Lo importante es lo que no se ve

La Partícula Divina

SEÑALES EN LOS CÍRCULOS DE COSECHA

Estos días se ha cumplido un año de la aparición de un círculo de cosechas con forma de icosaedro.

De la estructura del icosaedro es de donde surge la partícula divina.

LA PARTICULA DIVINA Y EL ICOSAEDRO

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Cada uno de los diez filamentos de la partícula divina posee un recorrido cerrado que comprende cinco vueltas alrededor de su eje vertical imaginario, dos y media en el interior y las restantes en el exterior. Por otro lado, cada uno de dichos filamentos pasa por el ecuador de la figura en el punto medio de la arista ecuatorial del icosaedro, siendo sus puntos de inflexión donde se pasa del interior al exterior y viceversa aquellos situados en el punto medio de las aristas correspondientes a las pirámides superior e inferior de tanto el icosaedro de la figura como de su simétrico, que resulta de un giro de 36 grados respecto del primero.

La partícula divina y el icosaedro
Rafael Poza Mus
Depósito Legal: ME 355-2013

 

Fuente: http://www.laparticuladivina.com/p/actualidad.html#!/p/actualidad.html

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SEÑALES EN LA TIERRA Y EN EL CIELO

A continuación se presentan dos señales de grandes dimensiones, aparecidas en fechas recientes, que mantienen un parecido formal con la partícula divina, la partícula unidad del universo.

           De los dos brazos helicoidales que aparecen en la columna interior que la partícula presenta en la naturaleza, uno de ellos está formado por tres filamentos y el otro por siete. Una formación nubosa que presentaba esta forma de doble hélice apareció en Rusia la misma semana en que la partícula divina se publicó en internet.

          A la izquierda, círculo de cosecha. A la derecha, malla geométrica a partir de la cual se origina la partícula, proceso posibilitado por la ley de fractalidad.
Obsérvese la asombrosa similitud.

Fuente: http://www.laparticuladivina.com/p/actualidad.html

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LA PARTICULA DIVINA (Capítulo final)

LA UNIDAD DEL UNIVERSO

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LAS DIEZ DIMENSIONES DEL ESPACIO-TIEMPO

EPÍLOGO

Existe una partícula que es la unidad más pequeña posible del espacio tridimensional. Tiene una forma definida propia y no puede ser dividida.

Es la unidad básica con la que se forman todos los elementos del sistema periódico, siendo la que les confiere su masa. Los elementos del sistema periódico se distinguen unos de otros por el número de partículas que entran en su composición.

imageAsí, el hidrógeno-1 está compuesto por 18 de estas unidades; el hidrógeno-2, o deuterio, cuenta con 36; el tritio, así como el helio-3, tienen 54 aunque presentan formas diferenciadas; el helio-4 está constituido por 72.

Los isótopos de un mismo elemento presentan la misma estructura, si bien el número de partículas que los componen varía. Por ejemplo, de los dos isótopos del cobre el que se encuentra en la  naturaleza en un porcentaje del 70% cuenta con 1134 partículas, mientras que el que lo hace en un 30% tiene 1170.

La estructura de esta partícula es toroidal, y observada en detalle presenta diez filamentos vibrantes distribuidos en dos grupos diferenciados: Uno contiene tres filamentos y el otro siete, estando colocados con tal simetría que ambos brazos son opuestos al observarse proyectados en planta. En el espacio los diez filamentos son iguales y realizan el mismo recorrido, con un desfase de 36º entre dos filamentos contiguos.

Si se analiza un filamento cualquiera, éste exhibe una clara continuidad: Surge en el interior de la figura; asciende por una superficie curva ligeramente negativa, con forma de hiperboloide hiperbólico; llega al límite de la parte toroidal superior, donde se tuerce para a continuación descender por el exterior de la figura; alcanza, en su expansión, un crecimiento límite en la zona ecuatorial de la figura; inicia, desde este punto, un decrecimiento continuo hasta llegar al centro, pasando antes por la zona polar inferior donde se vuelve a producir una nueva torsión; asciende, desde aquí, nuevamente por el interior de la figura hasta llegar al núcleo, donde se había iniciado todo el proceso descrito. A lo largo de este recorrido el filamento en cuestión describe un total de cinco vueltas circulares. La circulación energética es continua, de forma que una vez se alcanza el núcleo el proceso vuelve a comenzar.

La partícula, según actúe de entrada o de salida energética del universo tridimensional, gira sobre su eje longitudinal en un sentido u otro. La partícula, cuando no es afectada por ninguna fuerza exterior a ella, presenta tres tipos claramente definidos de movimientos:

imageEl primero es un movimiento de rotación sobre su propio eje longitudinal, al que acabamos de referirnos; el segundo consiste en una ligera traslación sobre una estructura geométrica que al incorporar el tiempo derivado del ciclo resulta ser la mínima medida posible del espacio-tiempo; el tercero viene dado por una pulsación de la partícula producida por la circulación energética a través de sus filamentos desde unos mínimos en el núcleo a unos máximos en la zona ecuatorial exterior.

Al analizarse con mayor detalle estos filamentos puede observarse que no son lisos, sino que presentan una torsión que les da una forma helicoidal. Cada uno de los conjuntos de espiras que conforman el recorrido de los filamentos muestra, a su vez, la misma forma de hélice cilíndrica, característica que se repite hasta seis veces. A l as seis dimensiones extra y l as tres iniciales del espacio, se les une el tiempo, resultando de esta manera un total de diez dimensiones para la figura en estudio.

El tiempo no es una dimensión cualquiera, sino que es la cuarta: Esto se percibe con claridad cuando se observa la estructura de la unidad espacio-tiempo donde aparecen unidades pertenecientes a la cuarta dimensión en las intersecciones de las diez posiciones que puede ocupar la unidad icosaédrica tridimensional.

La energía que recorre una unidad tridimensional también lo hace en las respectivas 49 unidades tetradimensionales que tienen cabida en aquélla. El aumento cuántico en función del número 49 que se da de una dimensión a otra acaba al llegar a la décima dimensión, momento en el que la cantidad total de unidades que componen el conjunto asciende a 49 , con algo menos de catorce mil ⁶ millones de partículas pertenecientes a dicha dimensión.

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Paralelamente a esta distribución de las diferentes dimensiones geométricas, la naturaleza presenta siete estados diferenciados de la materia:

A los estados sólido, líquido y gaseoso les acompañan cuatro estados de plasma.

En el primer estado de plasma las partículas unidad espacio aparecen de forma individualizada; en el segundo plasma las partículas empiezan a agruparse en grupos de dos, tres, etc hasta un máximo de siete debido a que la unidad central puede llegar a rodearse de un máximo de seis posiciones sobre los tres ejes; en el tercer y cuarto plasma las agrupaciones son mayores, tónica que continúa hasta llegar al estado gaseoso.

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La partícula unidad del espacio en el primer estado así como las agrupaciones en los restantes estados plasmáticos conforman la llamada materia oscura que, a su vez, configura la materia clásica en su descenso energético a los estados gaseoso, líquido y sólido.

Tanto la materia clásica como la oscura pertenecen al espacio tridimensional; sin embargo, la mayor parte de la realidad energética se encuentra en las dimensiones siguientes.

La naturaleza sigue un desarrollo geométricamente fractal; en el primer estado de todas las diferentes dimensiones se encuentran las unidades espaciales correspondientes de forma individualizada.

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La estructura espacial de la partícula unidad es tal que puede presentar, a la vez, características de partícula y de onda: Cuando los filamentos, una vez alcanzado el polo superior, se tuercen para descender exteriormente en dirección a su ecuador, para proseguir hasta completar un recorrido cerrado, estamos hablando de su configuración como partícula individualizada; si al llegar al polo superior los filamentos no se doblan sino que prosiguen su avance ascendiendo a través de otra partícula contigua, entonces estamos ante la configuración de la partícula como onda.

En realidad la onda consiste en una continuidad de partículas que están en contacto por sus polos; entre dos de estas partículas sucesivas se cumple que se van alternando en un desfase angular de 180º.

La matriz espacial poliédrica, con sus aristas y vértices, se transforma en la naturaleza en un conjunto de cuerdas vibrantes y nodos, de forma que el estatismo que siempre ha caracterizado a la geometría se pone ahora en relación con una nueva propiedad de carácter dinámico. En la malla espacial, por mucha separación posible que pueda existir entre los distintos órdenes de magnitud de las unidades pertenecientes a las diferentes dimensiones, dichas unidades siimageempre mantienen unas determinadas medidas que las hacen diferir del valor de cero.

Así, al desaparecer las singularidades también pasa lo mismo con los valores infinitos, permitiendo la unificación de las teorías cuántica y de la relatividad.

Unificados, de igual manera, el microcosmos y el macrocosmos la geometría nos presenta un nuevo universo compuesto por diferentes universos interrelacionados entre sí por una secuencia dimensional, estando todos ellos “localizados” en un mismo lugar cualquiera.

En el macrocosmos, desde el núcleo de la unidad espacial tridimensional de la galaxia , ubicado en una dimensión geométrica inmediata superior y que actúa como un agujero blanco a la par que negro, surge una pulsación que descendiendo de la cuarta dimensión recorre toda la superficie toroidal, tanto interna como externa, enlazando inicialmente las dimensiones tercera y cuarta, para proseguir en las siguientes hasta abarcar la totalidad representada por las diez.

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Fuente:

http://1.bp.blogspot.com/-cHuLHf8_uRw/UOMwKtgLqTI/AAAAAAAAAGs/GjQfMVkxaJE/s1600/33.jpg

http://1.bp.blogspot.com/-dDlSbclC6VA/UOMvnDswuKI/AAAAAAAAAGk/YfdBbmdSxH8/s1600/34.jpg

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LA PARTICULA DIVINA (Capítulo 20)

LA UNIDAD DEL UNIVERSO

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LAS DIEZ DIMENSIONES DEL ESPACIO-TIEMPO

GEOMETRÍA EN LAS NEBULOSAS PLANETARIAS

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Las nebulosas planetarias, momentos específicos de la evolución de las estrellas a lo largo del tiempo, siguen a nivel macrocósmico la misma estructura geométrica que la partícula básica en el microcosmos cuando experimenta el movimiento cíclico que permite que la realidad material tetradimensional descienda, proyectándose, en la tercera dimensión.

La estructura de la unidad espacio-tiempo es la que hace posible este equilibrio.

Perspectiva detalle de la parte superior de la estructura geométrica de la unidad espaciotiempo.

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En la intersección de los diez icosaedros tridimensionales en su movimiento cíclico se sitúan unidades tetradimensionales.

En el centro se localiza una unidad tridimensional estática cuyos diez componentes tetradimensionales situados sobre su ecuador son los núcleos tetradimensionales de las diez unidades tridimensionales que componen el conjunto.

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Tanto en el microcosmos como en el macrocosmos las propiedades geométricas del toroide junto a las angulares del icosaedro actúan de soporte para la constitución de toda una serie de formas en la naturaleza.

 

 

 

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La nebulosa llamada Los Chorros Gemelos (M2-9). Son reveladoras las dos zonas brillantes situadas simétricamente a cada lado del centro del toroide. Geométricamente se corresponden con los núcleos de la partícula unidad del espacio al girar cíclicamente en la unidad espacio-tiempo.

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Nebulosa planetaria My Cn 18 vista por el telescopio espacial Hubble, con los característicos anillos que conforman el toroide.

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Imagen de la nebulosa del Cangrejo del Sur (He 2-104). En ella se observa la existencia de una  nebulosa pequeña y brillante dentro de otra mayor, de forma paralela a como sucede con la unidad central del toroide. Recordemos aquí la unidad tetradimensional común a las diversas posiciones que la partícula unidad del espacio ocupa cíclicamente.

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La nebulosa planetaria Mz 3, o de la Hormiga, mostrando en su centro la estrella que  geométricamente se sitúa en el entrelazamiento de las diferentes unidades que componen la estructura total.

Fuente: http://2.bp.blogspot.com/-a6XLFf7X1-o/UOMySEndZII/AAAAAAAAAHA/Mmhy471USuA/s1600/32.jpg


LA PARTICULA DIVINA (Capítulo 19)

LA UNIDAD DEL UNIVERSO

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LAS DIEZ DIMENSIONES DEL ESPACIO-TIEMPO

CORRIENTES DE MAREA GALÁCTICAS

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Los movimientos que se observan en la partícula básica a escala microcósmica también se  perciben en la partícula unidad macrocósmica, la galaxia.

La partícula básica tridimensional, sillar y punto de partida para la sucesiva constitución de los átomos de la naturaleza, presenta un giro alrededor de su eje vertical secundado, a la vez, por otro movimiento cíclico estructurado de tal manera que, al desplazarse en la malla geométrica que lo contiene, está integrado por diez posiciones o “instantáneas” que conforman la estructura de la partícula espacio-tiempo.

La combinación de ambas fuerzas componentes resulta en un movimiento parecido al que realiza una peonza. La galaxia como unidad imagemacrocósmica también presenta estos movimientos si consideramos las corrientes estelares de marea.

Las diez posiciones, geométricamente cuánticas, que recorre la unidad están interrelacionadas con
los diez filamentos que conforman la partícula unidad del espacio, que se presentan conformando sus dos brazos, uno de tres y otro de siete componentes.

En las sucesivas posiciones que va ocupando la galaxia ésta gira y se desplaza sobre la estructura cíclica espacio-tiempo.

Proyección en planta y alzado de la partícula
unidad del espacio.

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Esta estructura geométrica permite la interrelación entre las unidades de la tercera y cuarta dimensiones. Es necesario que se den de forma conjunta ambos movimientos de giro y desplazamiento para que la figura sea como es y al mismo tiempo para que sea posible el descenso geométrico desde la cuarta dimensión a la tercera.

 

Vista en alzado de la estructura de la unidad espaciotiempo.

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En esta imagen puede apreciarse el disco de la galaxia NGC 4013 acompañado de una corriente de marea estelar que puede contemplarse como una instantánea de un momento particular dentro del ciclo, un “instante” dentro de un movimiento ondulatorio.

Aunque la observación óptica del disco y la corriente estelar que deja a su paso es una parte limitada del total que la galaxia es en sí misma, se entrevé su movimiento cíclico. La materia oscura, situada en los bordes exteriores y en el interior de la galaxia, confiere plasticidad a este movimiento de la corriente de marea galáctica. La materia oscura, aun siendo tridimensional, actúa de dinámica intermediaria entre las partes constitutivas más densas de las galaxias y el universo de la cuarta dimensión en el que se encuentran embebidas.

Fuente: http://3.bp.blogspot.com/-OfCIKjiS3IQ/UOMyjs92lSI/AAAAAAAAAHI/o4aw0h3Yx2A/s1600/31.jpg


LA PARTICULA DIVINA (Capítulo 18)

LA UNIDAD DEL UNIVERSO

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LAS DIEZ DIMENSIONES DEL ESPACIO-TIEMPO

TIPOS DE GALAXIAS

Al igual que toda unidad en la naturaleza, cada galaxia, ya sea dependiendo de la longitud de imageonda utilizada en su observación, ya sea por su edad o especificidad particular, muestra la parte diferenciadora que le corresponde dentro de la síntesis de la totalidad.

Sin embargo, en el fondo, todas ellas responden a la misma unidad común.

 

La galaxia Messier 51 nos muestra, con gran definición, los dos brazos característicos de la partícula unidad.

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En esta otra galaxia, la M 101, ya no aparecen los brazos con la precisión de la imagen superior.

Aquí, se advierte la presencia de unas “fibras” que obedecen a los diez filamentos que se observan en la partícula unidad del espacio.

 

 

 

UN MISMO ORIGEN CON APARIENCIAS DIFERENTES

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El bulbo y el disco galácticos mantienen una relación de proporción geométrica que responde a la existente entre la unidad icosaédrica tetradimensional ubicada en el centro de la partícula unidad y el exterior de la unidad icosaédrica tridimensional.

Los diversos tipos de agujeros negros existentes ( supermasivos, estelares, intermedios ) se  amoldan a la relación entre unidades espaciales correspondientes a diferentes dimensiones.

imageLos lóbulos de radio crean en su expansión una onda de choque que colisiona con el gas circundante. El límite de ambos lóbulos queda situado en los polos geométricos de la partícula unidad del espacio.

 

 

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Las barras galácticas se observan en un gran número de galaxias. Estas barras se forman,  desaparecen y regeneran cíclicamente. Las barras se relacionan con la generatriz giratoria del hiperboloide, y se ven limitadas por sus extremos polares. Al llegar a éstos continúan su recorrido por el exterior pero ya como espirales. El aspecto que ofrecen depende de la actividad de las etapas de desarrollo galáctico.

Galaxia espiral NGC 1365 o Gran Barrada. En su centro se observa una segunda estructura espiral que está envuelta, como la principal, en trazos de polvo.

Fuente: http://4.bp.blogspot.com/-yqMKfJzhVEw/UOMy3Y65TiI/AAAAAAAAAHQ/6NS_95fVdd4/s1600/30.jpg


LA PARTICULA DIVINA (Capítulo 17)

LA UNIDAD DEL UNIVERSO

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LAS DIEZ DIMENSIONES DEL ESPACIO-TIEMPO

LA GALAXIA Y LA PARTÍCULA UNIDAD DEL ESPACIO

La estructura geométrica que da origen a la partícula unidad y confiere la masa a todos los elementos atómicos actúa no sólo a nivel microcósmico sino también a escala macrocósmica.

Así, en un orden de magnitud macrocósmico colosal, las unidades galácticas emplean también, en tanto verdaderas unidades como son, dicha estructura geométrica.

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La partícula unidad del espacio, a escala                 La galaxia Centauro A, observada
                             microcósmica                                     superponiendo diferentes longitudes de onda.

 

El origen de toda partícula unidad siempre se encuentra en una dimensión contigua superior; desde ésta desciende, por ley de proyección geométrica, a su nueva realidad. Al igual que la partícula unidad conformadora de los elementos químicos de la naturaleza surge del núcleo situado en la cuarta dimensión, la galaxia lo hace desde el agujero negro.

La emisión de chorros energéticos por parte del agujero negro se ajusta, geométricamente, a la arista de la unidad icosaédrica tetradimensional localizada en el núcleo de la partícula unidad del espacio. Los chorros de plasma no se expelen desde el centro del agujero, sino desde cerca de sus bordes, lo cual viene a coincidir con la ubicación de la arista mencionada.

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Galaxia Centauro A. Según las diferentes longitudes de onda aparecen partes diferenciadas
de su realidad total.

El chorro emitido por el agujero resulta de la vibración de la arista, de forma que ésta puede contemplarse como una macrocuerda vibrante. El chorro, al girar, da lugar a dos lóbulos observables en la primera y segunda imágenes superiores.

Cada chorro contiene otros menores cuya presencia se debe a las distintas dimensiones. La precisión del chorro aumenta con cada incremento dimensional, ya que disminuye su longitud de onda.

La macrocuerda vibrante actúa de generatriz del a simple vista doble embudo o hiperboloide hiperbólico, al tiempo que ejerce de motor transformador del movimiento giratorio, que troca en movimiento lineal expansivo.

El toroide de superficie hiperbólica que conforma tanto la partícula unidad como una galaxia actúa de puente o túnel que comunica una dimensión con su contigua.

Las unidades icosaédricas que lo delimitan en su exterior máximo y en su interior mínimo establecen una interrelación entre las dimensiones tercera y cuarta. La energía, al emitirse desde el centro, ya ha descendido desde la cuarta dimensión y penetrado en la tercera, donde se expande para después ser absorbida por el núcleo e integrarse en la cuarta.

El componente vertical es más acusado en los chorros y lóbulos de estos agujeros negros  supermasivos que ocupan el centro de las galaxias, hecho que repercute en el incremento de la velocidad de desplazamiento de las estrellas que se encuentran en las inmediaciones de estas áreas.

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Fuente: http://1.bp.blogspot.com/-7I-D8GROREg/UOMzO6qz3tI/AAAAAAAAAHY/y2IvdCPxPDo/s1600/29.jpg