Lo importante es lo que no se ve

Un minuto para el absurdo

EL VUELO DEL HALCÓN

Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería, para que los entrenara.

Pasados unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía: no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.

El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacer volar el ave. Encargó, entonces, la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.

Al día siguiente, por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil.

Entonces, decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.

El rey le dijo a su corte, “Traedme al autor de ese milagro”. Su corte rápidamente le presentó a un campesino.

El rey le preguntó: – ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?

Intimidado el campesino le dijo al rey: – Fue fácil mi rey. Sólo corte la rama, y el halcón voló.
- Se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar.

desconozco el autor

Fuente: http://senderodelmago.blogspot.com.es/2013/05/el-vuelo-del-halcon.html

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La importancia de respetar el pensamiento de otros

A lo largo del aparentemente largo periodo de nuestra vida solemos tomar muchas decisiones, no sólo en lo que respecta a lo más íntimo y personal sino también en cuanto a las diferentes y variadas relaciones que mantenemos con los múltiples compañeros y compañeras de este hermoso viaje que denominamos existencia.

Pero la mayoría de estas decisiones están basadas en nuestras propias formas de pensamiento, y ellas a su vez derivan de las múltiples “referencias” que en realidad sólo nos sirven a nosotros y, que por desgracia, en muchos de los casos están ya caducas.

Pocas son las veces en que nuestra actuación tiene en cuenta y valora la opinión ajena, ya que solemos considerar que todo el que no actúa u opina como nosotros debe de estar equivocado.

Si una persona de otra raza o posición, por ejemplo, nos lastima o realiza una acción que no nos agrada, queda reflejada automáticamente su actuación en nuestra mente así como la certidumbre de que “todas” las personas de esa raza o posición social realizan las mismas acciones, y en consecuencia sentimos un rechazo innato hacia una determinada raza o forma de actuación que no comprendemos.

Pero, ¿en algún momento de nuestra vida repasamos nuestros conceptos con el fin de eliminar los caducos y poner al día nuestras referencias?.

¿Solemos actuar y decidir según nuestro estado de conciencia interior, o bien nos movemos única y exclusivamente basando nuestras decisiones en un dudoso juicio personal sin valorar en ningún momento el motivo, pensamiento o base de la actuación de las otras personas?

¿Acostumbramos, antes de dictar una sentencia o de hacer valer nuestra opinión, pensar en el punto de vista de los demás?

¿Creemos que todos deben pensar como nosotros, y que aquellos que no lo hacen, se están comportando incorrectamente?

Qué difícil por no decir imposible es que entre dos seres humanos reine la armonía. Sin embargo, esto puede llegar a ser un hecho si se fomenta la comprensión y el respeto por la opinión ajena.

Basado en el motivo de la valoración del pensamiento ajeno, permitiendo que si es justo prevalezca sobre el nuestro, recordamos una vieja historia que nos narra la importancia que tiene el dejar a un lado nuestra propia personalidad olvidando lo que haríamos nosotros pensar por un momento pensar por un momento en lo que haría nuestro interlocutor.

Esta es pues la historia del caballo perdido…

Sucedió en tiempos lejanos, en el viejo Oeste.

Había un viejo aunque no caduco ranchero que se dedicaba a la cría y doma de caballos, y un día, el más hermoso de ellos, un joven y brioso caballo blanco, ansioso seguramente de recobrar su antigua libertad, perdida al poco de nacer, saltó limpiamente la valla que lo circundaba y emprendiendo un veloz trote abandonó su prisión en busca de lo desconocido.

Al enterarse el ganadero, mandó a sus trabajadores en busca del animal, aunque desgraciadamente para él, sin éxito alguno.

Comprendiendo que cuanto más tiempo pasara más difícil sería encontrar al hermoso animal, decidió ir al pueblo y ofrecer una recompensa de 50 dólares a quién pudiese devolvérselo.

Esta cantidad animó a muchas de las gentes que vagaban sin hacer otra cosa que permitir que las moscas se posarán sobre ellos, pero todo fue inútil, ni en los valles cercanos al pueblo, ni en el río, ni tan siquiera en lo alto de la montaña se le encontró.

Nadie pudo encontrar el caballo por mucho que se le buscó.

Poco a poco, el cansancio hizo mella entre los buscadores y hacia la puesta del sol todos habían regresado al pueblo.

El ranchero viendo que el desinterés reinaba entre sus ayudantes, elevó la recompensa a 100 dólares. Este hecho fue sin duda un nuevo incentivo vivificador y, nuevamente al amanecer volvieron a salir los mismos vaqueros y algunos más, en busca del hermoso caballo blanco. Pero también fue inútil. Ni en los valles, ni en las montañas de los alrededores, ni tan siquiera en las más distantes fueron capaces de encontrarlo.

Nuevamente reinó el desánimo, hasta tal punto que el ranchero volvió a elevar la recompensa, colocándola en 200 dólares, pero aún así fue inútil. Nueva búsqueda y nuevo fracaso.

Y he aquí, que un joven muchacho fue a ver al ranchero y le comentó:

-Si me ofrece 500 dólares, yo le traeré su caballo.

El ranchero casi se puso a reír. Como iba a encontrar su caballo un muchacho, cuando gente acostumbrada a montarlos y a convivir con ellos todos los días no habían sido capaces de hallarlo. Pero como no tenía nada que perder y no era necesario entregar su dinero anticipadamente, aceptó.

Y así fue como el joven salió abandonó el pueblo en busca del animal, antes de que el sol asomara por el horizonte.

No llevaba perros ni guía que le indicase el camino de su búsqueda, pero en cambio iba despojado de prejuicios, habiendo eliminado de su mente toda referencia existente sobre hechos similares.

Y cual sería la sorpresa de todos, cuando al anochecer apareció el muchacho con el hermoso animal sujeto de las bridas.

Todos quisieron ver al joven y escuchar de sus propios labios los detalles de la búsqueda. Y el mismo ranchero, tras pagar la recompensa ofrecida deseó conocer la hazaña. Y por ello le dijo al muchacho que le contase su secreto, pues sin duda existía un secreto que le permitía encontrar los animales perdidos.

Tal vez era conocedor de algún embrujo indio que le permitía ver en la distancia.

O quizá tenía algún poder que le distinguía de los demás humanos y que le capacitaba para ese fin.

Nada de eso, respondió el muchacho. En realidad debo decir que ha sido bastante fácil.

No he ido por ahí a “buscar su caballo”, lo único que he hecho ha sido el preguntarme: ¿Dónde iría yo si fuese un caballo que busca la libertad?

* * *

Repase pues sus referencias, póngalas al día. Renueve su mente y libérela de toda información inútil que no se acople a la realidad del mundo en que vivimos. Y recuerde: Todo lo material es pasajero. El coche que tantos sacrificios le ha costado. Sus hermosos pantalones vaqueros de última moda. Todo ello será muy pronto sólo un recuerdo, algo viejo y desechable.

Sus antiguas referencias tuvieron su valor en el pasado, pero estamos entrando en un mundo nuevo y lleno de posibilidades, “Póngalas al día”.

J.A. Marcos Fonfría.

http://angelesamor.org/pensamientos/la-importancia-de-respetar-el-pensamiento-de-otros.html?utm_source=feedly

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Mente

La mente es la conciencia que se ha puesto limitaciones.

Eres originalmente ilimitado y perfecto.

Más tarde asumiste las limitaciones y te convertirse en mente.

Ramana Maharshi

Fuente: http://lospasosdelalma.blogspot.com.es/search/label/INSPIRACIONES

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ETERNOS.

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“Cotidie morimur, cotidie conmutamur et tamen aeternos esse nos credimus”.

“Cada día morimos, cada día cambiamos y sin embargo nos creemos eternos”.

Fuente: http://ladagadeaquiles.wordpress.com/2013/04/16/la-frase-de-hoy-eternos/

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EL CONOCIMIENTO HIPNÓTICO

Sócrates solía decir que hay un conocimiento que es ignorancia y una ignorancia que es conocimiento.El conocimiento prestado es ignorancia.

La verdad experimentada te da conocimiento, pero te hace humilde. Cuanto más la conoces, menos afirmas conocerla. El día que la conoces perfectamente, sólo puedes decir: «Estoy en la ignorancia más completa. Sólo soy un niño recogiendo conchas en la playa. No sé nada.»

Sólo un hombre que sabe perfectamente puede decir «no sé.»La gente que dice: «Sabemos», son personas totalmente ignorantes aunque sus memorias estén repletas. Esas memorias están muertas porque de ellas no ha nacido ninguna experiencia propia.

El Buda Gautama solía decir: «Yo conocí a un hombre, era mi sirviente. Sentado a la puerta de mi casa solía contar las vacas que salían al amanecer a pastar al prado o que iban al río.» Las contaba, casi era algo automático para él. Su deber era estar sentado a la puerta de Gautama Buda por si necesitaba algo; si no surgía nada se pasaba todo el día sentado allí. Y cuando volvían las vacas… Es uno de los momentos más hermosos. En los pueblos indios que aún no están modernizados, el momento de la puesta de sol tiene un

nombre especial, goadhooli. Goa significa vaca y dhooli significa polvo: las vacas vuelven levantando polvo. El sol se pone, los pájaros vuelven a sus nidos, es un momento de mucha paz.En el momento del goadhooli volvía a contar las vacas que retornaban a casa. Y se preocupaba mucho si faltaba alguna, si la cuenta no era tan exacta como debía ser.

Más tarde, cuando Gautama Buda se convirtió en un gran maestro, empleaba la historia de este hombre y su hábito para explicar algo muy significativo.El dijo: «Yo solía preguntarle a aquel pobre hombre, "¿tienes una vaca?". Y él contestaba: "Soy tan pobre que no tengo ni una vaca." Y yo le decía: "Entonces por qué sigues contando miles de vacas por la mañana y también por la noche? Y si falta una de ellas, o te equivocas al contar, te quedas preocupado y no puedes dormir. No son tus vacas, ¡no tienes que preocuparte por ellas!"».

Buda solía decir a sus discípulos: «Todo conocimiento que no sea vuestro no os atañe. Estáis contando las vacas de otros; estáis perdiendo tiempo innecesariamente. Es mejor tener una vaca propia que os alimente.»

Todos vuestros eruditos y doctores sólo cuentan las vacas de los demás. Y están haciendo mucho daño sin saberlo, porque están ayudando a la gente a convertirse en conocedores sin serlo realmente.

Éste es el daño más grande que puedes hacer a un hombre, darle la sensación de que sabe, cuando en realidad no sabe nada. Has destruido su vida, has destruido la oportunidad que tenía de conocer, de experimentar, de vivir. Le has quitado todas sus oportunidades, todas sus posibilidades, de crecer.

Eso es puro veneno.

George Gurdjieff solía contar una historia… Había un mago que tenía muchas ovejas. Y resultaba problemático reunirlas en el bosque y devolverlas a casa cada noche. Había por allí animales salvajes y se estaban perdiendo muchas ovejas. Finalmente tuvo una idea: «¿Por qué no uso mi experiencia, mi magia?».Hipnotizó a todas sus ovejas y les dijo cosas distintas. A una de ellas le dijo: «Eres un león. No tienes que tener miedo; eres el rey de los animales.» A otra le dijo: «Eres un tigre», y a otra: «Eres un hombre.» Y les dijo a todas ellas: «Nadie os va a cazar porque no sois ovejas, no tenéis por qué tener miedo cuando volvéis a casa.

Pero debéis volver temprano, antes de que caiga la noche.»Y desde aquel día no faltaba ninguna. De hecho, desde aquel día ninguna oveja se comportaba como una oveja: unas rugían como leones, otras actuaban como personas, y ninguna temía que la cazaran, que la mataran; ni se lo planteaban. Y el mago las descuartizaba y se las comía todos los días. Podían rugir como leones, pero no importaba porque después de todo eran ovejas.Al mago le iba muy bien. Tras haber dicho a una oveja que era un león, no tenía que temer que escapara cuando veía que las demás eran cazadas. Había ovejas que morían, pero esta oveja decía: «Soy un león, no soy una oveja. ¡Es normal que mueran las ovejas!».

Y cuando ésta moría, las demás pensaban: «Era sólo una oveja, nosotras somos personas. Y no sólo era una oveja, sino una oveja alocada que pensaba que era un león, a pesar de lo que le decíamos nosotras. Se lo dijimos muchas veces: "Eres una oveja. Nosotras somos personas y sabemos más. Deja de rugir porque eso no te va a servir de nada.» Pero el mago seguía controlando toda la situación. Osho

Fuente: http://lospasosdelalma.blogspot.com.es/2013/04/el-conocimiento-hipnotico.html

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¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?

Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. Cada vez que solucionaba un problema, aparecía otro. No sabía cómo hacer para seguir adelante. Estaba cansada de luchar y consideraba darse por vencida.

Su padre era un chef y la llevó al restaurante donde trabajaba. Allí, sin decir palabra, llenó tres recipientes pequeños con agua y los colocó sobre el fuego. En cuanto que el agua hervía, colocó una zanahoria en uno; un huevo en otro, y unos granos de café en el tercero.

La hija esperó pacientemente preguntándose qué estaría haciendo su padre.

A los veinte minutos, el padre apagó el fuego. Sacó la zanahoria y el huevo y los puso en un plato. El café lo dejo en el recipiente.

La hizo acercarse y le pidió que tocara la zanahoria y notara como era. Ella lo hizo y reportó que estaba blanda.

Luego le pidió que rompiera la cáscara del huevo y notara como era el huevo. Ella lo hizo y reportó que estaba duro.

Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma y sabor.

Su hija le preguntó: “¿Qué significa esto, Padre?”

Él le explicó: “Los tres elementos enfrentaron la misma adversidad: agua hirviendo. Pero cada uno reaccionó de manera diferente:

La zanahoria llegó al agua fuerte y dura; pero se volvió blanda y débil.

El huevo había llegado al agua frágil, protegido solo por su cáscara; pero se volvió duro.

Los granos de café, sin embargo, eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado el agua.

¿Cuál eres tú?, le preguntó a su hija.

“Cuando la adversidad llega a tu puerta, ¿Cómo respondes? ¿Cómo eres tú? ¿Eres como la zanahoria que con la adversidad de una separación o un despido te vuelves débil?” O ¿Eres como el huevo que comienza con un corazón blando y espíritu fluido, pero después de una muerte o un divorcio; te vuelves duro y rígido? ¿O eres como un grano de café que bajo la adversidad saca su mejor esencia y enriquece su Ser y su vida?” Cuantas personas que se jactan de su dureza desfallecen ante la primera contrariedad…! Otras en cambio inesperadamente, pareciendo débiles, se fortalecen en los conflictos; muy pocos, en cambio, son capaces de superar las causas del dolor con una reacción positiva, inesperada, armónica, para bien de todos.

En vez de maldecir la temperatura del agua podríamos investigar la calidad de nuestra respuesta.
El aroma del buen café impregna, es inconfundible, neto, siempre bien recibido.

Recuerda todo lo que te sucede en la vida es por alguna razón, sólo necesitas descubrir su motivo y aprender de ello.

http://pensamientocritico.wordpress.com/2013/04/01/eres-una-zanahoria-un-huevo-o-un-grano-de-cafe/

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¿Usted ya no tiene problemas?

Interlocutor:

¿Usted ya no tiene problemas?

Nisargadatta Maharaj:

Si tengo problemas. Ya lo había comentado. Ser, existir con un nombre y una forma es doloroso y aún así me encanta.

La existencia incluye todo. Mi naturaleza es amar… incluso aquello que es doloroso, es digno de amor.

- Extraído de "Yo Soy Eso".

Fuente: http://plenitudyconsciencia.blogspot.com.es/2013/03/interlocutor-usted-ya-no-tiene.html


¿Cómo es la gente de este pueblo?

Un forastero llega a un pueblo y va a ver al sabio maestro. Tiene intención de quedarse a vivir allí. 

Forastero: (al maestro) ¿Cómo es la gente de este pueblo? 

Maestro: ¿Cómo es la gente del lugar de donde vienes?

Forastero: Oh, son mentirosos, estafadores y dañinos. 

Maestro: Exactamente así son este pueblo.

El forastero se va y al rato llega otro y formula la misma pregunta. 

Otro forastero: ¿Cómo es la gente aquí? 

Maestro: ¿Cómo es la gente del lugar de donde vienes?

Otro forastero: Ah, son amables, serviciales y corteses. 

Exactamente así son este pueblo (contesta el maestro)

-Dice Alejandro Jodorowsky a todo aquel que quiera escucharle: “Tienes que ofrecer aquello que quieres conseguir” Lo que das te lo das y lo que no, te lo quitas.

Quieres amor… pues tienes que dar amor

Quieres respeto…tendrás que dar respeto

Quieres atención…ofrece toda tu atención

“Si lanzas una piedra esta vuelve a tu mano”

Si lanzas insultos y descalificaciones estas también vuelven a ti

Si siembras actos positivos… tu vida se inundará de positividad.

Fuente: http://maestroviejo.wordpress.com/2013/03/31/como-es-la-gente-de-este-pueblo/


Una rana que no podía escuchar

Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo.

Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.

Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.

Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas.

Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.

Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió.

Ella se desplomó y murió.

La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.

Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenia caso seguir luchando.

Pero la rana saltó cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo.

Cuando salió, las otras ranas le dijeron:”nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos”.

La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo.

MORALEJA

1. La palabra tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo y finalizar el día.

2. Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentre desanimado puede ser lo que lo acabe por destruir.

Tengamos cuidado con lo que decimos.

3. Una persona especial es la que se da tiempo para animar a otros.

http://pensamientocritico.wordpress.com/2013/03/23/una-rana-que-no-podia-escuchar/


Las semillas

Un hombre tomaba cada día el autobús para ir al trabajo. Una parada después, una anciana subía al autobús y se sentaba al lado de la ventana. La anciana abría una bolsa y durante todo el trayecto, iba tirando algo por la ventana. Siempre hacía lo mismo y un día, intrigado, el hombre le preguntó qué era lo que tiraba por la ventana.

- ¡Son semillas! – le dijo la anciana.

- ¿Semillas? ¿Semillas de qué?

- De flores, es que miro afuera y está todo vacío… Me gustaría poder viajar viendo flores durante todo el camino.

¿Verdad que sería bonito?.

- Pero las semillas caen encima del asfalto, las aplastan los coches, se las comen los pájaros… ¿Cree que sus semillas germinarán al lado del camino?

- Seguro que sí. Aunque algunas se pierdan, algunas acabarán en la cuneta y, con el tiempo, brotarán.

- Pero… Tardarán en crecer, necesitan agua…

- Yo hago lo que puedo hacer. ¡Ya vendrán los días de lluvia!

La anciana siguió con su trabajo…

Y el hombre bajó del autobús para ir a trabajar, pensando que la anciana había perdido un poco la cabeza.

Unos meses después… yendo al trabajo, el hombre, al mirar por la ventana, vio todo el camino lleno de flores… ¡Todo lo que veía era un colorido y florido paisaje! Se acordó de la anciana, pero hacía días que no la había visto. Preguntó al conductor:

- ¿Qué hay de la anciana de las semillas?

- Pues, ya hace un mes que murió.

El hombre volvió a su asiento y siguió mirando el paisaje.

- “Las flores han brotado, se dijo, pero ¿de qué le ha servido su trabajo?. No ha podido ver su obra”.

De repente, oyó la risa de una niña pequeña que señalaba entusiasmada las flores…

¡Mira papá! ¡Mira cuantas flores!

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¿Verdad que no hace falta explicar mucho el sentido de esta historia?

La anciana de nuestra historia había hecho su trabajo y dejó su herencia a todos los que la pudieran recibir, a todos los que pudieran contemplarla y ser más felices.

Dicen que aquel hombre, desde aquel día, hace el viaje de casa al trabajo con una bolsa de semillas.

Está reflexión está dedicada a todos aquellos padres, maestros, educadores, profesionales de la enseñanza, que, hoy, más que nunca, no pueden ver cómo crecen las semillas plantadas, las esperanzas sembradas en el corazón.

Porque… Educar es enseñar caminos.

http://pensamientocritico.wordpress.com/2013/03/21/las-semillas/


El maestro

Foto: El maestro

Érase una vez un maestro que hablaba a un grupo de gente y su mensaje resultaba tan maravilloso que todas las personas que estaban allí reunidas se sintieron conmovidas por sus palabras de amor. En medio de esa multitud, se encontraba un hombre que había escuchado todas las palabras que el maestro había pronunciado. Era un hombre muy humilde y de gran corazón, que se sintió tan conmovido por las palabras del maestro que sintió la necesidad de invitarlo a su hogar. 
Así pues, cuando el maestro acabó de hablar, el hombre se abrió paso entre la multitud, se acercó a él y, mirándole a los ojos, le dijo: «Sé que está muy ocupado y que todos requieren su atención. También sé que casi no dispone de tiempo ni para escuchar mis palabras, pero mi corazón se siente tan libre y es tanto el amor que siento por usted que me mueve la necesidad de invitarle a mi hogar. Quiero prepararle la mejor de las comidas. No espero que acepte, pero quería que lo supiera». 
El maestro le miró a los ojos, y con la más bella de las sonrisas, le contestó: 
«Prepáralo todo. Iré». Entonces, el maestro se alejó. 
Al oír estas palabras el corazón del hombre se sintió lleno de júbilo. A duras penas podía esperar a que llegase el momento de servir al maestro y expresarle el amor que sentía por él. Sería el día más importante de su vida: el maestro estaría con él. Compró 
la mejor comida y el mejor vino y buscó las ropas más preciosas para ofrecérselas como regalo. Después corrió hacia su casa a fin de llevar a cabo todos los preparativos para recibir al maestro. Lo limpió todo, preparó una comida deliciosa y decoró bellamente la mesa. Su corazón estaba rebosante de alegría porque el maestro pronto estaría allí. 
El hombre esperaba ansioso cuando alguien llamó a la puerta. La abrió con afán pero, en lugar del maestro, se encontró con una anciana. Ésta le miró a los ojos y le dijo: «Estoy hambrienta. ¿Podrías darme un trozo de pan?». 
El se sintió un poco decepcionado al ver que no se trataba del maestro. Miró a la mujer y le dijo: «Por favor, entre en mi casa». La sentó en el lugar que había preparado para el maestro y le ofreció la comida que había cocinado para él. Pero estaba ansioso y esperaba que la mujer se diese prisa en acabar de comer. La anciana se sintió conmovida por la generosidad de este hombre. Le dio las gracias y se marchó. 
Apenas hubo acabado de preparar de nuevo la mesa para el maestro cuando alguien volvió a llamar a su puerta. Esta vez se trataba de un desconocido que había viajado a través del desierto. El forastero le miró y le dijo: «Estoy sediento. ¿Podrías darme algo para beber?». 
De nuevo se sintió un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero aun así, invitó al desconocido a entrar en su casa, hizo que se sentase en el lugar que había preparado para el maestro y le sirvió el vino que quería ofrecerle a él. Cuando se 
marchó, volvió a preparar de nuevo todas las cosas. 
Por tercera vez, alguien llamó a la puerta, y cuando la abrió, se encontró con un niño. Éste elevó su mirada hacia él y le dijo: «Estoy congelado. ¿Podría darme una manta para cubrir mi cuerpo?». 
Estaba un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero miró al niño a los ojos y sintió amor en su corazón. Rápidamente cogió las ropas que había comprado para el maestro y le cubrió con ellas. El niño le dio las gracias y se marchó. 
Volvió a prepararlo todo de nuevo para el maestro y después se dispuso a esperarle hasta que se hizo muy tarde. Cuando comprendió que no acudiría se sintió decepcionado, pero lo perdonó de inmediato. Se dijo a sí mismo: «Sabía que no podía 
esperar que el maestro viniese a esta humilde casa. Me dijo que lo haría, pero algún asunto de mayor importancia lo habrá llevado a cualquier otra parte. No ha venido, pero al menos aceptó la invitación y eso es suficiente para que mi corazón se sienta 
feliz». 
Entonces, guardó la comida y el vino y se acostó. Aquella noche soñó que el maestro le hacía una visita. Al verlo, se sintió feliz sin saber que se trataba de un sueño. 
«¡Ha venido maestro! Ha mantenido su palabra.» 
El maestro le contestó: «Sí, estoy aquí, pero estuve aquí antes. Estaba hambriento y me diste de comer. Estaba sediento y me ofreciste vino. Tenía frío y me cubriste con ropas. Todo lo que haces por los demás, lo haces por mí». 
El hombre se despertó con el corazón rebosante de dicha porque había comprendido la enseñanza del maestro. Lo amaba tanto que había enviado a tres personas para que le transmitiesen la lección más grande: que él vive en el interior de todas las personas. Cuando das de comer al hambriento, de beber al sediento y cubres 
al que tiene frío, ofreces tu amor al maestro.

Érase una vez un maestro que hablaba a un grupo de gente y su mensaje resultaba tan maravilloso que todas las personas que estaban allí reunidas se sintieron conmovidas por sus palabras de amor. En medio de esa multitud, se encontraba un hombre que había escuchado todas las palabras que el maestro había pronunciado. Era un hombre muy humilde y de gran corazón, que se sintió tan conmovido por las palabras del maestro que sintió la necesidad de invitarlo a su hogar.

Así pues, cuando el maestro acabó de hablar, el hombre se abrió paso entre la multitud, se acercó a él y, mirándole a los ojos, le dijo: «Sé que está muy ocupado y que todos requieren su atención. También sé que casi no dispone de tiempo ni para escuchar mis palabras, pero mi corazón se siente tan libre y es tanto el amor que siento por usted que me mueve la necesidad de invitarle a mi hogar. Quiero prepararle la mejor de las comidas. No espero que acepte, pero quería que lo supiera».

El maestro le miró a los ojos, y con la más bella de las sonrisas, le contestó:

«Prepáralo todo. Iré». Entonces, el maestro se alejó.

Al oír estas palabras el corazón del hombre se sintió lleno de júbilo. A duras penas podía esperar a que llegase el momento de servir al maestro y expresarle el amor que sentía por él. Sería el día más importante de su vida: el maestro estaría con él. Compró la mejor comida y el mejor vino y buscó las ropas más preciosas para ofrecérselas como regalo. Después corrió hacia su casa a fin de llevar a cabo todos los preparativos para recibir al maestro. Lo limpió todo, preparó una comida deliciosa y decoró bellamente la mesa. Su corazón estaba rebosante de alegría porque el maestro pronto estaría allí.

El hombre esperaba ansioso cuando alguien llamó a la puerta. La abrió con afán pero, en lugar del maestro, se encontró con una anciana. Ésta le miró a los ojos y le dijo: «Estoy hambrienta. ¿Podrías darme un trozo de pan?».

El se sintió un poco decepcionado al ver que no se trataba del maestro. Miró a la mujer y le dijo: «Por favor, entre en mi casa». La sentó en el lugar que había preparado para el maestro y le ofreció la comida que había cocinado para él. Pero estaba ansioso y esperaba que la mujer se diese prisa en acabar de comer. La anciana se sintió conmovida por la generosidad de este hombre. Le dio las gracias y se marchó.

Apenas hubo acabado de preparar de nuevo la mesa para el maestro cuando alguien volvió a llamar a su puerta. Esta vez se trataba de un desconocido que había viajado a través del desierto. El forastero le miró y le dijo: «Estoy sediento. ¿Podrías darme algo para beber?».

De nuevo se sintió un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero aun así, invitó al desconocido a entrar en su casa, hizo que se sentase en el lugar que había preparado para el maestro y le sirvió el vino que quería ofrecerle a él. Cuando se marchó, volvió a preparar de nuevo todas las cosas.

Por tercera vez, alguien llamó a la puerta, y cuando la abrió, se encontró con un niño. Éste elevó su mirada hacia él y le dijo: «Estoy congelado. ¿Podría darme una manta para cubrir mi cuerpo?».

Estaba un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero miró al niño a los ojos y sintió amor en su corazón. Rápidamente cogió las ropas que había comprado para el maestro y le cubrió con ellas. El niño le dio las gracias y se marchó.

Volvió a prepararlo todo de nuevo para el maestro y después se dispuso a esperarle hasta que se hizo muy tarde. Cuando comprendió que no acudiría se sintió decepcionado, pero lo perdonó de inmediato. Se dijo a sí mismo: «Sabía que no podía esperar que el maestro viniese a esta humilde casa. Me dijo que lo haría, pero algún asunto de mayor importancia lo habrá llevado a cualquier otra parte. No ha venido, pero al menos aceptó la invitación y eso es suficiente para que mi corazón se sienta feliz».

Entonces, guardó la comida y el vino y se acostó. Aquella noche soñó que el maestro le hacía una visita. Al verlo, se sintió feliz sin saber que se trataba de un sueño.

«¡Ha venido maestro! Ha mantenido su palabra.»

El maestro le contestó: «Sí, estoy aquí, pero estuve aquí antes. Estaba hambriento y me diste de comer. Estaba sediento y me ofreciste vino. Tenía frío y me cubriste con ropas. Todo lo que haces por los demás, lo haces por mí».

El hombre se despertó con el corazón rebosante de dicha porque había comprendido la enseñanza del maestro. Lo amaba tanto que había enviado a tres personas para que le transmitiesen la lección más grande: que él vive en el interior de todas las personas. Cuando das de comer al hambriento, de beber al sediento y cubres al que tiene frío, ofreces tu amor al maestro.

Fuente: http://senderodelmago.blogspot.com.es/2013/03/el-maestro.html


Y LLOVIERON FLORES

“Subhuti era uno de los discípulos de Buda.

Él pudo comprender la potencia del vacío

-el punto de vista de que nada existe-

excepto en su relación de subjetividad y

objetividad.

Un día, cuando Subhuti estaba sentado bajo un árbol

en un estado de sublime vacío,

empezaron a caer flores a su alrededor….

“Te alabamos por tu discurso sobre el vacío”,

le susurraron los dioses.

“Pero yo no he hablado del vacío”,

dijo Subhuti.

“No has hablado del vacío, no, hemos oído al vacío”,

respondieron los dioses.

“Esto es verdadero vacío”.

Y cayeron flores sobre Subhuti como lluvia…

 

Sí, sucede. No es una metáfora, es un hecho -así que no te tomes esta historia metafóricamente. Es literalmente verdad. Porque la totalidad de la existencia se siente feliz, dichosa, extática, incluso cuando es una sola alma quien alcanza lo supremo.

Somos parte de la Totalidad y la Totalidad no es indiferente a nosotros, no puede serlo. ¿Cómo va a ser una madre indiferente a su hijo? Es imposible. Cuando el niño crece, la madre también crece con él. Cuando el niño es feliz la madre también es feliz con él. Cuando el niño danza, algo danza también en la madre. Cuando el niño está enfermo, la madre está enferma. Cuando el niño es desdichado, la madre es desdichada. Porque no son dos; son uno. Sus corazones laten a un mismo ritmo.

La Totalidad es nuestra madre.

La Totalidad, lo perfecto, no es indiferente.

Permitamos que ésta verdad penetre en nuestro corazón tan profundamente como sea posible, porque incluso esta consciencia de que la Totalidad se siente feliz contigo, te cambiará… Entonces ya no estás alienado, ya no eres un extranjero aquí. Ya no eres un vagabundo, sin hogar, porque todo es un hogar. Y la Totalidad es tu madre, te cuida, te ama. Así que es natural que cuando alguien se convierte en un Buda, y alcanza la cima suprema, toda la existencia danza, toda la existencia canta, toda la existencia lo celebra. Es literalmente verdad. No es una metáfora, recuerda; de otra forma errarás toda la cuestión.

Llueven flores, y continúan lloviendo -nunca se detienen.

Las flores que llovieron para Subhuti aún siguen lloviendo.

Tú no las puedes ver, no porque no estén cayendo, solamente,

porque no eres capaz de verlas.

La existencia continúa la celebración infinitamente, por todos los Budas que han sido, por todos los Budas que están siendo, y por todos los Budas que serán, porque para la Existencia no hay pasado, presente y futuro. Es una continuidad. Es eternidad. Sólo existe el ahora, el ahora infinito.

Aún llueven, pero no puedes verlas.

A no ser que caigan sobre ti, no puedes verlas; y cuando

las veas cayendo para ti, verás que han estado lloviendo

para todos los Budas, para todas las almas iluminadas.

La primera verdad es que a la Existencia le importa lo

que te sucede. La existencia está orando continuamente

para que te suceda lo Supremo. De hecho, tú no eres otra

cosa que una mano extendida por la Totalidad para

alcanzar lo supremo.

No eres otra cosa que una ola que viene de la Totalidad para tocar la luna. No eres otra cosa que una flor abriéndose, para que la Totalidad se llene de fragancia a través de la propia Realización.

Si puedes abandonarte a tí mismo, esas flores pueden llover ésta misma mañana, en este mismo momento. Los Dioses siempre están dispuestos. Sus manos siempre están llenas de flores. Simplemente observan y esperan. Cuando alguien se vuelve un Subhuti -vacío-; cuando alguien está ausente, de pronto empiezan a caer flores”.

OSHO

http://agoralibre.wordpress.com

Fuente: http://lospasosdelalma.blogspot.com.es/2013/03/y-llovieron-flores.html


La carreta vacia

Caminaba con mi padre, cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:

- Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?

Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:

-Estoy escuchando el ruido de una carreta…

-Eso es, dijo mi padre. Es una carreta vacía.

Pregunté a mi padre: ¿Cómo sabes que es una carreta vacía si aún no la vemos?

Entonces mi padre respondió:

- Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuánto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.

Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: “Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”.

La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirles a los demás descubrirlas, recuerda que existen personas tan pobres que lo único que tienen es dinero. “Nadie está más vacío, que aquel que está lleno del Yo mismo”. “Seamos lluvia serena y mansa que llega profundamente a las raíces, en silencio: NUTRIENDO”.

http://entrenandoapapas.blogspot.com.es/2013/03/la-carreta-vacia.html


El punto negro

Cierto día, un profesor entra al salón de clases y le dice a los alumnos que se preparen para una prueba sorpresa. Todos se pusieron nerviosos mientras el profesor iba entregando la hoja del examen con la parte frontal para abajo, de modo que no vieran lo que contenía hasta que él explicara en qué consistía la prueba.

-Una vez que entregó todas las hojas, les pidió que las dieran vuelta y miraran el contenido. Para sorpresa de todos, era una hoja en blanco que tenía en el medio un punto negro. Viendo la cara de sorpresa de todos sus alumnos, el profesor les dijo: ahora van a escribir una redacción sobre lo que están viendo.

Todos los jóvenes, confundidos, se pusieron a pensar y a escribir sobre lo que veían. Terminado el tiempo, el maestro recogió las hojas, las colocó en el frente del escritorio y comenzó a leer las redacciones en voz alta. Todas, sin excepción se referían al punto negro de diferentes maneras.

Terminada la lectura, el profesor comenzó a hablar de la siguiente manera:
- Este examen no es para darles una nota, les servirá como lección de vida. Nadie habló de la hoja en blanco, todos centraron su atención en el punto negro. Esto mismo pasa en nuestra vida, en ella tenemos una hoja en blanco entera, para ver y aprovechar, pero nos centramos en los puntos negros.

La vida es un regalo de la naturaleza, nos es dada con cariño y amor, siempre tenemos sobrados motivos para festejar, por nuestra familia, por los amigos que nos apoyan, por el empleo que nos da el sustento, por los milagros que nos suceden diariamente, y no obstante insistimos en mirar el punto negro, ya sea el problema de salud que nos afecta, la falta de dinero, la difícil relación con un familiar, o la decepción con un amigo.

Los puntos negros son mínimos en comparación con todo lo que diariamente obtenemos, pero ellos ocupan nuestra mente en todo momento. Saca tu atención de los puntos negros, aprovecha cada momento y se feliz.

http://pensamientocritico.wordpress.com/2013/03/05/el-punto-negro/


Cada uno con su destino (Cuento zen sobre la búsqueda de la felicidad)

 
Un samurai, conocido por todos por su nobleza y honestidad, fue a visitar a un monje zen en busca de consejos, No obstante, en cuanto entró en el templo donde el maestro rezaba, se sintió inferior, y concluyó que a pesar de haber pasado toda su vida luchando por la justicia y la paz, no se había ni tan siquiera acercado al estado de gracia del hombre que tenía frente a él.

-¿Por qué me estoy sintiendo tan inferior? – le preguntó, no bien el monje hubo acabado de rezar. – Ya me enfrenté muchas veces con la muerte, defendí a los más débiles, sé que no tengo nada de qué avergonzarme. Sin embargo, al verlo meditando, he sentido que mi vida no tenía la menor importancia.

-Espera. En cuanto haya atendido a todos los que me han buscado hoy, te daré la respuesta.

Durante todo el día el samurai se quedó sentado en el jardín del templo, viendo como las personas entraban y salían en busca de consejos. Vio como el monje atendía a todos con la misma paciencia y la misma sonrisa luminosa en su rostro. Pero su estado de ánimo iba de mal en peor, pues había nacido para actuar, no para esperar. Por la noche, cuando ya todos habían partido, insistió:

-¿Ahora podrá usted enseñarme?

El maestro lo invitó a entrar y lo llevó hasta su habitación. La luna llena brillaba en el cielo y todo el ambiente respiraba una profunda tranquilidad.

-¿Ves esta luna, qué bonita es? Ella cruzará todo el firmamento y mañana el sol volverá a brillar. Solo que la luz del sol es mucho más fuerte y consigue mostrar los detalles del paisaje que tenemos a nuestra frente; árboles, montañas, nubes. He contemplado a los dos durante años, y nunca escuché a la luna decir “¿Por qué no tengo el mismo brillo que el sol? ¿es que quizás soy inferior a él?”

-Claro que no, -respondió el samurai,- la luna y el sol son dos cosas diferentes, y cada uno tiene su propia belleza. No podemos comparar a los dos.

-Entonces, ya sabes la respuesta. Somos dos personas diferentes, cada cual luchando a su manera por aquello que cree, y haciendo lo posible para tornar a este mundo mejor; el resto son solo apariencias.

TOMADO DE Reflexiones

Fuente: http://senderodelmago.blogspot.com.es/2013/03/cada-uno-con-su-destino-cuento-zen.html


DE LA INOCENCIA A LA INOCENCIA

Comienzas desde la inocencia y vuelves a la inocencia.

“A un sabio le preguntaron:

cuánto tiempo hemos estado en este viaje?

Él contestó:
imagina una montaña de tres millas de ancho, tres millas de alto y tres millas de largo.

Una vez cada cien años un pájaro vuela sobre la montaña sosteniendo un pañuelo de seda en su pico,
con el que barre la superficie de la montaña.

El tiempo que tarda la bufanda en desgastar la montaña — ese es el tiempo que hemos estado haciendo esto.”

Ram Dass

Fuente: http://lospasosdelalma.blogspot.com.es/2013/03/de-la-inocencia-la-inocencia.html


EL VASO DE AGUA

Foto: Una psicóloga en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, ella preguntó ¿Cuánto pesa este vaso?
Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.
Pero la psicóloga respondió: "El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del brazo no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado se vuelve. Y continuó: "Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellos un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellos todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada."
¡Acordate de soltar el vaso!Una psicóloga en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, ella preguntó ¿Cuánto pesa este vaso?

Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.

Pero la psicóloga respondió: "El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.

El peso del brazo no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado se vuelve. Y continuó: "Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellos un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellos todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada."
¡Acuérdate de soltar el vaso!

FUENTE METAMORFOSIS(CAMBIO DE FRECUENCIA)

Fuente: http://senderodelmago.blogspot.com.es/2013/03/el-vaso-de-agua.html


El sufrimiento

 

"El sufrimiento que padeces es el equivalente a tu resistencia a la realidad. Si lo comprendes así, crecerás. Si no lo comprendes y te empeñas en seguir obcecado, sufrirás sin remedio."

Anthony de Mello


LA PIEDRA SOBRE EL TEJADO

Foto: LA PIEDRA SOBRE EL TEJADO

No hay necesidad de reclamar nada, pero eso sí, no se puede recibir ningún beneficio que haya sido ganado. Ahora bien, en los asuntos humanos también puede presentarse un lapsus entre acción y reacción, que podría variar de cero a muchos años, a veces toda una vida, o aún mucho más y es esta demora la que puede incitar a pensar en la posibilidad de que ese efecto nunca llegue, algo así como aquél que lanzó la piedra que aterrizó en el tejado y que pudiera inducirle a alejarse y olvidar el incidente, sin darse cuenta de que algún día, en el futuro, el efecto de su acción habrá de cumplirse, porque cada vez que se piensa, se siente o se actúa, se origina un cambio en la parte invisible de su naturaleza, generando una fuerza psico-magnética, que en lo sucesivo, ubicará irresistiblemente a la persona en esas circunstancias donde el equilibrio de la acción puede ocurrir o, sin lugar a dudas, ocurrirá. De ese modo, el ser humano por sí mismo, es el vínculo entre su acción y el efecto que debe producirse, algo así como un manojo de fuerzas y energías de su propia elaboración, en la que cada una es el resultado de una acción anterior, y tiende a equilibrarse espontánea y automáticamente. Así como el imán recoge las limaduras del hierro y no recoge la arena, así mismo, cada una de esas fuerzas desequilibradas atraerá a su equivalente propia.

Angel Luis Fernández.


www.a1radiotv.com
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www.youtube.com/user/a1television
No hay necesidad de reclamar nada, pero eso sí, no se puede recibir ningún beneficio que haya sido ganado. Ahora bien, en los asuntos humanos también puede presentarse un lapsus entre acción y reacción, que podría variar de cero a muchos años, a veces toda una vida, o aún mucho más y es esta demora la que puede incitar a pensar en la posibilidad de que ese efecto nunca llegue, algo así como aquél que lanzó la piedra que aterrizó en el tejado y que pudiera inducirle a alejarse y olvidar el incidente, sin darse cuenta de que algún día, en el futuro, el efecto de su acción habrá de cumplirse, porque cada vez que se piensa, se siente o se actúa, se origina un cambio en la parte invisible de su naturaleza, generando una fuerza psico-magnética, que en lo sucesivo, ubicará irresistiblemente a la persona en esas circunstancias donde el equilibrio de la acción puede ocurrir o, sin lugar a dudas, ocurrirá. De ese modo, el ser humano por sí mismo, es el vínculo entre su acción y el efecto que debe producirse, algo así como un manojo de fuerzas y energías de su propia elaboración, en la que cada una es el resultado de una acción anterior, y tiende a equilibrarse espontánea y automáticamente. Así como el imán recoge las limaduras del hierro y no recoge la arena, así mismo, cada una de esas fuerzas desequilibradas atraerá a su equivalente propia.

Ángel Luis Fernández.

Fuente: http://senderodelmago.blogspot.com.es/2013/02/la-piedra-sobre-el-tejado.html


DIALOGO

Hui-k’o: Mi mente no está en paz. Por favor maestro, apacíguala.
Bodhidharma: Tráeme tu mente y la apaciguaré.
Hui-k’o: Cuando busco mi mente no puedo encontrarla.
Bodhidharma: ¡Ya está, he apaciguado tu mente!
 
Fuente: http://maestroviejo.wordpress.com/2013/01/31/dialogo/

¿DEBAJO DE CUANTAS CAPAS HAS OCULTADO TU CORAZÓN?

 

Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas.
Daba gusto sentarse a la sombra de un árbol en el huerto a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros. Pero un buen día empezaron a crecer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado. Descubrieron que cada cebolla tenía en el mismo corazón (porque también las cebollas tienen su propio corazón), una piedra preciosa. Esta tenía un topacio, la otra un aguamarina, aquella un lapislázuli, la de más allá una esmeralda.

¡Era una verdadera maravilla!

Pero se empezó a decir que aquello era peligroso, inadecuado y malo… ¡Las cebollas deben ser blancas como siempre habría sido!
Total, que las cebollas de colores tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa. Se pusieron capas y más capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro. Y así se convirtieron en unas cebollas de lo más común.

Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sabía tanto que podía comunicarse con las cebollas. Empezó a preguntarles una por una:

- ¿Por qué no te muestras como eres por dentro?

Y ellas le iban respondiendo:

- Nos obligaron a ser así.
- Nos fuimos poniendo capas porque los demás nos criticaron mucho por nuestros colores.

Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de porqué se pusieron las primeras capas.

Al final el sabio comenzó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes. Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón. Y así será hasta el fin del mundo…

Post: Leo H.

Una publicación de Asmin.

http://comunidadconsciencia.ning.com/profiles/blog/show?id=6536266%3ABlogPost%3A171943&xgs=1&xg_source=msg_share_post


La mujer perfecta

  Nasrudin conversaba con un amigo.- Entonces, ¿Nunca pensaste en casarte?

- Sí pensé -respondió Nasrudin. -En mi juventud, resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el    desierto, llegué a Damasco, y conocí una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.

Continué viajando, y fui a Isfahan; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita.
Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material.

- ¿Y por qué no te casaste con ella?

- ¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.

…………………………………………………………..

Es tiempo de observarnos y darnos cuenta que tampoco nosotros somos “perfectos”, al igual que él/ella tenemos virtudes y defectos.

Andamos en busca de una persona perfecta, para poder amarla y unir nuestras vidas… Sin darnos cuenta que al amarla, esa persona es perfecta para nosotros.

Siria Grandet- Consultora de Feng Shui Clásico y Astrología China (Ba Zi)

 REFLEXIÓN: LA RELACIÓN DE PAREJA

El romance o la relación de pareja, es una parte muy importante en nuestra vida.  Buscamos un compañero/a de vida que nos ame, nos valore y nos respete. Alguien en quien podamos confiar totalmente y nos de la felicidad que deseamos. Sin embargo, para  recibir amor, antes tenemos que darlo… y para  poder dar amor a los demás, primero necesitamos amarnos a nosotros mismos.  “No podemos dar lo que no tenemos y no podemos recibir lo que no damos”. Siria Grandet

Tu pareja no te va a dar la felicidad que tu mism@ no tienes; el vacio que sientes por la falta de amor en ti, solo lo puedes llenar tú… una pareja solo va a complementar la felicidad que tú ya posees.

Tendemos a ser infantiles y pensar de forma egoísta; creemos que es obligación de nuestra pareja hacernos felices… solo pensamos en lo que “yo necesito” o “yo quiero”; también solemos argumentar que “lo mío es más importante” “sufro porque el/ella no es como yo quiero”, etcétera… como niños exigentes. Pero, ¿Se te ha ocurrido pensar que tu pareja también necesita? ¿Que son dos personas,  no solo una?

El verdadero Amor, es incondicional o no lo es. Cuando realmente Amas a una persona, deseas lo mejor para ella, únicamente piensas en su bienestar y felicidad sin egoísmo alguno… si tu pareja es feliz, tu eres feliz.

También sucede que a veces, con el paso del tiempo, la llegada de hijos al matrimonio, la rutina, etcétera…tendemos a olvidar lo que nos hizo enamorar de nuestra pareja, empezamos a ver solo lo que nos desagrada y además lo magnificamos.

Dejamos de valorar lo que hace por nosotros y olvidamos por qué decidimos unir nuestras vidas a este ser. Es por esto la importancia de volver a recordar lo que nos hizo enamorarnos de nuestra pareja, volver a sentir esa complicidad, esa emoción del principio de nuestra relación; darnos el tiempo para observarnos a nosotros mismos y darnos cuenta que tampoco nosotros somos “perfectos”, al igual que él/ella tenemos virtudes y defectos… si deseamos perfección en nuestra pareja,empecemos por nosotros mismos.

Fuente: http://armonizandotuvida.blogspot.com/2012/11/cuento-sufi-la-mujer-perfecta.html


EL VIEJO DE LA MONTAÑA: “EL GUERRERO”

El primer día del sexto sol el viejo de la montaña se levantó temprano. Al bajar desde la montaña hasta el valle, buscando el camino que conduce a la ciudad, se encontró con un caminante que portaba espada y escudo, y cubría el vestido de su alma con vestiduras de guerrero. Este, reconociendo al hombre de paz, le preguntó:

- “¡Oh, sabio de la montaña, hombre rico en pobreza que sigues tu camino sin importarte el tiempo ni la distancia!. ¡El que acaricia el viento con sonidos que contienen palabras y palabras que contienen sentidos, y sentidos que explican los mil y un secretos del existir!. Dime: ¿ Cuál es el secreto del guerrero que sin espada entabla combate con la vida, y cada día sobrevive a cada batalla en cada recodo del camino?”.

Y el viejo de la montaña le contestó:

- “¡Ay, general, el que cubre su camino con el llanto y la sangre de los que a espada mueren, y por tu espada gritan tu nombre desde el país de los idos para siempre!.

¡Ay, general, el que sueña con la victoria y teme la derrota, el que ve en su espada la prolongación de su brazo, el que vive porque morir sería no luchar!.

El secreto de la batalla vivida es no vivirla como batalla. El secreto de vivir en este mundo es no vivir la vida como una lucha”.

- “¿Y qué he de hacer cada mañana –preguntó el guerrero- cuando el primer rayo de sol acaricie la hoja de mi espada y en su brillo esta vea el clamor de la derrota y la victoria, del vencedor y el vencido.. y me susurre al oído: “el campo de batalla te aguarda”.

Y el viejo le dijo:

- “El secreto del día a día es el fluir de los vientos y las luces, del agua y las nubes, incluso del fugaz reflejo del sol sobre tu espada…,  mas no hay batalla que librar ni terreno que defender.

En verdad te digo que el secreto de toda batalla estriba en que no existe y que el alma del afán por ganar no es mas que el miedo a perder”.

Y el guerrero, al oír tan sabias palabras, dejó a un lado su espada y su escudo para siempre, lavó sus manos y su cara en el cercano río, y dijo:

- “¿Para qué querer luchar si sólo puedo vivir?. Fluiré como este río, y al llegar al mar y terminar mis días y mis noches, diré hacia mis adentros: Ni siquiera he de vencer a la muerte, porque solo la vida ha sido, es y será mi compañera”.

Y el viejo de la montaña, esbozando una ligera sonrisa, siguió su camino.

http://cronicasdesdeshambala.blogspot.com.es/2012/12/el-viejo-de-la-montana-el-guerrero.html


LA ÚLTIMA FRASE DEL AÑO 2012.

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"El hombre más feliz es el que hace la felicidad del mayor número de sus semejantes."

Fuente: http://ladagadeaquiles.wordpress.com/2012/12/31/la-ltima-frase-del-ao-2012/


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