Lo importante es lo que no se ve

Un minuto para el absurdo

SELECCIONES

Acto 1º: LA INVITACIÓN

Era una habitación silenciosa, y aunque fuera brillaba un agradable sol, en el interior, las ventanas cerradas herméticamente daban un aspecto gélido a aquel lugar, ausente de vida, casi en penumbras e iluminado solo con un candelabro que recordaba la decoración de un antiguo castillo medieval. El sonido de las burbujas de un acuario en una esquina de aquella estancia, quebrantaba la inaudible limpieza del aquel silencio.

El amable y educado señor que tras comentarle una contraseña como en las películas me invitó a entrar, me dijo que esperase allí, que pronto recibiría instrucciones. Cuarenta minutos estuve al otro lado de la calle observando el edificio antes de llamar a la puerta, mientras me hacia la misma pregunta. ¿Pero que estoy haciendo aquí? Solo disponía de una invitación que dos mochileros gemelos y de aspecto nórdico me dieron el día anterior. Impensable en otro momento de mi vida aceptar una proposición para reunirme con un desconocido. Y aún más impensable seria aceptar una tarjeta de dos vagamundos albinos incapaces de ofrecer mayor información de la que figuraba en la misma.

El día 22 de Noviembre a las 22:30, deberá llamar a la puerta del edifico llamado Proserpina en la calle General Washington nº 42. Cuando abran la puerta, deberá decir lo siguiente: ”Una cuestión secreta, el misterio”.

Pues aquí estoy, seguro de mí mismo pero inseguro en esta situación y lugar. ¿Y si es una mafia para el mercado negro de trasplantes de órganos? O tal vez, solo pretendan drogarme con algún extraño suero de la verdad y revelarles las contraseñas de mis cuentas bancarias, en ese caso poco podrán robar, casi no llego a final de mes. Solo habían pasado diez minutos pero mi mente hizo que parecieran dos horas, cuando se abrió la puerta y un señor mayor de buen aspecto ataviado con una bata de color granate, entró en la habitación dirigiéndose hacia un escritorio situado mas al fondo justo frente a mi. Se sentó en el sillón, encendió una pequeña lámpara que me ayudo a ver una gran biblioteca tras él y sin mirarme dijo. “Buenos días Antonio”.- Empezamos mal, para empezar sabia mi nombre y segundo… ¿Cómo que Buenos Días?, si son casi las once de la noche. Entonces levantó la cabeza me miró a los ojos y soltó una pregunta que tambaleó todo mi universo desde sus cimientos:

¿Qué tal con Morféo, todo bien?,- en ese momento mi corazón se aceleró, yo, que presumía tener bajo control sensaciones como el miedo, quedé bloqueado ante esa pregunta. La adrenalina recorría mis venas compitiendo como un bólido de formula uno, mientras mis pensamientos se agolpaban en unas futuras respuestas sin sentido y a cual más inverosímil. Me sentía incapaz de responder hasta conseguir asimilar una pregunta de tal calibre. Aquel señor volvió a mirarme con sus azules ojos y mientras esbozaba una leve sonrisa (maléfica diría yo), me realizo otra pregunta aun más perturbadora si cabe que la primera.

¿Crees que no sé quién eres Antonio?- Las manos me sudaban, sentía escalofríos, ¿pero dónde me he metido? Aún estaba intentado construir la respuesta a la primera pregunta, pero mi mente solo creaba frases sin sentido del tipo: “Como me pida que le de la mano, tendré que secarme el sudor” o…”Menos mal que hoy no tomé café, sino me da una taquicardia aquí mismo”. Y entonces como si me saliese de Alma respondí: Buenas noches, gracias.- De mi boca salió un suspiro de auto-aprobación que parecía querer consolarme, bien hecho Antonio, mejor respuesta imposible, te ha salido genial…relájate.

.-Me alegro que así sea Antonio, pero aun no has contestado mis preguntas y como noto cierto nerviosismo en ti te las volveré a formular. ¿Qué tal con Morféo, todo bien? Y ¿Crees que no sé quién eres Antonio?- Nada, creo que voy tener que contestar, mentirle no puedo pues parece conocerme y no se dé cuanta información dispone de mí. Ante mi tardanza en responder, se levantó del sillón, bordeó la mesa del escritorio mientras con una mano parecía acariciar la superficie de la noble madera, ubicándose justo frente a mí, y acto seguido con su mano izquierda comenzó a dibujar unos movimientos en el aire… Cuanto he de querer a mi Alma, ella siempre tan dispuesta a contestar sin previo aviso.- ¡Yo sé que es ese símbolo!, .- exclamé emocionado.- es la cinta de Moebius, el emblema de Detrás de lo aparente, la superficie del quinto camino. Ahí volví a suspirar intentando desprenderme de tanta presión, ante lo cual, él dio dos pequeños pasos hacia mí y comenzó a reír a carcajada limpia. La poca relajación que había llegado a alcanzar, desapareció de golpe como consecuencia de su inquietante risa. ¿No es eso?-Pregunté como un niño pequeño que creía saber la lección.

Es mucho más que eso.- me contestó. Permítame querido Antonio que le ofrezca un Té, un café o whisky. No gracias, quiero un café, nooo perdón, quise decir agua, si eso quiero, agua si es tan amable. El sudor comenzaba a ser frío, y quizás por eso pedí agua, para rehidratar la cantidad de líquido que supuraba mi cuerpo. Mientras el preparaba las bebidas, pensé en levantarme e ir mirar la biblioteca acompañando mi osadía con unas políticamente correctas palabras… “bonita colección de libros tiene por aquí”, pero claro, supuse que él aun esperaba mis respuestas, así que me quedé en mi silla de madera acolchada y así responderle de una vez a sus anteriores preguntas. Justo cuando me disponía a hablar.

Mi nombre es Aniuk.- Me dijo mientras se giraba hacia mí con un vaso de agua y uno de whisky.- Y te preguntarás, porque parece que te conozco a ti, a DDLA y a Morféo de Gea. Pues sí, sería interesante.-le dije mientras alargaba mi brazo para tomar el vaso que me ofrecía.

Veo Sr. Aniuk que lleva el mismo símbolo de Moebius en el anillo de su mano derecha.-Esperaba que me dijese, “muy perspicaz Antonio”. Pero solamente me miró, miró el anillo y dio un sorbo a su vaso de whisky. En mi mente sonaba, ¡vas mal…vas mal!, justo se abrió la puerta y una voz dijo: “Disculpe Señor”.- Era esa especie de mayordomo ideal que me recibió al entrar y que parecía sacado de una novela de Julio Verne. El señor Aniuk se giró hacia él y a los pocos segundos el mayordomo se marchó cerrando la puerta tras de sí.

Tenemos poco tiempo querido Antonio y lamento que nos tengamos que despedir de esta agradable cita inesperada para ti, pero en cierta forma ansiada por mí. Pues que bien, me dije, mas incógnitas para mi torturada mente. Hace exactamente 27 años que me vistes por primera y última vez hasta el día de hoy, en cambio para mí fue hace exactamente 48 horas, hace dos días tenías 13 años, estabas enfermo con fiebre.- Ahí ya no pude más, si antes no podía gesticular palabra alguna, ahora me quedé pretificado, sino fuera un acto involuntario la respiración, habría muerto asfixiado… ¿Me recuerdas ahora Antonio?…

Acto 2º: EL RECUERDO

Sus ojos… esos grandes ojos azules lo delataban, tenía un rostro agradecido que recordaba a un triunfador empresario de los años ochenta, que parecía seguir anclado en aquella época. De pelo blanco engominado, espalda recta, de correcta y educada conversación. Ni una sola arruga en la cara, aunque daba la impresión que había pasado con creces el medio siglo de vida. Pero eran sus ojos la cualidad que más respeto generaba en mí. Recordaba esa penetrante mirada, capaz de hablar sin ser acompañada con palabras, pero lo que me contaba, estaba tan lejos en el tiempo, que solo pensarlo me generaba un vértigo que rozaba la línea de la locura.

-Necesito un trago.- Dije algo tembloroso mientras intentaba acercar el vaso de agua a mi boca, o quizás mi boca al vaso de agua…lo que ocurriese antes.

-Sr. Aniuk, lo que me cuenta no tiene sentido, me está hablando de viajar en el tiempo, esto es la vida real señor mío. Es cierto que le recuerdo, aunque aún no se bien, el cómo y el cuándo.- Era falso, absolutamente falso, claro que lo recordaba, como olvidar una experiencia de ese tipo, pero no quería reconocerlo, me negaba a creer que todas las extraordinarias historias que hemos hablado los hermanos de Logia, ahora estuviesen frente a mí y fueran reales. Era un reto, un reto a mi cordura, o una llamada a mi locura, vértigo y más vértigo. Pero estaba ocurriendo, ahí frente a mi, volvía a estar él y de nuevo, hablándome 27 años después.

-No se resista Antonio, no luche contra el universo que usted mismo creó,  hoy, ese universo es más poderoso que la consciencia que lo vio nacer. En sus manos tiene todas las herramientas para comprenderlo, Morféo os ha entrenado y mostrado el camino que circunda a los verdaderos Humanos, seres que siendo libres, optaron por contagiar esa libertad a todo semejante que con su sacrificio así lo pidiese. Trabajo consciente, trabajo interior para preparar el camino, anticipando el correcto formato de vida de una nueva era por llegar. Esa oportunidad, ya es, siempre lo fue. Créame, yo la he visto, he estado allí y le puedo asegurar que es la octava que todos esperan. Recuerde que en su interior, allí en su corazón, porta el pequeño recuerdo llameante que le impulsa, el que nunca le permitiría desfallecer, ese recuerdo le invita a rasgar los velos a su alrededor, uno de ellos el miedo a romper su protectora y acomodada estabilidad. Recuerde que en estos momentos huir, no forma parte de ninguna opción.- Entonces, hizo una pausa, bendita pausa, pues no soy el mejor candidato para discursos épicos. Aunque en este caso me llegó…vaya si me llegó. 
-Le entiendo perfectamente Señor Aniuk, se de la import….- No pude terminar la frase.

-¡NO quiero que me entiendas!, quiero que lo sientas.- me gritó. La madre del cordero, que susto me acaba de dar y para colmo tengo las glándulas lagrimales a punto de estallar. Dejó su vaso de whisky en una mesita auxiliar cerca de la pared, cerró los ojos junto a una respiración profunda y algo más calmado, continuó explicándome.

-Disculpe mi tono Antonio, pero a de eliminar toda barrera e incluso la conducta oyente en una oratoria, ha de ser sensibilizada para asumir su verdadero rol en este juego. Entienda que  usted, Morféo, yo… y todos los que sean responsables de sus actos y nos reencontremos en el camino, formamos  parte de un propósito aun mayor del que pueda imaginar. Un puzzle, en el cual usted es una bella pieza en una olvidada esquina. ¿Podría existir el puzzle sin su intervención?, evidentemente que si querido mío, la imagen final sería la correcta. Pero con usted, al igual que con otros, la obra termina siendo más bella.-Su tono de voz había cambiado, ya no hablaba con la misteriosa simpatía de antes, ahora, era simplemente misterioso, un inquietante y serio amigo que parecía conocerme mejor que yo, abrumador por momentos. No podía hablar, casi podría asegurar que ni escuchaba sus palabras, es extraño de explicar… pero estaba ocurriendo… le sentía.

Puso frente a mí la silla que se encontraba a mi izquierda y mientras se sentaba en ella, volvía a sonreír sabedor de lo que ocurriría más tarde pero que aún no estaba dispuesto a develar.

-Le intentaré recordar y en este caso ampliar lo acontecido entonces: Exactamente un día como hoy, pero en el año 1987 su madre decidió debido a una repentina fiebre, que usted no se encontraba en condiciones de asistir a clases. Justo en ese momento…antes de ayer para mí, yo me encontraba reunido con unos “amigos”, accedimos a liberar primero mediante un Transceptor Cuántico Multi-Temporal los registros de varias consciencias que lo solicitaron con mucha antelación. De los siete candidatos que nos fueron asignados, usted  fue mi segundo caso de aquella noche. Pero querido Antonio, todo eso carece de relevancia, lo realmente importante, es que usted, está hoy aquí conmigo. Y aunque aún no llegue a asimilar la trascendencia del punto de inflexión elegido, espero y deseo que pronto lo haga. Aún hay mucho por hacer. Y nunca lo olvide, somos proyectores holocuánticos, somos desde un arma sin seguro, a una segura protección. Y lo que se nos permite, no ha sido regalado- Dicho esto, se quedó mirando fijamente un punto en un espacio intermedio de aquel salón, como con la mirada perdida, puso su mano en mi hombro y se levantó rápidamente de la silla.

-Lo siento, he de marchar, en mi vida no pueden existir atrasos, no es cuestión de tiempos o fechas, sino de hechos y acontecimientos manifestados. Y uno de ellos…digamos, solicita mi presencia.- Se acercó a la puerta dándome la espalda mientras con una mano iba soltando el cinturón de aquella bata granate de tinte burgués. Se giró de nuevo hacia mí y se despidió:

-Una última cosa Antonio, de todo lo acontecido hoy, le rogaría no le comentase nada a Morféo, no me pregunte porque ha de ser así, pues no dispongo del tiempo necesario para explicarlo. Pedro, le acompañará a la salida, gracias y volveremos a vernos…Buenos días querido amigo.

Buenos días, buenos días y más buenos días, esas dos palabras se anclaron en mis oídos internos mientras salía del edificio. Hace frío, no llevo reloj y el teléfono móvil se ha bloqueado ignorando todo intento de encendido por mi parte. Transceptor cuántico multi-temporal…me suena a un artículo de DDLA, pero no lo recuerdo muy bien. Y no tengo Internet, dichoso móvil. Intentaré recapitular a la antigua. Empecemos: Aquel día de fiebre alta, en mi habitación, acostado en cama, todo iba bien hasta que de la nada se materializó el Señor Aniuk, y lo que nunca olvidaré, fue que en aquel momento no sentí ningún miedo, baje de mi cama y me acerqué hacia él. Fue entonces cuando me dijo unas palabras, las cuales llevo intentando recuperar casi 27 años.

¡No me lo puedo creer!, he estado hablando en persona con él y no se lo he preguntado. ¿Pero qué lugar es este?- de repente me di cuenta que había errado la dirección, estaba caminando en sentido contrario a mi apartamento y para colmo comenzaba a llover. Fue entonces, y después de agradecer a los Dioses mi innato sentido de la orientación, cuando me paré de golpe sobre la acera. Allí, frente a mi, a escasos tres metros y apoyado en un coche de color gris, estaba uno de los gemelos albinos. Sin dejar de sonreír se acercó hacia mí y me dijo:

-Te llevo a tu apartamento. -Vaya pero si sabe hablar castellano, me dije mientras intentaba sentir la energía de aquella otra invitación. Te llevo a tu apartamento, ¿Que querría decir?, ¿me lo estaba preguntando? O tal vez era una orden. En todo caso, que diablos…

-De acuerdo muy amable, Gracias, supongo que ya sabrás donde vivo.-  Asintió con la cabeza mientras regalaba otra de sus sonrisas y abría la puerta del acompañante invitándome a entrar. Hombre de pocas palabras este nórdico, eso si, envidio su perpetua felicidad. Estupendo, otro momento incomodo, y otra vez me vuelvo a preguntar ¿Pero que estoy haciendo aquí?, y ¿Dónde me llevará todo esto?

-Piensas mucho, usas mente en forma no adecuada, demasiadas preguntas, de ese modo tu poder se merma.-Me quedé sin palabras, el gemelo albino, ¿puede leer mi mente?

-Mi nombre es Atarek.

-Terminado en la letra K ¿verdad?-Le pregunté

-Dime una cosa Atarek, de donde sois, ¿noruegos, alemanes…acaso Vikingos?

De todo lugar y de toda época, digamos que vivimos fuera de tu tiempo.

-Quieres decir viajeros en el tiempo ¿verdad?- No contestó, Lo que menos me gustaba de él, era que me miraba con esos ojos claros por el retrovisor y me resultaba imposible determinar si se reía de mí, conmigo, o simplemente él era así. Estuvimos unos 5 min. En silencio, un silencio que solo rompía el sonido de la lluvia sobre el coche, y al parecer, mi mente ruidosa al compás.

-Nada es  azar amigo Antonio, huella electromagnética, todos dejan huella.- Creo que las conversaciones con Atarek, son mitad palabras, mitad miradas y sonrisas. Huella electromagnética, que ganas tengo de llegar a casa y leer información al respecto.

-Y ¿esa huella amigo Atarek, se recuperó desde este presente o desde otra línea de tiempo?- Yo mismo dudaba de mi propia pregunta. Y evidentemente solo obtuve una sonrisa como respuesta.

-Estamos llegando a tu apartamento. Te dejo aquí  nuevo amigo, mi hermano y yo vivimos dos calles más lejos en misma manzana.- Continúan las sorpresas, los hermanos albinos y yo somos vecinos.

-Gracias Atarek.- Intenté sonreír como él al despedirme, pero me salió muy forzado. Me cae bien este chico y Aniuk y el agradable mayordomo Pedro. Lo peor de todo, es que he de callar y no comentar nada a Morféo. Creo que no aguantaré…aunque de todas formas, dudo mucho que me creyese. Esta historia me recuerda a las que inventaba de pequeño para evitar las clases en el colegio. Y a día de hoy, pertenezco a otra escuela.

Al entrar en casa y respirar el particular olor que solo los habitantes de un hogar parecen reconocer, me di cuenta de que había una anomalía. Sobre la mesa del salón, justo en una esquina, descansaba una caja negra con un pequeño sobre adosado que no debería estar ahí. ¿Qué era eso? Y ¿Por qué estaba ahí?- Ya está, obviamente el hermano gemelo de Atarek entró en casa y lo dejo. No, no voy pensar mal, no es una bomba, no es nada que me haga daño, hoy ha sido un día extraño pero mágico y ésta, ha de ser la guinda a este día. Me dispongo a abrir la pequeña caja negra y en su interior, un anillo como el de Aniuk, con la cinta de Moebius en relieve…

¡OH! Que detalle, allanamiento de morada, aunque con un bonito regalo. Pero… ¿y en el interior del sobre? Quizás otra invitación… Me alegra haberte visto tan crecido, cuando te visité de pequeño te dije algo, algo que en acuerdo con tu Ser te seria borrado, pero que era necesario grabarte

Hoy me gustaría despedirme con esas mismas palabras:

"Lucha pequeño, lucha, no pares de luchar. Encontrarás ayuda en tu camino, Morféo, síguele. Y recuerda, no dejes de recordar quien eres, o quizás acabes muriendo en la triste y acomodada vida de un burgués en bata de color granate."

Nos veremos en casa

Aniuk.º.

Me coloqué el anillo en mi dedo anular, cerré los ojos y mi corazón decidió hablar…

-Buenos días… Sr.Aniuk

FIN.

Antonio D

Fuente: http://detrasdeloaparente.blogspot.com.es/2014/12/selecciones.html

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99 monedas de oro

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente. El sirviente del rey triste, era muy feliz. El rey estaba como loco. No conseguía explicarse como el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de sobras de los cortesanos.

Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó lo que sucedía.

- Por qué él es feliz?
- Ah, majestad, lo que sucede es que el está fuera del círculo.
- Fuera del círculo?
- Así es.
- Y eso lo hace feliz?
- No, Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.
- A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz.
- Así es.
- Y él no está. Y cómo salió?
- Nunca entró!
- Que círculo es ese?
- El círculo del 99.
- Verdaderamente no entiendo nada.
- La única manera para que entiendas, sería mostrártelo en los hechos.
- Cómo?
- Haciendo entrar a tu paje en el círculo.
- Eso, obliguémoslo a entrar.
- No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, el entrará solito, solito.
- Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?
- Sí, se dará cuenta.
- Entonces no entrará.
- No lo podrá evitar.
- Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en él y no podrá salir?
- Tal cual Majestad. Estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?
- Si.
- Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más, ni una menos, 99!!!
- Qué más? Llevo a los guardias por si acaso?
- Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.
- Hasta la noche.

Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron al alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía: “ESTE TESORO ES TUYO. ES EL PREMIO POR SER UN BUEN HOMBRE. DISFRÚTALO Y NO CUENTES A NADIE COMO LO ENCONTRASTE” y la dejó en la puerta del sirviente.
El sirviente agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra su pecho, miró hacia todos lados y entró a su casa.
él, que nunca había tocado una de esas monedas, tenía hoy una montana de ellas para él. El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacia brillar la luz de la vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacia pilas de monedas: Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis… mientras sumaba 10, 20, 30, 40, 50 60… hasta que formó la ultima pila: 9 monedas!!!.
Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa. “No puede ser”, pensó. Me robaron! gritó.
Me robaron, malditos!!. “99 monedas. Es mucho dinero”, pensó. Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un numero completo – pensaba – Cien es un numero completo pero noventa y nueve, no.

El rey y su asesor miraban la escena por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se le habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que asomaban sus dientes.
El sirviente guardo las monedas en la bolsa, la escondió entre la leña y se sentó a hacer cálculos.
Cuanto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda numero cien? Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro para conseguirla.
Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el calculo.
Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. El mismo, después de todo, terminaba su tarea en el palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche. Sacó las cuentas sumando esas extras, en siete años reuniría el dinero.
Y así siguió durante horas haciendo sus cálculos … El rey y el sabio volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99!!!!
Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando y de pocas pulgas.
- Qué te pasa? – preguntó el rey de buen modo.
- Nada me pasa, nada me pasa.
- Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.
- Hago mi trabajo, no? Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también? 
No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor.

Todos nosotros hemos sido educados con esta ideología: Siempre nos falta algo para estar completos y solo completos se puede gozar de lo que se tiene. Por lo tanto, nos enseñaron, la felicidad deberá esperar a completar lo que falta. Y como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca se puede gozar de la vida…

Pero que pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así, de golpe que nuestras 99 monedas son el cien por ciento del tesoro, que no nos falta nada, que nadie se quedó con lo nuestro, que nada tiene de más redondo cien que noventa y nueve, que esta es solo una trampa, una zanahoria puesta frente a nosotros para que jalemos del carro, cansados, malhumorados, infelices o resignados. Una trampa para que nunca dejemos de empujar y que todo siga igual… eternamente igual! Cuántas cosas cambiarían si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están. Pero ojo, reconocer en 99 un tesoro no quiere decir abandonar los objetivos. No quiere decir conformarse con cualquier cosa.

Porque ACEPTAR es una cosa y RESIGNARSE es otra…

Pero eso es parte de otro cuento…

Fuente: http://maestroviejo.wordpress.com/2014/03/30/99-monedas-de-oro/

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“¿Quién puede hacer que amanezca?” (Anthony De Mello)

Mientras  lees y te esfuerzas por penetrar en el críptico lenguaje del Maestro, tal vez, sin darte cuenta, tropieces con la Enseñanza Silenciosa que se esconde en est0s textos y resultes  despierto… y transformado.

¿Existe eso que se llama “Un minuto de sabiduría”?.

Por supuesto que existe, replicó el maestro.

Pero un minuto ¿no es demasiado breve?.

No, es cincuenta y nueve segundos demasiado largo.

Milagros

Un hombre recorrió medio mundo para comprobar por sí mismo la extraordinaria fama
de que gozaba el Maestro.

“¿Qué milagros ha realizado tu Maestro?”, le preguntó a un discípulo.

“Bueno, verás… , hay milagros y milagros. En tu país se considera un milagro el que Dios haga la voluntad de alguien. Entre nosotros se considera un milagro el que alguien haga la voluntad de Dios”.

Sensibilidad

¿Cómo puedo yo experimentar mi unidad con la creación?

Escuchando, respondió el Maestro.

¿Y cómo he de escuchar?

Siendo un oído que presta atención a la cosa más mínima que el universo nunca deja de decir.

En el momento que oigas algo que tú mismo estás diciendo, detente.

Vigilancia

¿Hay algo que yo pueda hacer para llegar a la iluminación?

Tan poco como lo que puedes hacer para que amanezca por las mañanas.

Entonces, ¿para qué valen los ejercicios espirituales que tú mismo recomiendas?

Para estar seguro de que no estáis dormidos cuando el sol comienza a salir.

Presencia

¿Dónde debo buscar la iluminación?.

Aquí.

¿Y cuándo tendrá lugar?.

Está teniendo lugar ahora mismo.

Entonces, ¿por qué no la siento?.

Porque no miras.

¿Y en que debo fijarme?.

En nada. Simplemente mira.

Mirar ¿qué?.

Cualquier cosa en la que se posen tus ojos.

¿Y debo mirar de alguna manera especial?.

No. Bastará con que mires normalmente.

Pero ¿es que no miro siempre normalmente?.

No.

¿Por qué demonios…?

Porque para mirar tienes que estar aquí, y casi siempre no lo estás.

Interioridad

El discípulo quería un sabio consejo

Ve, siéntate en tu celda, y tu celda te enseñará la sabiduría, le dijo el Maestro

Pero si yo no tengo ninguna celda… Si yo no soy monje…

Naturalmente que tienes una celda. Mira dentro de ti.

Carisma

El discípulo era judío. ¿Qué es lo que debo hacer para ser aceptable a Dios?, preguntó.

¿Y cómo voy a saberlo yo? Respondió el Maestro. Tú Biblia dice que Abraham practicaba la hospitalidad y que Dios estaba con él. Que a Elías le encantaba orar y que Dios estaba con él. Que David gobernaba un reino y que Dios también estaba con él.

¿Y tengo yo alguna forma de saber cuál es la tarea que se me ha asignado?

Sí. Trata de averiguar cuál es la más profunda inclinación de tu corazón, y síguela.

Ofuscación

¿Cómo alcanzaré la vida eterna?

Ya es la vida eterna. Entra en el presente.

Pero ya estoy en el presente… ¿o no?.

No

¿Por qué no?

Porque no has renunciado al pasado

¿Y por qué iba a renunciar a mi pasado?. No todo el pasado es malo…

No hay que renunciar al pasado porque sea malo, sino porque está muerto.

Ignorancia

El joven discípulo era tan prodigioso que acudían a solicitar su consejo intelectuales de todas partes, los cuales quedaban maravillados de su erudición.

Cuando el Gobernador andaba buscando un consejero, fue a ver al Maestro y le dijo: Dime, ¿es verdad que ese joven sabe tanto como dicen?

A decir verdad, replicó el Maestro con ironía,  lee tanto que yo no sé cómo puede encontrar tiempo para saber algo.

Veneración

A un discípulo que se mostraba excesivamente respetuoso le dijo el Maestro:

Si la luz se refleja en la pared, ¿por qué veneras la pared?. Intenta prestar atención a la luz.

Transformación

A un discípulo que siempre estaba quejándose de los demás le dijo el Maestro: Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a ti mismo, no a los demás.

Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra.

Discipulado

A un visitante que solicitaba hacerse discípulo suyo le dijo el Maestro:

Puedes vivir conmigo, pero no hacerte seguidor mío.

¿Y a quién he de seguir, entonces?.

A nadie. El día en que sigas a alguien habrás dejado de seguir a la Verdad.

Ceguera

¿Puedo ser tu discípulo?

Tan sólo eres discípulo porque tus ojos están cerrados. El día que los abras verás que no hay nada que puedas aprender de mí ni de ningún otro.

Entonces, ¿para qué necesito un Maestro?

Para hacerte ver la inutilidad de tenerlo.

Llegada

¿Es difícil o fácil el camino hacia la iluminación?

Ni difícil ni fácil.

¿Cómo es eso?

No existe tal camino.

Entonces, ¿cómo se va hacia la meta?.

No se va. Se trata de un viaje sin distancia. Deja de viajar y habrás llegado.

Retirada

¿Cómo puedo ayudar al mundo?

Comprendiéndolo, replicó el Maestro.

¿Y cómo puedo comprenderlo?

Apartándote de él.

Pero, entonces, ¿cómo voy a servir a la humanidad?

Comprendiéndote a ti mismo.

Humildad

A un visitante que a sí mismo se definía como “buscador de la Verdad” le dijo el Maestro: Si lo que buscas es la Verdad, hay algo que es preciso que tengas por encima de todo.

Ya lo sé: una irresistible pasión por ella.
No. Una incesante disposición a reconocer que puedes estar equivocado.

Fuente: Libro “¿Quién puede hacer que amanezca?” de Anthony de Mello

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EL CAMBIO

Miré a la piedra y le dije: “Camina”. Y la piedra no caminaba.

Miré al árbol y le dije: “Háblame”. Pero el árbol no me hablaba.

Miré al pájaro y le dije: “Cuéntame la historia del viento, la que trae en cada susurro que entre las hojas del árbol se cobija”. Pero el pájaro nada decía.

Le dije al viento: “Cántame y cuéntame tu camino, el que haces de roca en roca, sobre las olas del mar y en el brillo de mis cabellos”. Mas el viento permanecía mudo.

Miré al mar y le dije: “Descúbreme tus secretos, hiela tus olas y siembra esta playa de corales de luz”. Y el mar permaneció impasible, como si sordo fuera o hubiera enmudecido.

Le dije a las estrellas: “Iluminad mis pasos en la oscuridad, bañad de caricias mis pupilas para que el secreto del universo aparezca ante mis  ojos y mi nombre se escriba en el firmamento”. Pero las estrellas ignoraron mis palabras, como si yo mismo no existiera.

Miré al camino y le dije: “Aparta las piedras, conviértete en suave sendero que me lleve de vuelta a casa y, una vez en casa, pueda descansar del dolor y la amargura y de la prueba que se esconde en el vivir”. Y el camino permaneció inerte, como si mis palabras solo fueran un juego para sus oídos de tierra.

Miré a mi hermano, el hermano del alma que cuenta días y busca sueños que cumplir, y atesora preguntas y respuestas como si vivir no fuera mas que un incierto acertijo a descifrar. Y le dije: “Hermano, eres mi maestro, cuéntame el secreto de vivir. Por qué respiramos y el corazón late bullendo de vida”. Y mi hermano permaneció mudo.

Pero al cerrar los ojos y mirar hacia dentro, al cobijo del alma, al hogar donde reposa la hermosa flor de cristal ígneo y rutilante. La voz sin voz, la de la luz que no se ve con los ojos de la cara, se apoderó de mis sentidos, de todo cuanto late en cada poro de mi piel y en el brillo que desprendo. Y me dijo:

“Hacedor de caminos,  eres lo único en lo que puedes cambiar el mundo. Eres lo único en lo que la magia de vivir debe expresarse antes que las estrellas te hablen, la piedras caminen y los pájaros te cuenten el secreto del viento… No hay cambio fuera que antes no se produzca dentro. Hazlo en ti para que se haga en el mundo”.

http://www.deshambala.com/2014/01/el-cambio.html

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Los Cuatro Tipos de Amigos

budaazul

 

Hoy os traemos una breve pero interesante parábola sobre Buda, en ella, un joven discípulo le pregunta al maestro sobre la amistad y Buda le explica que tipos de amistades se encontrará por la vida y que es lo que ellas llegarían a hacer por él.

Os animamos a visionar este pequeño documento que a buen seguro os hará pensar.

Fuente: http://www.mundodesconocido.es/los-cuatro-tipos-de-amigos.html

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MAESTRO Y EL ESPEJO

-       Maestro, ¿cuándo miro en un espejo qué es lo que veo?. ¿Veo lo que es?.

-      Lo que es nunca será visto en un espejo, pues tu eres el reflejo en el espejo de lo que es.

-      Pero Maestro, cuando ante el espejo me pongo es a  mi a quien veo. No veo otra cosa que mi imagen.

-      En verdad te digo, aprendiz de la magia de la vida, que todo cuanto ves es un reflejo de lo que es. Y que cuando en el espejo te ves realmente no te ves, pues confundes lo que es con lo que parece ser.

-     Pero Maestro siendo lo que soy, no puede ser mas que yo mismo lo que en el espejo veo.

-       ¿Qué buscas en el espejo cuando en él te miras, aprendiz?.

-       Me busco a mí mismo, querido Maestro.

-      Pues para buscarte a ti mismo y encontrarte, has de comprender la siguiente verdad: De lo que es a lo que ves hay tanta distancia como de lo que eres a lo que crees ser.

-     Pero si no soy yo quien está en el espejo… ¿entonces quién es el del espejo y quién soy yo?.

-    Presta atención a lo que te voy a decir: Quien mira no es quien ve y quien ve sabe quién es y lo que es. Pero es el que cree saber el que se busca en el espejo.

    Aquello que buscas no necesita encontrarse porque se tiene a si mismo. El que se busca es el que se ha perdido y cree verse a sí mismo en el espejo. Del mismo modo que jamás podrás tocar las estrellas en el estanque, aunque en él las veas, jamás te encontrarás a ti mismo mientras creas que te ves en el espejo.

http://www.deshambala.com/2013/12/maestro-y-el-espejo.html

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SE COMO UN MUERTO

Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística.
El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:
–Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.
El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.
–¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.
–Nada dijeron.
–En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.
El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:
–¿Qué te han respondido los muertos?
–De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.
Y el maestro concluyó:
–Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.

El Maestro dice: Quien hoy te halaga, mañana te puede insultar y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.

http://a212grados.blogspot.com.es/

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