Lo importante es lo que no se ve

CREER EN LO DESCONOCIDO – EL MONOLITO DE FOBOS

Una colaboración de Sleipnir

Un Universo infinito debe albergar infinitas cosas y momentos que nos son simplemente imposibles de entender debido a nuestra forma finita de conocimiento.

Pero eso no nos debe desalentar. También nosotros hemos marcado límites en el Universo, y aunque sean de millones de años luz, poco a poco nuestro conocimiento va engulléndolos cual Cronos a sus hijos.

Uno de esos límites es muy cercano, lo marca nuestro conocido astro Rey y su sistema. Un sistema solar que aun no conocemos, que guarda respuestas a muchos de nuestros interrogantes, no solo sobre el Universo y de naturaleza física, también gnoseológicos y sobre la verdad de nuestra naturaleza.

Siempre, desde pequeño, he soñado ver al hombre pisar suelo marciano, o simplemente que volviera a darse una vuelta por la Luna. Que algún día pudiese, desde mi ventana, ver luces de neón sobre su superficie. Pero esa carrera espacial parece que no conlleva ningún beneficio, es demasiado cara para un hombre que aquí, en ésta Tierra se encuentra desalentado y desamparado; y llena de violencia su corta vida, olvidándose de continuo de la larga vida que aún le queda a la especie. Además destrozamos fácilmente esta Tierra sobre la que nos asentamos, no tenemos ninguna estima por la vida de otros seres, y nos faltan metas para volver a  mirar detenidamente las estrellas.

A lo mejor sólo hay que buscar buenas escusas para reemprender esos ya míticos viajes a la Luna. Y aunque parezca un cuento, porqué no fijarnos simplemente sólo en lo desconocido, en aquello que pueda cambiar nuestra forma de ver TODO (física, biológica, éticamente) nuestro Universo.

Ayer pude leer como Rusia está preparando el viaje de una sonda en noviembre a Fobos, uno de los satélites de Marte. Realmente no se le debería considerar un satélite, es más bien un meteorito enorme (aun así es solamente 0,0006 veces el tamaño de la Luna), que cayó bajo la gravedad del planeta rojo. Se quiere no solamente poder traer muestras de su suelo a la Tierra, sino también incluso llevar materia orgánica en forma de microorganismos y larvas para estudiar su comportamiento fuera de nuestro planeta.

Pero eso no es todo, y aquí viene lo más interesante. Al igual que paso con la supuesta cara humana sobre el terreno dibujada en Marte y de supuestas pirámides encontradas cerca de ella, en la zona de Cydonia, y que fueron captadas por la sonda espacial Viking 1 en 1976, de lo que después se dijo que era sólo un juego de luces. Y de las supuestas conversaciones de astronautas de las misiones Apollo haciendo referencia a extrañas visiones que provenían de la cara oculta de la Luna, ahora ya totalmente cartografiada. Ahora observamos una extraña formación sobre el satélite del Dios de la Guerra, sobre el suelo de su hijo el Dios del Pánico, Fobos: un extraño monolito totalmente geométrico y que nos vuelve a hacer pensar si ya antes que nosotros hubo otras civilizaciones en un ya no tan nuestro Sistema Solar.

Buzz Aldrín, el segundo hombre en pisar la Luna, ve en esa formación la excusa perfecta para volver a explorar el espacio: “¿Quién puso eso allí?, Tal vez el Universo lo puso allí. Pero si quieres, fue Dios el que lo puso allí”. Estas afirmaciones serían un perfecto motor para volver a engranar la factoría financiera de la NASA.

Monolito de Fobos

Descubierto en 1999 en las fotografías de la Mars Global Surveyor, en las imágenes se aprecia un pilar de gran altura y de formas simétrica que se localiza en

Phobos

una zona bastante diferenciada en cuanto a morfología del resto del satélite. A esta gran incógnita sin responder se suman los extraños surcos paralelos que se extienden por buena parte de Fobos y para los que aún no se ha hallado una explicación definitiva. En base al conjunto de singulares características que presenta Fobos hay quien, incluso, se ha aventurado a afirmar que podría tratarse, porqué no, de un objeto creado por una civilización extraterrestre, al estilo de la que sería transportada cada 3600 años por el cometa Elenin del que ya hemos hablado. “En función de recientes observaciones, hemos de concluir que muy probablemente Fobos y Deimos son satélites artificiales puestos en órbita por una raza desconocida que habitó Marte hace dos o tres mil millones de años”, llegó a decir el astrofísico soviético Iosif Shklovsky en 1959.

Me encanta y me parece maravilloso que aun hoy sigamos soñando con ello.

Fuente: http://creerentodo.com/2011/08/21/creer-en-lo-desconocido-el-monolito-de-fobos/

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Un comentario

  1. Reblogged this on creerentodo.

    4 febrero, 2012 en 11:09

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