Lo importante es lo que no se ve

SELECCIONES

Acto 1º: LA INVITACIÓN

Era una habitación silenciosa, y aunque fuera brillaba un agradable sol, en el interior, las ventanas cerradas herméticamente daban un aspecto gélido a aquel lugar, ausente de vida, casi en penumbras e iluminado solo con un candelabro que recordaba la decoración de un antiguo castillo medieval. El sonido de las burbujas de un acuario en una esquina de aquella estancia, quebrantaba la inaudible limpieza del aquel silencio.

El amable y educado señor que tras comentarle una contraseña como en las películas me invitó a entrar, me dijo que esperase allí, que pronto recibiría instrucciones. Cuarenta minutos estuve al otro lado de la calle observando el edificio antes de llamar a la puerta, mientras me hacia la misma pregunta. ¿Pero que estoy haciendo aquí? Solo disponía de una invitación que dos mochileros gemelos y de aspecto nórdico me dieron el día anterior. Impensable en otro momento de mi vida aceptar una proposición para reunirme con un desconocido. Y aún más impensable seria aceptar una tarjeta de dos vagamundos albinos incapaces de ofrecer mayor información de la que figuraba en la misma.

El día 22 de Noviembre a las 22:30, deberá llamar a la puerta del edifico llamado Proserpina en la calle General Washington nº 42. Cuando abran la puerta, deberá decir lo siguiente: ”Una cuestión secreta, el misterio”.

Pues aquí estoy, seguro de mí mismo pero inseguro en esta situación y lugar. ¿Y si es una mafia para el mercado negro de trasplantes de órganos? O tal vez, solo pretendan drogarme con algún extraño suero de la verdad y revelarles las contraseñas de mis cuentas bancarias, en ese caso poco podrán robar, casi no llego a final de mes. Solo habían pasado diez minutos pero mi mente hizo que parecieran dos horas, cuando se abrió la puerta y un señor mayor de buen aspecto ataviado con una bata de color granate, entró en la habitación dirigiéndose hacia un escritorio situado mas al fondo justo frente a mi. Se sentó en el sillón, encendió una pequeña lámpara que me ayudo a ver una gran biblioteca tras él y sin mirarme dijo. “Buenos días Antonio”.- Empezamos mal, para empezar sabia mi nombre y segundo… ¿Cómo que Buenos Días?, si son casi las once de la noche. Entonces levantó la cabeza me miró a los ojos y soltó una pregunta que tambaleó todo mi universo desde sus cimientos:

¿Qué tal con Morféo, todo bien?,- en ese momento mi corazón se aceleró, yo, que presumía tener bajo control sensaciones como el miedo, quedé bloqueado ante esa pregunta. La adrenalina recorría mis venas compitiendo como un bólido de formula uno, mientras mis pensamientos se agolpaban en unas futuras respuestas sin sentido y a cual más inverosímil. Me sentía incapaz de responder hasta conseguir asimilar una pregunta de tal calibre. Aquel señor volvió a mirarme con sus azules ojos y mientras esbozaba una leve sonrisa (maléfica diría yo), me realizo otra pregunta aun más perturbadora si cabe que la primera.

¿Crees que no sé quién eres Antonio?- Las manos me sudaban, sentía escalofríos, ¿pero dónde me he metido? Aún estaba intentado construir la respuesta a la primera pregunta, pero mi mente solo creaba frases sin sentido del tipo: “Como me pida que le de la mano, tendré que secarme el sudor” o…”Menos mal que hoy no tomé café, sino me da una taquicardia aquí mismo”. Y entonces como si me saliese de Alma respondí: Buenas noches, gracias.- De mi boca salió un suspiro de auto-aprobación que parecía querer consolarme, bien hecho Antonio, mejor respuesta imposible, te ha salido genial…relájate.

.-Me alegro que así sea Antonio, pero aun no has contestado mis preguntas y como noto cierto nerviosismo en ti te las volveré a formular. ¿Qué tal con Morféo, todo bien? Y ¿Crees que no sé quién eres Antonio?- Nada, creo que voy tener que contestar, mentirle no puedo pues parece conocerme y no se dé cuanta información dispone de mí. Ante mi tardanza en responder, se levantó del sillón, bordeó la mesa del escritorio mientras con una mano parecía acariciar la superficie de la noble madera, ubicándose justo frente a mí, y acto seguido con su mano izquierda comenzó a dibujar unos movimientos en el aire… Cuanto he de querer a mi Alma, ella siempre tan dispuesta a contestar sin previo aviso.- ¡Yo sé que es ese símbolo!, .- exclamé emocionado.- es la cinta de Moebius, el emblema de Detrás de lo aparente, la superficie del quinto camino. Ahí volví a suspirar intentando desprenderme de tanta presión, ante lo cual, él dio dos pequeños pasos hacia mí y comenzó a reír a carcajada limpia. La poca relajación que había llegado a alcanzar, desapareció de golpe como consecuencia de su inquietante risa. ¿No es eso?-Pregunté como un niño pequeño que creía saber la lección.

Es mucho más que eso.- me contestó. Permítame querido Antonio que le ofrezca un Té, un café o whisky. No gracias, quiero un café, nooo perdón, quise decir agua, si eso quiero, agua si es tan amable. El sudor comenzaba a ser frío, y quizás por eso pedí agua, para rehidratar la cantidad de líquido que supuraba mi cuerpo. Mientras el preparaba las bebidas, pensé en levantarme e ir mirar la biblioteca acompañando mi osadía con unas políticamente correctas palabras… “bonita colección de libros tiene por aquí”, pero claro, supuse que él aun esperaba mis respuestas, así que me quedé en mi silla de madera acolchada y así responderle de una vez a sus anteriores preguntas. Justo cuando me disponía a hablar.

Mi nombre es Aniuk.- Me dijo mientras se giraba hacia mí con un vaso de agua y uno de whisky.- Y te preguntarás, porque parece que te conozco a ti, a DDLA y a Morféo de Gea. Pues sí, sería interesante.-le dije mientras alargaba mi brazo para tomar el vaso que me ofrecía.

Veo Sr. Aniuk que lleva el mismo símbolo de Moebius en el anillo de su mano derecha.-Esperaba que me dijese, “muy perspicaz Antonio”. Pero solamente me miró, miró el anillo y dio un sorbo a su vaso de whisky. En mi mente sonaba, ¡vas mal…vas mal!, justo se abrió la puerta y una voz dijo: “Disculpe Señor”.- Era esa especie de mayordomo ideal que me recibió al entrar y que parecía sacado de una novela de Julio Verne. El señor Aniuk se giró hacia él y a los pocos segundos el mayordomo se marchó cerrando la puerta tras de sí.

Tenemos poco tiempo querido Antonio y lamento que nos tengamos que despedir de esta agradable cita inesperada para ti, pero en cierta forma ansiada por mí. Pues que bien, me dije, mas incógnitas para mi torturada mente. Hace exactamente 27 años que me vistes por primera y última vez hasta el día de hoy, en cambio para mí fue hace exactamente 48 horas, hace dos días tenías 13 años, estabas enfermo con fiebre.- Ahí ya no pude más, si antes no podía gesticular palabra alguna, ahora me quedé pretificado, sino fuera un acto involuntario la respiración, habría muerto asfixiado… ¿Me recuerdas ahora Antonio?…

Acto 2º: EL RECUERDO

Sus ojos… esos grandes ojos azules lo delataban, tenía un rostro agradecido que recordaba a un triunfador empresario de los años ochenta, que parecía seguir anclado en aquella época. De pelo blanco engominado, espalda recta, de correcta y educada conversación. Ni una sola arruga en la cara, aunque daba la impresión que había pasado con creces el medio siglo de vida. Pero eran sus ojos la cualidad que más respeto generaba en mí. Recordaba esa penetrante mirada, capaz de hablar sin ser acompañada con palabras, pero lo que me contaba, estaba tan lejos en el tiempo, que solo pensarlo me generaba un vértigo que rozaba la línea de la locura.

-Necesito un trago.- Dije algo tembloroso mientras intentaba acercar el vaso de agua a mi boca, o quizás mi boca al vaso de agua…lo que ocurriese antes.

-Sr. Aniuk, lo que me cuenta no tiene sentido, me está hablando de viajar en el tiempo, esto es la vida real señor mío. Es cierto que le recuerdo, aunque aún no se bien, el cómo y el cuándo.- Era falso, absolutamente falso, claro que lo recordaba, como olvidar una experiencia de ese tipo, pero no quería reconocerlo, me negaba a creer que todas las extraordinarias historias que hemos hablado los hermanos de Logia, ahora estuviesen frente a mí y fueran reales. Era un reto, un reto a mi cordura, o una llamada a mi locura, vértigo y más vértigo. Pero estaba ocurriendo, ahí frente a mi, volvía a estar él y de nuevo, hablándome 27 años después.

-No se resista Antonio, no luche contra el universo que usted mismo creó,  hoy, ese universo es más poderoso que la consciencia que lo vio nacer. En sus manos tiene todas las herramientas para comprenderlo, Morféo os ha entrenado y mostrado el camino que circunda a los verdaderos Humanos, seres que siendo libres, optaron por contagiar esa libertad a todo semejante que con su sacrificio así lo pidiese. Trabajo consciente, trabajo interior para preparar el camino, anticipando el correcto formato de vida de una nueva era por llegar. Esa oportunidad, ya es, siempre lo fue. Créame, yo la he visto, he estado allí y le puedo asegurar que es la octava que todos esperan. Recuerde que en su interior, allí en su corazón, porta el pequeño recuerdo llameante que le impulsa, el que nunca le permitiría desfallecer, ese recuerdo le invita a rasgar los velos a su alrededor, uno de ellos el miedo a romper su protectora y acomodada estabilidad. Recuerde que en estos momentos huir, no forma parte de ninguna opción.- Entonces, hizo una pausa, bendita pausa, pues no soy el mejor candidato para discursos épicos. Aunque en este caso me llegó…vaya si me llegó. 
-Le entiendo perfectamente Señor Aniuk, se de la import….- No pude terminar la frase.

-¡NO quiero que me entiendas!, quiero que lo sientas.- me gritó. La madre del cordero, que susto me acaba de dar y para colmo tengo las glándulas lagrimales a punto de estallar. Dejó su vaso de whisky en una mesita auxiliar cerca de la pared, cerró los ojos junto a una respiración profunda y algo más calmado, continuó explicándome.

-Disculpe mi tono Antonio, pero a de eliminar toda barrera e incluso la conducta oyente en una oratoria, ha de ser sensibilizada para asumir su verdadero rol en este juego. Entienda que  usted, Morféo, yo… y todos los que sean responsables de sus actos y nos reencontremos en el camino, formamos  parte de un propósito aun mayor del que pueda imaginar. Un puzzle, en el cual usted es una bella pieza en una olvidada esquina. ¿Podría existir el puzzle sin su intervención?, evidentemente que si querido mío, la imagen final sería la correcta. Pero con usted, al igual que con otros, la obra termina siendo más bella.-Su tono de voz había cambiado, ya no hablaba con la misteriosa simpatía de antes, ahora, era simplemente misterioso, un inquietante y serio amigo que parecía conocerme mejor que yo, abrumador por momentos. No podía hablar, casi podría asegurar que ni escuchaba sus palabras, es extraño de explicar… pero estaba ocurriendo… le sentía.

Puso frente a mí la silla que se encontraba a mi izquierda y mientras se sentaba en ella, volvía a sonreír sabedor de lo que ocurriría más tarde pero que aún no estaba dispuesto a develar.

-Le intentaré recordar y en este caso ampliar lo acontecido entonces: Exactamente un día como hoy, pero en el año 1987 su madre decidió debido a una repentina fiebre, que usted no se encontraba en condiciones de asistir a clases. Justo en ese momento…antes de ayer para mí, yo me encontraba reunido con unos “amigos”, accedimos a liberar primero mediante un Transceptor Cuántico Multi-Temporal los registros de varias consciencias que lo solicitaron con mucha antelación. De los siete candidatos que nos fueron asignados, usted  fue mi segundo caso de aquella noche. Pero querido Antonio, todo eso carece de relevancia, lo realmente importante, es que usted, está hoy aquí conmigo. Y aunque aún no llegue a asimilar la trascendencia del punto de inflexión elegido, espero y deseo que pronto lo haga. Aún hay mucho por hacer. Y nunca lo olvide, somos proyectores holocuánticos, somos desde un arma sin seguro, a una segura protección. Y lo que se nos permite, no ha sido regalado- Dicho esto, se quedó mirando fijamente un punto en un espacio intermedio de aquel salón, como con la mirada perdida, puso su mano en mi hombro y se levantó rápidamente de la silla.

-Lo siento, he de marchar, en mi vida no pueden existir atrasos, no es cuestión de tiempos o fechas, sino de hechos y acontecimientos manifestados. Y uno de ellos…digamos, solicita mi presencia.- Se acercó a la puerta dándome la espalda mientras con una mano iba soltando el cinturón de aquella bata granate de tinte burgués. Se giró de nuevo hacia mí y se despidió:

-Una última cosa Antonio, de todo lo acontecido hoy, le rogaría no le comentase nada a Morféo, no me pregunte porque ha de ser así, pues no dispongo del tiempo necesario para explicarlo. Pedro, le acompañará a la salida, gracias y volveremos a vernos…Buenos días querido amigo.

Buenos días, buenos días y más buenos días, esas dos palabras se anclaron en mis oídos internos mientras salía del edificio. Hace frío, no llevo reloj y el teléfono móvil se ha bloqueado ignorando todo intento de encendido por mi parte. Transceptor cuántico multi-temporal…me suena a un artículo de DDLA, pero no lo recuerdo muy bien. Y no tengo Internet, dichoso móvil. Intentaré recapitular a la antigua. Empecemos: Aquel día de fiebre alta, en mi habitación, acostado en cama, todo iba bien hasta que de la nada se materializó el Señor Aniuk, y lo que nunca olvidaré, fue que en aquel momento no sentí ningún miedo, baje de mi cama y me acerqué hacia él. Fue entonces cuando me dijo unas palabras, las cuales llevo intentando recuperar casi 27 años.

¡No me lo puedo creer!, he estado hablando en persona con él y no se lo he preguntado. ¿Pero qué lugar es este?- de repente me di cuenta que había errado la dirección, estaba caminando en sentido contrario a mi apartamento y para colmo comenzaba a llover. Fue entonces, y después de agradecer a los Dioses mi innato sentido de la orientación, cuando me paré de golpe sobre la acera. Allí, frente a mi, a escasos tres metros y apoyado en un coche de color gris, estaba uno de los gemelos albinos. Sin dejar de sonreír se acercó hacia mí y me dijo:

-Te llevo a tu apartamento. -Vaya pero si sabe hablar castellano, me dije mientras intentaba sentir la energía de aquella otra invitación. Te llevo a tu apartamento, ¿Que querría decir?, ¿me lo estaba preguntando? O tal vez era una orden. En todo caso, que diablos…

-De acuerdo muy amable, Gracias, supongo que ya sabrás donde vivo.-  Asintió con la cabeza mientras regalaba otra de sus sonrisas y abría la puerta del acompañante invitándome a entrar. Hombre de pocas palabras este nórdico, eso si, envidio su perpetua felicidad. Estupendo, otro momento incomodo, y otra vez me vuelvo a preguntar ¿Pero que estoy haciendo aquí?, y ¿Dónde me llevará todo esto?

-Piensas mucho, usas mente en forma no adecuada, demasiadas preguntas, de ese modo tu poder se merma.-Me quedé sin palabras, el gemelo albino, ¿puede leer mi mente?

-Mi nombre es Atarek.

-Terminado en la letra K ¿verdad?-Le pregunté

-Dime una cosa Atarek, de donde sois, ¿noruegos, alemanes…acaso Vikingos?

De todo lugar y de toda época, digamos que vivimos fuera de tu tiempo.

-Quieres decir viajeros en el tiempo ¿verdad?- No contestó, Lo que menos me gustaba de él, era que me miraba con esos ojos claros por el retrovisor y me resultaba imposible determinar si se reía de mí, conmigo, o simplemente él era así. Estuvimos unos 5 min. En silencio, un silencio que solo rompía el sonido de la lluvia sobre el coche, y al parecer, mi mente ruidosa al compás.

-Nada es  azar amigo Antonio, huella electromagnética, todos dejan huella.- Creo que las conversaciones con Atarek, son mitad palabras, mitad miradas y sonrisas. Huella electromagnética, que ganas tengo de llegar a casa y leer información al respecto.

-Y ¿esa huella amigo Atarek, se recuperó desde este presente o desde otra línea de tiempo?- Yo mismo dudaba de mi propia pregunta. Y evidentemente solo obtuve una sonrisa como respuesta.

-Estamos llegando a tu apartamento. Te dejo aquí  nuevo amigo, mi hermano y yo vivimos dos calles más lejos en misma manzana.- Continúan las sorpresas, los hermanos albinos y yo somos vecinos.

-Gracias Atarek.- Intenté sonreír como él al despedirme, pero me salió muy forzado. Me cae bien este chico y Aniuk y el agradable mayordomo Pedro. Lo peor de todo, es que he de callar y no comentar nada a Morféo. Creo que no aguantaré…aunque de todas formas, dudo mucho que me creyese. Esta historia me recuerda a las que inventaba de pequeño para evitar las clases en el colegio. Y a día de hoy, pertenezco a otra escuela.

Al entrar en casa y respirar el particular olor que solo los habitantes de un hogar parecen reconocer, me di cuenta de que había una anomalía. Sobre la mesa del salón, justo en una esquina, descansaba una caja negra con un pequeño sobre adosado que no debería estar ahí. ¿Qué era eso? Y ¿Por qué estaba ahí?- Ya está, obviamente el hermano gemelo de Atarek entró en casa y lo dejo. No, no voy pensar mal, no es una bomba, no es nada que me haga daño, hoy ha sido un día extraño pero mágico y ésta, ha de ser la guinda a este día. Me dispongo a abrir la pequeña caja negra y en su interior, un anillo como el de Aniuk, con la cinta de Moebius en relieve…

¡OH! Que detalle, allanamiento de morada, aunque con un bonito regalo. Pero… ¿y en el interior del sobre? Quizás otra invitación… Me alegra haberte visto tan crecido, cuando te visité de pequeño te dije algo, algo que en acuerdo con tu Ser te seria borrado, pero que era necesario grabarte

Hoy me gustaría despedirme con esas mismas palabras:

"Lucha pequeño, lucha, no pares de luchar. Encontrarás ayuda en tu camino, Morféo, síguele. Y recuerda, no dejes de recordar quien eres, o quizás acabes muriendo en la triste y acomodada vida de un burgués en bata de color granate."

Nos veremos en casa

Aniuk.º.

Me coloqué el anillo en mi dedo anular, cerré los ojos y mi corazón decidió hablar…

-Buenos días… Sr.Aniuk

FIN.

Antonio D

Fuente: http://detrasdeloaparente.blogspot.com.es/2014/12/selecciones.html

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Una respuesta

  1. lamariposavioleta

    Muchas Gracias por compartir este cuento.

    Debo reconocer que no pude dejar de leer cada una de sus lineas, hasta llegar a su desenlace.

    Excelentemente narrado en forma y contenido. La sequencia narrativa esta dosificada inteligentemente con suspenso e intriga.

    Tanto el monologo interior del protagonista del cuento y como el punto de vista narrativo, narrador en 1ª persona, adoptado por su autor, inyecta una fuerza emocional necesaria para estimular e invitar constantemente al lector seguir leyendo hasta arribar al final del relato.

    La intencionalidad de su autor refleja claramente sus propias creencias y cosmovisión personal de su propio mundo interno manifiesto externamente, en la accion o experiencia vivenciada y narrada por el protagonista del cuento o relato titulado “Selecciones.”

    Muchas Gracias por enviarmelo por correo.

    Mis mas sinceras felicitaciones al autor del cuento: Antonio D.

    Pat

    12 diciembre, 2014 en 20:09

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