Lo importante es lo que no se ve

Un minuto para el absurdo

99 monedas de oro

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente. El sirviente del rey triste, era muy feliz. El rey estaba como loco. No conseguía explicarse como el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de sobras de los cortesanos.

Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó lo que sucedía.

- Por qué él es feliz?
- Ah, majestad, lo que sucede es que el está fuera del círculo.
- Fuera del círculo?
- Así es.
- Y eso lo hace feliz?
- No, Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.
- A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz.
- Así es.
- Y él no está. Y cómo salió?
- Nunca entró!
- Que círculo es ese?
- El círculo del 99.
- Verdaderamente no entiendo nada.
- La única manera para que entiendas, sería mostrártelo en los hechos.
- Cómo?
- Haciendo entrar a tu paje en el círculo.
- Eso, obliguémoslo a entrar.
- No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, el entrará solito, solito.
- Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?
- Sí, se dará cuenta.
- Entonces no entrará.
- No lo podrá evitar.
- Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en él y no podrá salir?
- Tal cual Majestad. Estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?
- Si.
- Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más, ni una menos, 99!!!
- Qué más? Llevo a los guardias por si acaso?
- Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.
- Hasta la noche.

Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron al alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía: “ESTE TESORO ES TUYO. ES EL PREMIO POR SER UN BUEN HOMBRE. DISFRÚTALO Y NO CUENTES A NADIE COMO LO ENCONTRASTE” y la dejó en la puerta del sirviente.
El sirviente agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra su pecho, miró hacia todos lados y entró a su casa.
él, que nunca había tocado una de esas monedas, tenía hoy una montana de ellas para él. El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacia brillar la luz de la vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacia pilas de monedas: Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis… mientras sumaba 10, 20, 30, 40, 50 60… hasta que formó la ultima pila: 9 monedas!!!.
Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa. “No puede ser”, pensó. Me robaron! gritó.
Me robaron, malditos!!. “99 monedas. Es mucho dinero”, pensó. Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un numero completo – pensaba – Cien es un numero completo pero noventa y nueve, no.

El rey y su asesor miraban la escena por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se le habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que asomaban sus dientes.
El sirviente guardo las monedas en la bolsa, la escondió entre la leña y se sentó a hacer cálculos.
Cuanto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda numero cien? Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro para conseguirla.
Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el calculo.
Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. El mismo, después de todo, terminaba su tarea en el palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche. Sacó las cuentas sumando esas extras, en siete años reuniría el dinero.
Y así siguió durante horas haciendo sus cálculos … El rey y el sabio volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99!!!!
Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando y de pocas pulgas.
- Qué te pasa? – preguntó el rey de buen modo.
- Nada me pasa, nada me pasa.
- Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.
- Hago mi trabajo, no? Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también? 
No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor.

Todos nosotros hemos sido educados con esta ideología: Siempre nos falta algo para estar completos y solo completos se puede gozar de lo que se tiene. Por lo tanto, nos enseñaron, la felicidad deberá esperar a completar lo que falta. Y como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca se puede gozar de la vida…

Pero que pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así, de golpe que nuestras 99 monedas son el cien por ciento del tesoro, que no nos falta nada, que nadie se quedó con lo nuestro, que nada tiene de más redondo cien que noventa y nueve, que esta es solo una trampa, una zanahoria puesta frente a nosotros para que jalemos del carro, cansados, malhumorados, infelices o resignados. Una trampa para que nunca dejemos de empujar y que todo siga igual… eternamente igual! Cuántas cosas cambiarían si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están. Pero ojo, reconocer en 99 un tesoro no quiere decir abandonar los objetivos. No quiere decir conformarse con cualquier cosa.

Porque ACEPTAR es una cosa y RESIGNARSE es otra…

Pero eso es parte de otro cuento…

Fuente: http://maestroviejo.wordpress.com/2014/03/30/99-monedas-de-oro/

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“¿Quién puede hacer que amanezca?” (Anthony De Mello)

Mientras  lees y te esfuerzas por penetrar en el críptico lenguaje del Maestro, tal vez, sin darte cuenta, tropieces con la Enseñanza Silenciosa que se esconde en est0s textos y resultes  despierto… y transformado.

¿Existe eso que se llama “Un minuto de sabiduría”?.

Por supuesto que existe, replicó el maestro.

Pero un minuto ¿no es demasiado breve?.

No, es cincuenta y nueve segundos demasiado largo.

Milagros

Un hombre recorrió medio mundo para comprobar por sí mismo la extraordinaria fama
de que gozaba el Maestro.

“¿Qué milagros ha realizado tu Maestro?”, le preguntó a un discípulo.

“Bueno, verás… , hay milagros y milagros. En tu país se considera un milagro el que Dios haga la voluntad de alguien. Entre nosotros se considera un milagro el que alguien haga la voluntad de Dios”.

Sensibilidad

¿Cómo puedo yo experimentar mi unidad con la creación?

Escuchando, respondió el Maestro.

¿Y cómo he de escuchar?

Siendo un oído que presta atención a la cosa más mínima que el universo nunca deja de decir.

En el momento que oigas algo que tú mismo estás diciendo, detente.

Vigilancia

¿Hay algo que yo pueda hacer para llegar a la iluminación?

Tan poco como lo que puedes hacer para que amanezca por las mañanas.

Entonces, ¿para qué valen los ejercicios espirituales que tú mismo recomiendas?

Para estar seguro de que no estáis dormidos cuando el sol comienza a salir.

Presencia

¿Dónde debo buscar la iluminación?.

Aquí.

¿Y cuándo tendrá lugar?.

Está teniendo lugar ahora mismo.

Entonces, ¿por qué no la siento?.

Porque no miras.

¿Y en que debo fijarme?.

En nada. Simplemente mira.

Mirar ¿qué?.

Cualquier cosa en la que se posen tus ojos.

¿Y debo mirar de alguna manera especial?.

No. Bastará con que mires normalmente.

Pero ¿es que no miro siempre normalmente?.

No.

¿Por qué demonios…?

Porque para mirar tienes que estar aquí, y casi siempre no lo estás.

Interioridad

El discípulo quería un sabio consejo

Ve, siéntate en tu celda, y tu celda te enseñará la sabiduría, le dijo el Maestro

Pero si yo no tengo ninguna celda… Si yo no soy monje…

Naturalmente que tienes una celda. Mira dentro de ti.

Carisma

El discípulo era judío. ¿Qué es lo que debo hacer para ser aceptable a Dios?, preguntó.

¿Y cómo voy a saberlo yo? Respondió el Maestro. Tú Biblia dice que Abraham practicaba la hospitalidad y que Dios estaba con él. Que a Elías le encantaba orar y que Dios estaba con él. Que David gobernaba un reino y que Dios también estaba con él.

¿Y tengo yo alguna forma de saber cuál es la tarea que se me ha asignado?

Sí. Trata de averiguar cuál es la más profunda inclinación de tu corazón, y síguela.

Ofuscación

¿Cómo alcanzaré la vida eterna?

Ya es la vida eterna. Entra en el presente.

Pero ya estoy en el presente… ¿o no?.

No

¿Por qué no?

Porque no has renunciado al pasado

¿Y por qué iba a renunciar a mi pasado?. No todo el pasado es malo…

No hay que renunciar al pasado porque sea malo, sino porque está muerto.

Ignorancia

El joven discípulo era tan prodigioso que acudían a solicitar su consejo intelectuales de todas partes, los cuales quedaban maravillados de su erudición.

Cuando el Gobernador andaba buscando un consejero, fue a ver al Maestro y le dijo: Dime, ¿es verdad que ese joven sabe tanto como dicen?

A decir verdad, replicó el Maestro con ironía,  lee tanto que yo no sé cómo puede encontrar tiempo para saber algo.

Veneración

A un discípulo que se mostraba excesivamente respetuoso le dijo el Maestro:

Si la luz se refleja en la pared, ¿por qué veneras la pared?. Intenta prestar atención a la luz.

Transformación

A un discípulo que siempre estaba quejándose de los demás le dijo el Maestro: Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a ti mismo, no a los demás.

Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra.

Discipulado

A un visitante que solicitaba hacerse discípulo suyo le dijo el Maestro:

Puedes vivir conmigo, pero no hacerte seguidor mío.

¿Y a quién he de seguir, entonces?.

A nadie. El día en que sigas a alguien habrás dejado de seguir a la Verdad.

Ceguera

¿Puedo ser tu discípulo?

Tan sólo eres discípulo porque tus ojos están cerrados. El día que los abras verás que no hay nada que puedas aprender de mí ni de ningún otro.

Entonces, ¿para qué necesito un Maestro?

Para hacerte ver la inutilidad de tenerlo.

Llegada

¿Es difícil o fácil el camino hacia la iluminación?

Ni difícil ni fácil.

¿Cómo es eso?

No existe tal camino.

Entonces, ¿cómo se va hacia la meta?.

No se va. Se trata de un viaje sin distancia. Deja de viajar y habrás llegado.

Retirada

¿Cómo puedo ayudar al mundo?

Comprendiéndolo, replicó el Maestro.

¿Y cómo puedo comprenderlo?

Apartándote de él.

Pero, entonces, ¿cómo voy a servir a la humanidad?

Comprendiéndote a ti mismo.

Humildad

A un visitante que a sí mismo se definía como “buscador de la Verdad” le dijo el Maestro: Si lo que buscas es la Verdad, hay algo que es preciso que tengas por encima de todo.

Ya lo sé: una irresistible pasión por ella.
No. Una incesante disposición a reconocer que puedes estar equivocado.

Fuente: Libro “¿Quién puede hacer que amanezca?” de Anthony de Mello

http://comunidadconsciencia.ning.com/profiles/blog/show?id=6536266%3ABlogPost%3A654497&xgs=1&xg_source=msg_share_post

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EL CAMBIO

Miré a la piedra y le dije: “Camina”. Y la piedra no caminaba.

Miré al árbol y le dije: “Háblame”. Pero el árbol no me hablaba.

Miré al pájaro y le dije: “Cuéntame la historia del viento, la que trae en cada susurro que entre las hojas del árbol se cobija”. Pero el pájaro nada decía.

Le dije al viento: “Cántame y cuéntame tu camino, el que haces de roca en roca, sobre las olas del mar y en el brillo de mis cabellos”. Mas el viento permanecía mudo.

Miré al mar y le dije: “Descúbreme tus secretos, hiela tus olas y siembra esta playa de corales de luz”. Y el mar permaneció impasible, como si sordo fuera o hubiera enmudecido.

Le dije a las estrellas: “Iluminad mis pasos en la oscuridad, bañad de caricias mis pupilas para que el secreto del universo aparezca ante mis  ojos y mi nombre se escriba en el firmamento”. Pero las estrellas ignoraron mis palabras, como si yo mismo no existiera.

Miré al camino y le dije: “Aparta las piedras, conviértete en suave sendero que me lleve de vuelta a casa y, una vez en casa, pueda descansar del dolor y la amargura y de la prueba que se esconde en el vivir”. Y el camino permaneció inerte, como si mis palabras solo fueran un juego para sus oídos de tierra.

Miré a mi hermano, el hermano del alma que cuenta días y busca sueños que cumplir, y atesora preguntas y respuestas como si vivir no fuera mas que un incierto acertijo a descifrar. Y le dije: “Hermano, eres mi maestro, cuéntame el secreto de vivir. Por qué respiramos y el corazón late bullendo de vida”. Y mi hermano permaneció mudo.

Pero al cerrar los ojos y mirar hacia dentro, al cobijo del alma, al hogar donde reposa la hermosa flor de cristal ígneo y rutilante. La voz sin voz, la de la luz que no se ve con los ojos de la cara, se apoderó de mis sentidos, de todo cuanto late en cada poro de mi piel y en el brillo que desprendo. Y me dijo:

“Hacedor de caminos,  eres lo único en lo que puedes cambiar el mundo. Eres lo único en lo que la magia de vivir debe expresarse antes que las estrellas te hablen, la piedras caminen y los pájaros te cuenten el secreto del viento… No hay cambio fuera que antes no se produzca dentro. Hazlo en ti para que se haga en el mundo”.

http://www.deshambala.com/2014/01/el-cambio.html

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Los Cuatro Tipos de Amigos

budaazul

 

Hoy os traemos una breve pero interesante parábola sobre Buda, en ella, un joven discípulo le pregunta al maestro sobre la amistad y Buda le explica que tipos de amistades se encontrará por la vida y que es lo que ellas llegarían a hacer por él.

Os animamos a visionar este pequeño documento que a buen seguro os hará pensar.

Fuente: http://www.mundodesconocido.es/los-cuatro-tipos-de-amigos.html

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MAESTRO Y EL ESPEJO

-       Maestro, ¿cuándo miro en un espejo qué es lo que veo?. ¿Veo lo que es?.

-      Lo que es nunca será visto en un espejo, pues tu eres el reflejo en el espejo de lo que es.

-      Pero Maestro, cuando ante el espejo me pongo es a  mi a quien veo. No veo otra cosa que mi imagen.

-      En verdad te digo, aprendiz de la magia de la vida, que todo cuanto ves es un reflejo de lo que es. Y que cuando en el espejo te ves realmente no te ves, pues confundes lo que es con lo que parece ser.

-     Pero Maestro siendo lo que soy, no puede ser mas que yo mismo lo que en el espejo veo.

-       ¿Qué buscas en el espejo cuando en él te miras, aprendiz?.

-       Me busco a mí mismo, querido Maestro.

-      Pues para buscarte a ti mismo y encontrarte, has de comprender la siguiente verdad: De lo que es a lo que ves hay tanta distancia como de lo que eres a lo que crees ser.

-     Pero si no soy yo quien está en el espejo… ¿entonces quién es el del espejo y quién soy yo?.

-    Presta atención a lo que te voy a decir: Quien mira no es quien ve y quien ve sabe quién es y lo que es. Pero es el que cree saber el que se busca en el espejo.

    Aquello que buscas no necesita encontrarse porque se tiene a si mismo. El que se busca es el que se ha perdido y cree verse a sí mismo en el espejo. Del mismo modo que jamás podrás tocar las estrellas en el estanque, aunque en él las veas, jamás te encontrarás a ti mismo mientras creas que te ves en el espejo.

http://www.deshambala.com/2013/12/maestro-y-el-espejo.html

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SE COMO UN MUERTO

Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística.
El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:
–Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.
El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.
–¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.
–Nada dijeron.
–En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.
El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:
–¿Qué te han respondido los muertos?
–De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.
Y el maestro concluyó:
–Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.

El Maestro dice: Quien hoy te halaga, mañana te puede insultar y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.

http://a212grados.blogspot.com.es/

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Toma y arroja. Disfruta y suelta. Sufre y suelta. Vive y suelta. Ama y suelta – Ramiro Calle

Arrójalo!

El discípulo se presentó ante su mentor y le preguntó:

-Si viniera a verte, maestro, sin traerte ningún presente en las manos, ¿qué dirías?

-¡Arrójalo! -ordenó el maestro.

-Pero si te he dicho que no traería nada -protestó el discípulo, intrigado. y el maestro volvió a ordenar enfáticamente:

-¡Arrójalo!

Comentario

Un maestro decía: «Ponte en contacto con lo que es»; otro (era Buda): «Ven y mira»; otro: «Conecta, eso es todo»; otro: «En lugar de pensar en lo que es, sé»; otro: «Mira a través de las rendijas de tus pensamientos, más allá de ellos».

No es la creencia lo que cuenta, sino la experiencia que transforma y libera. Las ideas no van a procuramos ni serenidad ni lucidez. A menudo confundimos el dedo que apunta a la luna con la luna misma. Incluso la idea de iluminación o vacío es una idea, una obstrucción, pues, un dique.

La idea puede terminar siendo una trampa, una emboscada, un ladrón de la serenidad. Unas personas llenan su vida de ideas; otras viven la vida. Unos consumen su existencia teorizando, discurriendo filosóficamente, pensando; otros perciben, fluyen y viven. Hay mucho que arrojar y, como sabiamente dijo Jesús, no se puede hacer remiendo a paño viejo.

Estamos saturados de modelos, esquemas, filtros. Esquemas incluso sobre la última realidad o la iluminación, que situamos muy lejos, muy distante; no somos capaces de contemplada aquí y ahora, porque sólo vemos nuestros esquemas o modelos mentales. Mencio declaraba: «La verdad está cerca y se la busca lejos».

El logro también es una idea y nos despierta mucha tensión, mucha ansiedad, mucha prisa. Pero nunca se alcanza aquello que tanto se desea. Sólo existe en la imaginación. Por eso uno se defrauda, se desalienta, se desencanta y tiene que seguir ansiando, expectante, persiguiendo. Así no puede haber sosiego ni equilibrio.

Incluso si de verdad queremos llegar a conocemos (y el autoconocimiento es necesario para hallar el sosiego), tendremos que eliminar todas las ideas preconcebidas sobre nosotros mismos para comenzar a examinarnos como somos, y no como suponemos que somos o queremos ser o los demás nos dicen que somos. Es un buen ejercicio: empezar a sacar la basura de nosotros mismos.

Que sintamos, a cada momento, que estamos drenando, limpiando, y todo adquiere otro sentido en esta finitud entre dos infinitudes que es la vida.

Las dificultades siguen existiendo, los problemas y las personas aviesas también, pero en la mente hay calma y un vacío capaz de absorber sin quebrarse. Tomamos el cosmos como la pantalla que nos soporta y así todo es más soportable.

No nos hundimos tan fácilmente, porque somos más elásticos, más porosos.

Toma y arroja. Disfruta y suelta. Sufre y suelta. Vive y suelta. Ama y suelta.

Cuando se arroja, todo se renueva. Uno está más ligero para saltar. No hay tantos lastres. Nada pesa tanto ni ocupa tanto espacio como las ideas, los trastos inútiles y polvorientos de la trastienda de la mente.

Ramiro Calle

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ESTO SE ACABA

30–11-2029.

Hace frío. Mucho frío. Tengo 76 años y me acaban de dar “la salvadora”, una píldora que esta noche me llevará al otro lado a cambio de un subsidio familiar para mis hijos y nietos. Estas son mis últimas palabras antes de que me venza el sueño y me incineren. La experiencia es rápida e indolora. No se permiten los duelos.

No se permite sufrir. Todo empezó con la “década de los bobos”, la de esos dos presidentes… ¿Cómo se llamaban? Sí, hombre, sí… El de las cejas… El de la barba… Ya ni me acuerdo… Todo comenzó cuando la falsa crisis, cuando la estafa global se cebó con los países cuyos gobernantes se la creyeron… Cuyos gobernantes fueron obedientes con los estafadores… Eso que después conocimos con más indignación de la que padecimos durante el engaño… Es lo que tiene la verdad: o te llena de cólera o te sume en la paz más profunda.

Pero no hubo paz, nuestras mentes y nuestros corazones habían olvidado durante aquellos años el asidero de la serenidad… Ahora, en cambio, todo es suave y sutil. Hasta la muerte. Los nuevos derechos humanos nos eximen del dolor. La ciencia, la farmacopea, es la garante de la normalidad. En algo hemos avanzado. ¿O no? No lo sé. Ya sé muy pocas cosas… Y no quiero dormirme sin dejar testimonio. Recuerdo que todo estaba en manos de los bancos. Hasta nuestras vidas. Los partidos políticos se quedaban sin créditos, que después se condonaban, si iban contra la banca. Las televisiones y radios, la prensa en general, lo mismo.

La banca y las grandes fortunas vivían de la gente corriente, los que pagaban por existir y se empobrecían por existir… Muy pocos protestaron. Y se les criminalizó… Hubo una oportunidad para torcer el rumbo de esta infamia. ¿Cómo fue aquello? Cuando nos quisieron convertir en máquinas… Las máquinas eran mas rentables porque ni pensaban ni se quejaban. Las máquinas eran el trabajador perfecto.

El neoliberalismo lo quiso… Teníamos los derechos de las máquinas. Función y reparación… ¿Quiénes lo decidieron? Aquella nueva sangre azul… Azul, como la de los ofidios… Corría por las monedas. Sus corazones bombeaban réditos… Sus mentes no distinguían entre la hectárea de maíz, la oveja, el barril de petróleo o el equipo de obreros… Tengo sueño, mucho sueño… La teología de las finanzas tenía su catecismo… ¿Qué estoy diciendo? Su catecismo… Esto se acaba… Se acaba dulce y lento… Hubo una oportunidad…

Autor: Ricardo García Nieto.

Fuente: http://lacomunidad.elpais.com/ricardogarcianieto/2013/11/30/esto-se-acaba

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MAESTRO Y EL APRENDIZ

- ¿Maestro, cuándo dejaré de ser un aprendiz?.

- Algún día de estos.

- Pero Maestro, ¿algún día seré un gran Maestro, como tu?.

- Quizá algún día…

- ¿Cuándo será eso?.

- Hijo mío, la mayor de las certezas no deviene de la mayor de las incertidumbres. Ni siquiera una gran pregunta precisa de una gran respuesta. ¿Acaso no crees que preguntar no es el camino?. Preguntar es tan solo una nube en el cielo. El camino eres tu.

- Maestro, pero quiero ser sabio.

- La sabiduría, apreciado aprendiz, no se obtiene de la boca de otro, ni siquiera de la experiencia de otro, sino de ti mismo. No seré yo, pues, quien te haga sabio.

- ¿Y entonces quién se encargará de ello?.

- Tu mismo. Con mi ayuda, pero tu mismo. Dame la mano para caminar, pero camina tu. No puede ser de otra manera.

- ¿Pero cuándo dejaré de ser un aprendiz?.

- Cuando obtengas la respuesta antes de formular la pregunta. Entonces, y solo entonces, dejarás de serlo.

http://www.deshambala.com/2013/11/maestro-y-el-aprendiz.html

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Maestro Y El Silencio

Sentado sin tocar el mundo, el Maestro mantenía los ojos ligeramente cerrados…

-         ¿Maestro, estás dormido?.

-         ¿Maestro, estás despierto?.

-         ¿Maestro, te ocurre algo?.

-         ¿Maestro, por qué no me hablas?.

El discípulo preguntaba una  y otra vez, casi sin respirar… y del mismo modo continuaba preguntando…

-         ¿Maestro, me oyes?.

-         ¿Maestro, estás bien?.

-         ¿Maestro, por qué no me haces caso?.

Finalmente, el Maestro abrió los ojos y dijo:

-         Sólo cuando estés en silencio podrás escuchar mis respuestas. Ahora cierra los ojos y no hables.

El discípulo cerró los ojos a la par que su Maestro, y no habló, pero pensaba…

-         ¿Qué habrá querido decir?.

-         ¿Le habré fallado?.

-         ¿Pero si estoy en silencio, cómo voy a preguntar?.

-         ¿Y si no pregunto, cómo me va a responder?.

-         ¿Y si no hay respuesta…, cómo voy a enterarme de algo?.

-         ¿Podré abrir ya los ojos?.

Entonces el Maestro, como si leyera sus pensamientos, rompió su silencio, diciendo:

-         Para abrir los ojos debes cerrar la boca, incluso la que no es capaz de mover los labios porque se expresa en el pensamiento. Detén el bullicio de la mente. Sólo entonces podrás oír la Voz.

Un destello de comprensión se adueñó del aprendiz, y no musitó palabra. Una leve sonrisa y una pícara mirada dijeron al Maestro lo que necesitaba. Comenzaba a hacerse el silencio.

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La cuchara -

Un estudiante de zen se quejaba de que no podía meditar: sus pensamientos no se lo permitían.

Habló de esto con su maestro diciéndole:

“Maestro, los pensamientos y las imágenes mentales no me dejan meditar; cuando se van unos segundos, luego vuelven con más fuerza. No puedo meditar. No me dejan en paz”.

El maestro le dijo que esto dependía de él mismo y que dejara de cavilar. No obstante, el estudiante seguía lamentándose de que los pensamientos no le dejaban en paz y que su mente estaba confusa.

Cada vez que intentaba concentrarse, todo un tren de pensamientos y reflexiones, a menudo inútiles y triviales, irrumpían en su cabeza.
El maestro entonces le dijo:

-”Bien. Aferra esa cuchara y tenla en tu mano. Ahora siéntate y medita”.

El discípulo obedeció. Al cabo de un rato el maestro le ordenó:”¡Deja la cuchara!”.

El alumno así hizo y la cuchara cayó obviamente al suelo.

Miró a su maestro con estupor y éste le preguntó:

-Entonces, ahora dime quién agarraba a quién, ¿tú a la cuchara, o la cuchara a ti?

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Cuatro Historias que os harán Pensar

buda

En el siguiente videoprograma, os relato cuatro parábolas budistas con un gran mensaje y de bello contenido, nos han parecido tan interesantes que no por menos decidimos contaros dichas historias breves para que saquéis vuestras propias conclusiones.

Esperamos que os agraden y si así es, ¿Cuál es la que más os ha gustado?

Fuente: http://www.mundodesconocido.es/cuatro-historias-que-os-haran-pensar.html

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TÚ ERES EL BUDA

buda

“A partir de ahora, en este momento, te pido que seas el Buda. Te pido que permanezcas quieto, absolutamente firme en tu intención de despertar a la Verdad de tu Ser.

Esto es lo que el Buda hizo. Él no dijo: “Lo intentaré”. Él no dijo: “Espero encontrar la Verdad”. Él no dijo: “Haré lo que pueda”. No dijo: “si no en esta vida, quizás en la próxima vida”. Llegó a un punto donde él no buscaba a nadie que le dijera la Verdad o le mostrara la Verdad. Llegó a un punto en que asumió todo por sí mismo. Se sentó solo bajo el Árbol Bodhi y prometió no abandonar hasta que la Verdad fuera realizada.

El poder de esta intención tan simple, pero inquebrantable y la actitud absoluta de ser liberado en esta vida lo impulsó a despertar al simple hecho de que él y todos los seres ya están liberados —que todos los seres son la libertad misma. Pura conciencia despierta.

El Buda no era diferente de ti. No diferente. Es por eso que sirve como un buen modelo, porque él era lo que tú eres ahora. Así que no adores al Buda. No le pongas en un pedestal. Ni siquiera lo admires. Conviértete en él. Ten las mismas intenciones, toma la misma postura. ¡Sé el Buda ahora! Pon fin a toda dilación, a todas las excusas, a todas las reverencias ante las figuras santas del pasado o del presente. ¡Ponte de pie!

¡Tú eres el Buda! ¡Eres la libertad misma! ¡Deja de soñar tu sueño! ¡Deja de fingir que estás en cautiverio —deja de contarte esa mentira! ¡Deja de fingir que eres alguien, o algo! Tú eres nadie, tú eres nada! Tú no eres este cuerpo ni esta mente. Este cuerpo y esta mente existen en quién y lo que tú eres. Eres consciencia pura, ya libre, despierta, y liberada. Ponte de pie y sal de tu sueño. Estoy aquí para decirte que puedes hacer esto.

Sal del sueño de tus conceptos e ideas. Sal del sueño de lo que imaginas que la iluminación es. Sal del sueño de quien crees que eres. Sal del sueño de todo lo que siempre has conocido. Sal del sueño de ser una persona engañada. Deja de decirte a ti mismo esas mentiras y soñar esos sueños. Sal de todo eso. Puedes hacerlo. Nada te detiene. No hay requisitos ni prerrequisitos para despertar. No hay nada que deba ser hecho, nada que pensar, ningún sitio a donde ir.

Simplemente deja todos los sueños. Deja todas las acciones. Deja todas las excusas. Simplemente párate y quédate quieto. Permanece sin esfuerzo. La Gracia hará el resto.

En cada momento de aquí en adelante, ten la intención de experimentar directamente la Verdad, tu verdadero Ser liberado. No pienses acerca de la Verdad —directamente vuelve a tu experiencia aquí, ahora, de instante en instante. Experimenta la Verdad. Experimenta tu Ser. Sumérgete en tu experiencia. ¡Tu experiencia! Tu experiencia de oír, de ver, de gustar, de respirar, de los latidos de tu corazón, de tus pies tocando el suelo, de los pájaros, del viento.

Experimenta la inmensidad de lo que eres. Experimenta la libertad de quien eres. Tú eres el Buda – experimenta eso. Tú eres el Buda.”

Fuente: http://vedim.wordpress.com/2013/09/17/tu-eres-el-buda-2/

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EN BUSCA DE LA ILUMINACIÓN -Anthony de Mello

Un maestro prometió a un discípulo que había de revelarle algo mucho más importante que todo cuanto contienen las escrituras. Cuando el discípulo, tremendamente impaciente, le pidió que cumpliera su promesa, el maestro le dijo:

“Sal afuera, bajo la lluvia, y quédate con los brazos y la cabeza alzados hacia el cielo. Esto te proporcionará tu primera revelación”
Al día siguiente, el discípulo acudió a informarle: “Seguí tu consejo y me calé hasta los huesos… y me sentí como un perfecto imbécil”
“Bueno” dijo el maestro, “para ser el primer día, es toda una revelación, ¿no crees?”

PRESENCIA
¿Dónde debo buscar la iluminación?
Aquí…
¿Y cuándo tendrá lugar?
Está teniendo lugar ahora mismo.
Entonces, ¿por qué no la siento?
Porque no miras.
¿Y en qué debo fijarme?
En nada. Simplemente mira.
¿Mirar qué?
Cualquier cosa en la que se posen tus ojos.
¿Y debo mirar de alguna manera especial?
No. Bastará con que mires normalmente.
Pero, ¿es que no miro siempre normalmente?
No.
¿Por qué demonios…?
Porque para mirar tienes que estar aquí, y casi siempre no lo estás.

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COMO EL LÁPIZ – Paulo Coelho

El niñito miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado, le pregunto:
- ¿Abuelo, estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es, por casualidad, una historia sobre mí?
El abuelo dejó de escribir, sonrió y le dijo al nieto:
- Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras, es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.
El nieto miró el lápiz intrigado, y no vio nada de especial en él, y preguntó:
- ¿Qué tiene de particular ese lápiz?
El abuelo le respondió:
- Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán siempre de ti una persona en paz con el mundo.
Primera cualidad:
Puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos. Esta mano la llamamos DIOS, y Él siempre te conducirá en dirección a su voluntad.
Segunda cualidad:
De vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribiendo y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final, estará más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.
Tercera cualidad:
El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.
Cuarta cualidad:
Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.
Quinta cualidad:
Siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida, dejará trazos. Por eso intenta ser consciente de cada acción.

Autor. Paulo Coelho, del libro Ser Como el Río que Fluye.

COMO EL LÁPIZ – Paulo Coelho

Fuente: http://maestroviejo.wordpress.com/2013/08/15/como-el-lapiz-paulo-coelho/

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LA VERDAD……..ES LA VERDAD???? MMMM CUAL ES LA TUYA?

El rey había entrado en un estado de honda reflexión durante los últimos días. Estaba pensativo y ausente. Se hacía muchas preguntas, entre otras por qué los seres humanos no eran mejores. Sin poder resolver este último interrogante, pidió que trajeran a su presencia a un ermitaño que moraba en un bosque cercano y que llevaba años dedicado a la meditación, habiendo cobrado fama de sabio y ecuánime.

Sólo porque se lo exigieron, el eremita abandonó la inmensa paz del bosque.

–Señor, ¿qué deseas de mí? -preguntó ante el meditabundo monarca.

–He oído hablar mucho de ti -dijo el rey-. Sé que apenas hablas, que no gustas de honores ni placeres, que no haces diferencia entre un trozo de oro y uno de arcilla, pero todos dicen que eres un sabio.

–La gente dice, señor -repuso indiferente el ermitaño.

–A propósito de la gente quiero preguntarte -dijo el monarca-. ¿Cómo lograr que la gente sea mejor?

–Puedo decirte, señor -repuso el ermitaño-, que las leyes por sí mismas no bastan, en absoluto, para hacer mejor a la gente. El ser humano tiene que cultivar ciertas actitudes y practicar ciertos métodos para alcanzar la verdad de orden superior y la clara comprensión. Esa verdad de orden superior tiene, desde luego, muy poco que ver con la verdad ordinaria.

El rey se quedó dubitativo. Luego reaccionó para replicar:

–De lo que no hay duda, ermitaño, es de que yo, al menos, puedo lograr que la gente diga la verdad; al menos puedo conseguir que sean veraces.

El eremita sonrió levemente, pero nada dijo. Guardó un noble silencio.

El rey decidió establecer un patíbulo en el puente que servía de acceso a la ciudad. Un escuadrón a las órdenes de un capitán revisaba a todo aquel que entraba a la ciudad. Se hizo público lo siguiente: “Toda persona que quiera entrar en la ciudad será previamente interrogada. Si dice la verdad, podrá entrar. Si miente, será conducida al patíbulo y ahorcada”.

Amanecía. El ermitaño, tras meditar toda la noche, se puso en marcha hacia la ciudad. Su amado bosque quedaba a sus espaldas. Caminaba con lentitud. Avanzó hacia el puente. El capitán se interpuso en su camino y le preguntó:

–¿Adónde vas?

–Voy camino de la horca para que podáis ahorcarme -repuso sereno el eremita.

El capitán aseveró:

–No lo creo.

–Pues bien, capitán, si he mentido, ahórcame.

–Pero si te ahorcamos por haber mentido -repuso el capitán-, habremos convertido en cierto lo que has dicho y, en ese caso, no te habremos ahorcado por mentir, sino por decir la verdad.

–Así es -afirmó el ermitaño-.

Ahora usted sabe lo que es la verdad… ¡Su verdad!

*El Maestro dice: El aferramiento a los puntos de vista es una traba mental y un fuerte obstáculo en el viaje interior.

Ramiro Calle.

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TODAS LAS AGUAS

-Maestro, me siento mal meditando en un vulgar apartamento: este sitio es impuro. Usted necesita un templo. Sufro por no ser rico para poder construírselo.

-Te voy a contar una historia que va a mitigar tu dolor:

Un matrimonio que vivía en una apartada región de la India, a pesar de veinte años de vida común, no había tenido hijos. Sintiendo la llegada de la vejez, se paseaban tristemente por el huerto que a sus muertes sería heredado por los gusanos y el polvo. Sin que él lo supiera, ella invocó a los dioses ofreciendo su vida a cambio de un vástago.

Quedó encinta y dio a luz a un varón. Apenas tuvo unos segundos para ver a su hijo antes de morir.

El marido se hizo cargo del bebé, lo alimentó con leche de cabra, lo lavó, cuidó, educó, amándolo con adoración. Cuando cumplió siete años, el niño enfermó gravemente. Al verlo agonizar, el padre, desesperado, invocó a Visnú: “¡Oh, Dios todopoderoso, si lo salvas te prometo hacerlo monje, convertirme en peregrino hasta llegar a las sagradas aguas del río Ganges y bañarme en ellas! ¡Si no cumplo mi promesa, precipítame en el infierno!” ¡Su hijo sanó!

El hombre lo entregó a un monasterio y partió en busca de la corriente sagrada. Caminó durante meses. Al fin divisó un río. Cuando salió de sus aguas, feliz de haber cumplido su promesa, unos campesinos que lo habían visto, estallaron en carcajadas: “¡Iluso, este no es el Ganges! ¡Camina mil leguas hacia el norte y lo encontrarás!” Así lo hizo. Llegó a otro río, que también resultó no ser el Ganges.

Ahí le dijeron que lo buscaba era un lago. Encontró el lago: no era el Ganges. Le indicaron una laguna. Tampoco fue lo que buscaba. Se sumergió, siguiendo erróneas indicaciones, en pozas, cataratas, riachuelos, torrentes. Nunca dio con el agua sagrada.

Envejeció hasta la decrepitud, pero fue fiel a su promesa: angustiado con el infierno, siguió buscando hasta que un ataque fulminante acabó con su vida.

¡Para su gran sorpresa despertó en el Paraíso! Ante él estaba Visnú, sonriendo.

“¿Cómo -preguntó- estoy aquí si no cumplí mi promesa?”

“La has cumplido -contestó su dios- todas las aguas en la que te bañaste eran el Ganges”…

Si procedes con pureza, cualquier sitio en que medites se hará puro, gracias a tu fe.

El templo que quieres construir lo llevas en el pecho: es tu corazón.

Alejandro Jodorowsky

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El miedo.Pema Chodron

En una ocasión asistí a una conferencia sobre la experiencia espiritual que vivió un hombre en India durante la década de los sesenta. Nos contó que estaba absolutamente dispuesto a librarse de sus emociones negativas: luchaba contra la ira y la lujuria, luchaba contra la pereza y el orgullo, pero sobre todo quería liberarse del miedo. Su profesor de meditación le decía una y otra vez que dejase de luchar, pero él consideraba que aquello no era más que otra manera de explicarle cómo superar los obstáculos.

Finalmente, el profesor lo envió a meditar en una pequeña cabaña al pie de las montañas. El cerró la puerta y se dispuso a comenzar con la práctica. Al llegar la noche, encendió tres pequeñas velas. Hacia medianoche oyó un ruido en una esquina de la habitación y en la oscuridad pudo distinguir una gran serpiente. Estaba justo delante de él, balanceándose, y le miraba como una cobra real. Estuvo toda la noche totalmente alerta, manteniendo los ojos en la serpiente: tenía tanto miedo que no podía ni moverse. Sólo estaban él, la serpiente y su miedo.

Justo antes del amanecer se apagó la última vela y él empezó a llorar, pero no lloraba de desesperación sino de ternura. Sintió el anhelo de todas las personas y animales del mundo; conoció su lucha y su alienación. Todas sus meditaciones no habían sido más que lucha y separación. Entonces aceptó —verdaderamente aceptó de todo corazón— que era iracundo y celoso, que se resistía y luchaba, y que tenía miedo. También aceptó que era un ser precioso más allá de toda medida: sabio y estúpido, rico y pobre, y totalmente insondable. Se sentía tan agradecido que se levantó en medio de la oscuridad total, caminó hacia la serpiente y le hizo una reverencia.

A continuación se tumbó en el suelo y se quedó profundamente dormido. Cuando despertó, la serpiente había desaparecido. Nunca supo si se lo había imaginado o si realmente había sucedido, pero no parecía importarle mucho. Como dijo al final de la conferencia, el contacto íntimo con el miedo hizo que sus dramas personales se colapsaran, y finalmente el mundo que le rodeaba pudo llegar hasta él.

Pema Chodron-Cuando todo se derrumba

Fuente: http://plenitudyconsciencia.blogspot.com.es/2013/07/en-una-ocasion-asisti-una-conferencia_8098.html

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¿Que es el hombre? ……. PREGUNTO LA ESFINGE A LA CRUZ

La Esfinge y la Cruz

El siguiente, es un fragmento del texto de Eliphas Levi, titulado "Dogma y Ritual de Alta Magia". Es un texto pequeño pero lleno de significado, que nos expresa una enseñanza que, si bien, resulta profética en cierto sentido, resulta aún más impresionante en la cuestión de presentar la espiritualidad como una sola, unificando Dios, hombre y mundo…

-¿Qué es el hombre? – preguntó la Esfinge a la Cruz. Y la Cruz respondió a la Esfinge preguntándole: -¿Qué es Dios?

Diez y ocho veces, el viejo Ahasverus, dio vueltas al globo; entre el final de todos los siglos, y en el comienzo de todas las generaciones, pasó cerca de la Cruz muda y delante de la Esfinge inmóvil y silenciosa. Cuando estuviera cansado de caminar siempre, sin llegar a ningún lado, es que él reposara y entonces, la Esfinge y la Cruz hablaran a su vez para consolarlo.

-Yo soy el resumen de la sabiduría antigua – dirá la Esfinge. Soy la síntesis del hombre. Tengo una frente que piensa y pechos que se inflaman de amor, tengo garras de león para la lucha, flancos de toro para el trabajo y alas de águila para subir a la luz. Sólo fui entendida en los tiempos antiguos por el ciego voluntario de Tebas, este gran símbolo de la misteriosa expiación, que debía iniciar a la humanidad en la eterna justicia; pero ahora el hombre no es más el hijo maldito, que un crimen original hace exponer la muerte de Cytheron; el padre vino, a expiar el suplicio del hijo, la sombra de Layo generó los tormentos de Edipo, el Cielo explicó al mundo mi enigma en esta Cruz. Es por eso que yo me callo, esperando que ella misma se explique al mundo; reposa Ahasverus, porque es aquí donde termina tu doloroso viaje.

-Yo soy la llave de la sabiduría futura – dirá la Cruz – Soy el signo glorioso del stauros, que Dios colocó en los cuatro puntos cardinales del Cielo para servir de doble eje del Universo. Expliqué en la Tierra el enigma de la Esfinge, dando a los hombres la razón del dolor: logré consumar el simbolismo religioso realizando el sacrificio. Yo soy la escalera sangrienta por la cual la humanidad sube a Dios y por la cual Dios desciende hacia los hombres. Yo soy el árbol de sangre, y mis raíces beben en toda la Tierra, para que no se pierdan, y formé en mis brazos frutos de devoción y amor.

Soy la señal de la gloria porque revelé la honra; y los príncipes de la Tierra me colgaron al pecho de los bravos. Uno de ellos me dio un quinto brazo para hacer de mí una estrella; pero siempre me llamo Cruz. Tal vez aquel que fue el mártir de la gloria previa al sacrificio, quería, aumentando un brazo a la cruz, preparar un descanso para su propia cabeza al lado de la de Cristo.

Extendiendo mis brazos a la derecha como a la izquierda, esparzo bendiciones de Dios sobre Magdalena y sobre María; ofrezco la salvación a los pecadores y a los justos la nueva gracia, espero unir a Cain y Abel para reconciliarlos. Debo servir de punto de unión entre los pueblos y debo presidir al último juzgamiento de los reyes; soy el resumen de la ley por que traigo escrito en mis brazos: Fe, Esperanza y Caridad. Soy el resumen de la ciencia, por que explico la vida humana y el pensamiento de Dios.

No temas, Ahasverus, no temas mi sombra. El crimen de tu pueblo se tornó el del Universo, porque también los cristianos crucificaron a su Salvador. Ellos lo crucificaron lanzando a los pies su doctrina de la comunión, ellos lo crucificaron en la persona de los pobres, ellos lo crucificaron maldiciéndote a ti mismo y prescribiendo tu exilio; pero el crimen de todos los hombres, los envuelve en el mismo perdón; y tú, Caín humanitario, tú, el más viejo de los que la Cruz debe rescatar, ven, reposa bajo uno de mis brazos, todavía teñido con la sangre del Redentor.

Después de ti vendrá el hijo de la segunda Sinagoga, el pontífice de la ley nueva, el sucesor de Pedro; cuando las naciones hayan proscrito todo, cuando no hubiera si no la corona del martirio, y cuando la persecución haya hecho sumiso y dócil como el justo Abel, entonces vendrá María, la mujer regenerada, la madre de Dios y de los hombres, y ella reconciliará al judío errante con el  último Papa, después comenzará de nuevo la conquista del mundo para darlo a sus hijos. El amor regenerará las ciencias, la razón justificará la fe.

Entonces seré el Árbol del paraíso terrestre, el Árbol del Bien y el Mal, el Árbol de la libertad humana. Mis inmensas ramas cubrirán al mundo entero y las poblaciones abrigadas descansarán debajo de mi sombra; mis frutos serán el alimento de los fuertes y la leche de los niños y las aves del cielo, esto es, los que pasan cantando, llevados en las alas de la inspiración sagrada, estos reposarán en mis ramas, siempre verdes, siempre cargadas de frutos. Reposa pues, Ahasverus, en la esperanza de ese bello porvenir, porque aquí es el término de tu doloroso viaje.

Entonces el judío errante, sacudiendo el polvo de sus pies doloridos, dijo a la Esfinge:

-¡Yo te conozco desde hace mucho! Ezequiel te veía, atada en ese carruaje misterioso que representa el Universo y cuyas ruedas estrelladas giran unas en las otras. Realicé por segunda vez los destinos errantes de Cytheron, como él y, maté a mi padre, sin conocerlo, cuando él decidió realizarse y cuando llamé sobre mí la venganza de su sangre, me condené a mí mismo a la ceguera y al exilio. Yo huía de ti y te buscaba siempre, por que eres la causa primera de mis dolores. Pero tú viajabas penosamente como yo, por caminos diferentes, debíamos llegar juntos, bendita seas tú, el genio de las edades antiguas, por haberme llevado al pie de la Cruz.

Después, dirigiéndose a la propia cruz, Ahasverus, dirá enjuagando su última lágrima:

-Desde hace diez y ocho siglos te conozco, porque yo te vi llevada por el Cristo que sucumbió sobre ese fardo. Volteé la cabeza y te blasfemé entonces, porque todavía no había iniciado en la maldición; era mi religión el anatema del mundo para hacerle comprender la divinidad del maldito; es por eso que sufrí con coraje mis dieciocho siglos de expiación, viviendo y sufriendo siempre en medio de las generaciones que morían a mi alrededor, asistiendo a la agonía de los imperios y atravesando todas las ruinas y miraba con ansiedad para ver si estabas caída, y después de todas las convulsiones del mundo, siempre te veía de pie.

Pero no me aproximaba a ti, por que los grandes del mundo te habían profanado y hecho de ti el patíbulo de la Libertad Santa. No me aproximaba a ti, porque la Inquisición había entregado a mis hermanos a la hoguera en presencia de tu imagen, no me aproximaba a ti por que no hablabas lo que los falsos ministros del Cielo hablaban, en tu Nombre, de daños y venganza, y sólo podía oír las palabras de misericordia y unión. Por eso, desde que tu voz llego a mi oído, sentí mi corazón cambiado y mi consciencia se calmó. ¡Bendita sea la hora que me llevo al pie de la cruz!

-Entonces una puerta se abrirá en el Cielo y la montaña del Gólgota será su suelo, y delante de esta puerta, la humanidad verá con admiración, la Cruz radiante guardada por el judío errante, que colocará a sus pies el bastón de viaje, y por la Esfinge, que extenderá sus alas y tendrá los ojos brillantes de esperanza, como si fuese a tomar un nuevo vuelo y a transfigurarse.

Y la Esfinge responderá a la pregunta de la Cruz, diciendo:

-Dios es aquel que triunfa del mal por la prueba de sus hijos, aquel que permite el dolor, por que posee en sí el remedio eterno; Dios es aquel que Es, y delante de quien el mal no existe.

Y la Cruz responderá al enigma de la esfinge:

-El hombre es el hijo de Dios que se inmortaliza al morir, y que se liberta por un amor inteligente y victorioso, del tiempo y de la muerte, el hombre es aquel que debe amar para vivir y que no puede amar sin ser libre, el hombre es el hijo de Dios y de la Libertad.

TOMADO DE :   http://historiasdediosesdemoniosyheroes.blogspot.mx

Fuente: http://losovnisddt.blogspot.com.es/2013/07/que-es-el-hombre-pregunto-la-esfinge-la.html

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LA VERDADERA RIQUEZA

Foto: LA VERDADERA RIQUEZA

Cuenta una historia que un viajero había llegado a las afueras de una aldea y acampó bajo un árbol para pasar la noche. De pronto, llegó corriendo un joven que, entusiasmado, le gritó: "¡Dame la piedra preciosa!" El viajero lo miró desconcertado y le preguntó: "Lo siento, pero no sé de qué me hablas". Más calmado, el aldeano se sentó a su vera. "Ayer por la noche una voz me habló en sueños", le confesó. "Y me aseguró que si al anochecer venía a las afueras de la aldea, encontraría a un viajero que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre".

El viajero rebuscó en su bolsa y extrajo una piedra del tamaño de un puño. "Probablemente se refería a ésta. Me pareció bonita y por eso la cogí. Tómala, ahora es tuya", dijo, mientras se la entregaba al joven. ¡Era un diamante! El aldeano, eufórico, lo cogió y regresó a su casa dando saltos de alegría.

Mientras el viajero dormía plácidamente bajo el cielo estrellado, el joven no podía pegar ojo. El miedo a que le robaran su tesoro le había quitado el sueño y pasó toda la noche en vela. Al amanecer, fue de nuevo corriendo en busca de aquel viajero. Nada más verlo, le devolvió el diamante. Y muy seriamente, le suplicó: "Por favor, enséñame a conseguir la riqueza que te permite desprenderte de este diamante con tanta facilidad".

BORJA VILASECA

FUENTE http://www.facebook.com/AnahataAlado?fref=ts

Cuenta una historia que un viajero había llegado a las afueras de una aldea y acampó bajo un árbol para pasar la noche. De pronto, llegó corriendo un joven que, entusiasmado, le gritó: "¡Dame la piedra preciosa!" El viajero lo miró desconcertado y le preguntó: "Lo siento, pero no sé de qué me hablas". Más calmado, el aldeano se sentó a su vera. "Ayer por la noche una voz me habló en sueños", le confesó. "Y me aseguró que si al anochecer venía a las afueras de la aldea, encontraría a un viajero que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre".

El viajero rebuscó en su bolsa y extrajo una piedra del tamaño de un puño. "Probablemente se refería a ésta. Me pareció bonita y por eso la cogí. Tómala, ahora es tuya", dijo, mientras se la entregaba al joven. ¡Era un diamante! El aldeano, eufórico, lo cogió y regresó a su casa dando saltos de alegría.

Mientras el viajero dormía plácidamente bajo el cielo estrellado, el joven no podía pegar ojo. El miedo a que le robaran su tesoro le había quitado el sueño y pasó toda la noche en vela. Al amanecer, fue de nuevo corriendo en busca de aquel viajero. Nada más verlo, le devolvió el diamante. Y muy seriamente, le suplicó: "Por favor, enséñame a conseguir la riqueza que te permite desprenderte de este diamante con tanta facilidad".

BORJA VILASECA

Fuente: http://senderodelmago.blogspot.com.es/2013/06/la-verdadera-riqueza.html

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¿De veras?

Hakuin, un maestro Zen, vivía en una aldea del Japón. Era tenido en alta estima y la gente acudía a él en busca de enseñanzas espirituales. Un día, la hija adolescente de su vecino quedó embarazada. Cuando los padres, furiosos, exigieron conocer el nombre del padre, ella finalmente dijo que se trataba de Hakuin, el maestro Zen. Llenos de ira, los padres buscaron a Hakuin, lo llenaron de improperios y le dijeron que su hija había confesado que él era el padre. Pero el maestro se limitó a decir, "¿De veras?"

La noticia del escándalo se difundió por toda la aldea y más allá de sus confines. El maestro perdió su reputación, pero no le importó. Nadie acudió nunca más a visitarlo, pero él permaneció inmutable. Cuando nació el bebé, los padres se lo llevaron a Hakuin. "Usted es el padre, de manera que tendrá que hacerse cargo". El maestro le proporcionó todo su cariño al bebé. Un año más tarde, la madre, arrepentida, confesó que el verdadero padre era un joven que trabajaba en la carnicería. Desolados, los padres acudieron a presentar sus disculpas a Hakuin y a solicitar su perdón. "Realmente lo sentimos mucho, hemos venido a llevarnos el bebé. Nuestra hija confesó que usted no era el padre". "¿De veras?" fue todo lo que dijo cuando les devolvió al bebé.

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El maestro reacciona exactamente de la misma manera ante la falsedad o la verdad, las buenas o las malas noticias. Permite que la forma del momento, buena o mala, sea como es, de manera que no se involucra en el drama humano. Para él, lo único que existe es el momento presente, y ese momento es como es. No personaliza los sucesos. No es víctima de nadie. Está tan íntimamente unido con lo que sucede, que el suceso no puede ya ejercer poder sobre él. Es solamente cuando oponemos resistencia a lo que sucede que quedamos a merced de los sucesos y entonces es el mundo el que determina si hemos de ser felices o infelices.

El bebé recibe cariño y cuidados. Lo malo se vuelve bueno gracias al poder de la no resistencia. Respondiendo siempre a lo que exige el momento presente; se separa del bebé cuando llega la hora de hacerlo.

Imaginemos por unos instantes cómo habría reaccionado el ego durante las distintas etapas del desenvolvimiento de esos hechos.

Eckart Tolle "Una nueva tierra"

Fuente: http://plenitudyconsciencia.blogspot.com.es/2013/05/de-veras.html

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EL VUELO DEL HALCÓN

Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería, para que los entrenara.

Pasados unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía: no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.

El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacer volar el ave. Encargó, entonces, la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.

Al día siguiente, por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil.

Entonces, decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.

El rey le dijo a su corte, “Traedme al autor de ese milagro”. Su corte rápidamente le presentó a un campesino.

El rey le preguntó: – ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?

Intimidado el campesino le dijo al rey: – Fue fácil mi rey. Sólo corte la rama, y el halcón voló.
- Se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar.

desconozco el autor

Fuente: http://senderodelmago.blogspot.com.es/2013/05/el-vuelo-del-halcon.html

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La importancia de respetar el pensamiento de otros

A lo largo del aparentemente largo periodo de nuestra vida solemos tomar muchas decisiones, no sólo en lo que respecta a lo más íntimo y personal sino también en cuanto a las diferentes y variadas relaciones que mantenemos con los múltiples compañeros y compañeras de este hermoso viaje que denominamos existencia.

Pero la mayoría de estas decisiones están basadas en nuestras propias formas de pensamiento, y ellas a su vez derivan de las múltiples “referencias” que en realidad sólo nos sirven a nosotros y, que por desgracia, en muchos de los casos están ya caducas.

Pocas son las veces en que nuestra actuación tiene en cuenta y valora la opinión ajena, ya que solemos considerar que todo el que no actúa u opina como nosotros debe de estar equivocado.

Si una persona de otra raza o posición, por ejemplo, nos lastima o realiza una acción que no nos agrada, queda reflejada automáticamente su actuación en nuestra mente así como la certidumbre de que “todas” las personas de esa raza o posición social realizan las mismas acciones, y en consecuencia sentimos un rechazo innato hacia una determinada raza o forma de actuación que no comprendemos.

Pero, ¿en algún momento de nuestra vida repasamos nuestros conceptos con el fin de eliminar los caducos y poner al día nuestras referencias?.

¿Solemos actuar y decidir según nuestro estado de conciencia interior, o bien nos movemos única y exclusivamente basando nuestras decisiones en un dudoso juicio personal sin valorar en ningún momento el motivo, pensamiento o base de la actuación de las otras personas?

¿Acostumbramos, antes de dictar una sentencia o de hacer valer nuestra opinión, pensar en el punto de vista de los demás?

¿Creemos que todos deben pensar como nosotros, y que aquellos que no lo hacen, se están comportando incorrectamente?

Qué difícil por no decir imposible es que entre dos seres humanos reine la armonía. Sin embargo, esto puede llegar a ser un hecho si se fomenta la comprensión y el respeto por la opinión ajena.

Basado en el motivo de la valoración del pensamiento ajeno, permitiendo que si es justo prevalezca sobre el nuestro, recordamos una vieja historia que nos narra la importancia que tiene el dejar a un lado nuestra propia personalidad olvidando lo que haríamos nosotros pensar por un momento pensar por un momento en lo que haría nuestro interlocutor.

Esta es pues la historia del caballo perdido…

Sucedió en tiempos lejanos, en el viejo Oeste.

Había un viejo aunque no caduco ranchero que se dedicaba a la cría y doma de caballos, y un día, el más hermoso de ellos, un joven y brioso caballo blanco, ansioso seguramente de recobrar su antigua libertad, perdida al poco de nacer, saltó limpiamente la valla que lo circundaba y emprendiendo un veloz trote abandonó su prisión en busca de lo desconocido.

Al enterarse el ganadero, mandó a sus trabajadores en busca del animal, aunque desgraciadamente para él, sin éxito alguno.

Comprendiendo que cuanto más tiempo pasara más difícil sería encontrar al hermoso animal, decidió ir al pueblo y ofrecer una recompensa de 50 dólares a quién pudiese devolvérselo.

Esta cantidad animó a muchas de las gentes que vagaban sin hacer otra cosa que permitir que las moscas se posarán sobre ellos, pero todo fue inútil, ni en los valles cercanos al pueblo, ni en el río, ni tan siquiera en lo alto de la montaña se le encontró.

Nadie pudo encontrar el caballo por mucho que se le buscó.

Poco a poco, el cansancio hizo mella entre los buscadores y hacia la puesta del sol todos habían regresado al pueblo.

El ranchero viendo que el desinterés reinaba entre sus ayudantes, elevó la recompensa a 100 dólares. Este hecho fue sin duda un nuevo incentivo vivificador y, nuevamente al amanecer volvieron a salir los mismos vaqueros y algunos más, en busca del hermoso caballo blanco. Pero también fue inútil. Ni en los valles, ni en las montañas de los alrededores, ni tan siquiera en las más distantes fueron capaces de encontrarlo.

Nuevamente reinó el desánimo, hasta tal punto que el ranchero volvió a elevar la recompensa, colocándola en 200 dólares, pero aún así fue inútil. Nueva búsqueda y nuevo fracaso.

Y he aquí, que un joven muchacho fue a ver al ranchero y le comentó:

-Si me ofrece 500 dólares, yo le traeré su caballo.

El ranchero casi se puso a reír. Como iba a encontrar su caballo un muchacho, cuando gente acostumbrada a montarlos y a convivir con ellos todos los días no habían sido capaces de hallarlo. Pero como no tenía nada que perder y no era necesario entregar su dinero anticipadamente, aceptó.

Y así fue como el joven salió abandonó el pueblo en busca del animal, antes de que el sol asomara por el horizonte.

No llevaba perros ni guía que le indicase el camino de su búsqueda, pero en cambio iba despojado de prejuicios, habiendo eliminado de su mente toda referencia existente sobre hechos similares.

Y cual sería la sorpresa de todos, cuando al anochecer apareció el muchacho con el hermoso animal sujeto de las bridas.

Todos quisieron ver al joven y escuchar de sus propios labios los detalles de la búsqueda. Y el mismo ranchero, tras pagar la recompensa ofrecida deseó conocer la hazaña. Y por ello le dijo al muchacho que le contase su secreto, pues sin duda existía un secreto que le permitía encontrar los animales perdidos.

Tal vez era conocedor de algún embrujo indio que le permitía ver en la distancia.

O quizá tenía algún poder que le distinguía de los demás humanos y que le capacitaba para ese fin.

Nada de eso, respondió el muchacho. En realidad debo decir que ha sido bastante fácil.

No he ido por ahí a “buscar su caballo”, lo único que he hecho ha sido el preguntarme: ¿Dónde iría yo si fuese un caballo que busca la libertad?

* * *

Repase pues sus referencias, póngalas al día. Renueve su mente y libérela de toda información inútil que no se acople a la realidad del mundo en que vivimos. Y recuerde: Todo lo material es pasajero. El coche que tantos sacrificios le ha costado. Sus hermosos pantalones vaqueros de última moda. Todo ello será muy pronto sólo un recuerdo, algo viejo y desechable.

Sus antiguas referencias tuvieron su valor en el pasado, pero estamos entrando en un mundo nuevo y lleno de posibilidades, “Póngalas al día”.

J.A. Marcos Fonfría.

http://angelesamor.org/pensamientos/la-importancia-de-respetar-el-pensamiento-de-otros.html?utm_source=feedly

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Mente

La mente es la conciencia que se ha puesto limitaciones.

Eres originalmente ilimitado y perfecto.

Más tarde asumiste las limitaciones y te convertirse en mente.

Ramana Maharshi

Fuente: http://lospasosdelalma.blogspot.com.es/search/label/INSPIRACIONES

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