Byrd realmente una tierra nueva que podría influenciar igual una lógica y diferente comprensión física de la creación de nuestro planeta?

El DIARIO DEL CONTRALMIRANTE BYRD

Traducción del alemán realizada por el sitio web Hitlerismo Esotérico

http://libreopinion.com/members/neuschwabenland

http://www.las21tesisdetito.com/tierrahueca.htm#EL_DESCUBRIMIENTO_DEL_ALMIRANTE_BYRD_QUE_MARC%C3%93_UNA_%C3%89POCA

Fuente: http://maestroviejo.wordpress.com/2013/11/12/domi-la-tierra-es-hueca-y-tiene-dos-aperturas-polares/

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