Lo importante es lo que no se ve

Reflexiones

A Quien o a Que le Entregamos “El Poder Interior”. Eckhart Tolle.

Nuestro sentido de lo que somos determina cuáles han de ser nuestras necesidades y las cosas a las cuales les atribuiremos importancia en la vida; y todo aquello que nos parezca importante tendrá el poder de perturbarnos e irritarnos. Esto se puede utilizar como criterio para descubrir hasta qué punto nos conocemos a nosotros mismos. Lo que nos importa no es necesariamente lo que expresamos ni aquello en lo cual creemos, sino aquello que se manifiesta como serio e importante a través de nuestros actos y de nuestras reacciones.

Entonces conviene preguntarnos:
“¿Cuáles son las cosas que me irritan y me alteran?” Si las nimiedades tienen el poder para molestarnos, entonces eso es exactamente lo que creemos ser: un ser insignificante. Esa será nuestra noción inconsciente. ¿Cuáles son las cosas insignificantes? En últimas, todas las cosas son insignificantes, porque todas las cosas son transitorias.

Podemos decir, “sé que soy un espíritu inmortal”, o “estoy cansado de este mundo de locos y lo único que deseo es paz”, hasta cuando suena el teléfono. Malas noticias: hubo un colapso de la bolsa de valores; se dañó el negocio; se robaron el automóvil; llegó la suegra; se canceló el viaje; se canceló el contrato; el compañero se ha ido; piden más dinero; dicen que es culpa nuestra. Entonces se levanta en nuestro interior una oleada de ira o ansiedad. La voz se torna dura: “no soporto más esto”. Acusamos, culpamos, atacamos, nos defendemos o nos justificamos, y todo eso sucede en piloto automático.

Obviamente hay algo más importante para nosotros que la paz interior que pedíamos hace un momento, y tampoco somos ya un espíritu inmortal. El negocio, el dinero, el contrato, la pérdida o la amenaza de pérdida son más importantes.

¿Para quién? ¿Para el espíritu inmortal que dijimos ser?

No, para mí. Para ese pequeño yo que busca la seguridad o la realización en cosas transitorias y que se enoja o se pone nervioso cuando no las encuentra. Bueno, por lo menos ahora sabemos quiénes creemos ser realmente.

Si la paz es realmente lo que deseamos, debemos elegir la paz. Si la paz fuera más importante para nosotros que todo lo demás y si supiéramos de verdad que somos espíritu en lugar de un pequeño yo, no reaccionaríamos sino que nos mantendríamos totalmente alertas frente a situaciones o personas difíciles.

Aceptaríamos inmediatamente la situación y nos haríamos uno con ella en lugar de separarnos de ella. Entonces, a partir del estado de alerta, vendría la reacción. Sería una reacción proveniente de lo que somos (conciencia) y no de lo que creemos ser (el pequeño yo). Sería entonces una respuesta poderosa y eficaz que no convertiría a la persona o a la situación en enemiga.

El mundo siempre se encarga de que no nos engañemos durante mucho tiempo acerca de lo que pensamos ser, mostrándonos las cosas que realmente nos importan. La forma como reaccionamos ante las personas y las situaciones, especialmente en los momentos difíciles, es el mejor indicador del conocimiento real que tenemos de nosotros mismos. Mientras más limitada y más egotista sea nuestra idea de nosotros mismos, más atención prestaremos y más reaccionaremos ante las limitaciones del ego, ante la inconsciencia de los demás.

Los “defectos” que vemos en los otros se convierten, para nosotros, en su identidad. Eso significa que veremos solamente el ego en los demás, reforzando así el nuestro. En lugar de mirar “más allá” del ego de los demás, fijamos nuestra atención en él. ¿Quién ve el ego? Nuestro ego.

Las personas que viven en estado profundo de inconsciencia experimentan el ego viendo su reflejo en los demás. Cuando reconocemos que aquellas cosas de los demás que nos producen una reacción son también nuestras (y a veces sólo nuestras), comenzamos a tomar conciencia de nuestro propio ego. En esa etapa es probable que también nos demos cuenta que les hacíamos a los demás lo que pensábamos que ellos nos hacían a nosotros. Dejamos de considerarnos víctimas.

Puesto que no somos el ego, el hecho de tomar conciencia de él no significa que sepamos lo que somos: sólo reconocemos lo que no somos. Pero es gracias a ese conocimiento de lo que no somos que logramos eliminar el mayor obstáculo para llegar a conocernos realmente.

Nadie puede decirnos lo que somos. Sería apenas otro concepto más, incapaz de cambiarnos. No hace falta una creencia para saber lo que somos.En efecto, todas las creencias son obstáculos. Ni siquiera necesitamos alcanzar la realización, porque ya somos lo que somos. Pero sin la realización nuestro ser no puede proyectar su luminosidad sobre el mundo. Permanece en el ámbito de lo inmanifiesto, es decir, en nuestro verdadero hogar. Entonces somos como la persona que finge ser pobre mientras tiene cien millones de dólares en su cuenta, con lo cual el potencial de su fortuna jamás se manifiesta.

Eckhart Tolle.

Libro “Una Nueva Tierra”

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Vaciándonos de nosotros mismos

072

Chuang Tzú fue uno de los filósofos chinos más importantes de la historia, vivió alrededor del 300 antes de Cristo y fue, junto con Lao Tsé (su maestro), uno de los dos pensadores más emblemáticos del taoísmo.

Propone el maestro Chuang Tzú:

Imagínate que viajas en un bote, avanzando tranquilamente por un río sereno, dejándote llevar sin prisa camino de un lago.

De pronto ves que otro bote, aparentemente arrastrado por la suave corriente, se acerca al tuyo. Intentas alejarte de él para evitar el choque pero no lo consigues, y el bote , que se ha soltado de alguna amarra, golpea el frente de tu barca y hace unos buenos rasponazos en la brillante pintura de estribor.

Vuelves a mirar, no hay nadie en ese bote. Tratas de sujetarlo para que no siga a la deriva. No te gusta el incidente, quizás lo lamentas, pero no te enojas.

Dice Chuang Tzú: ¿Por qué y con quién habrías de enojarte?

Ahora supón que, en la misma situación, ese otro bote lleva a un pasajero. Está distraído, dormido o despistado, y su embarcación se acerca a la tuya, arrastrada por la corriente. En cuanto lo ves venir en tu dirección, te pones alerta, posiblemente gritas “¡Cuidado!” o algo por el estilo.

Supongamos que el hombre no hace nada y que el bote se sigue acercando. Cuando está a punto de chocar con el tuyo, te pones furioso y gritas: “Eh! mira por donde vas! Que vamos a chocar!”

Una vez más, el hombre no reacciona y, en efecto, su bote choca con el tuyo.

El golpe y el daño es idéntico que en el primer ejemplo, sin embargo, aquí sí que te enfadas, quizás hasta le insultes: “¿Es usted idiota? ¡Se me ha echado encima!. De pronto el suceso se vuelve enojoso y frustrante.

Chuang Tzú se pregunta: ¿De dónde viene el malestar? No ha sido causado por el daño al bote, ya que el primer ejemplo hubo los mismos daños y no hubo enfado. Tu enojo, propone Chuang Tzú, proviene del hecho de que hay alguien en ese otro bote. No puedes ya pensar “simplemente sucedió” y aceptarlo sin más. Como hay alguien en el otro bote, te llenas de preguntas: ¿Por qué no lo evitó?, ¿Acaso lo ha hecho adrede? ¿Es que tiene algo contra mí? ¿Debo tener miedo de ese hombre? …. Una espiral de preguntas que a veces crece y crece, generando cada vez más angustia, más enfado, más inquietud, más catastróficas profecías, haciéndote perder tu calma y paz interior.

Intentar mejorar nuestra vida cambiando a los demás es siempre un camino infructuoso. Siguiendo con la imagen anterior, los botes de los demás vienen como vienen y no hay modo ni motivo para proponernos modificarlos a nuestro antojo. Sería estúpido llegar a la conclusión que la forma de viajar sin riesgo de enfadarse es “vaciando los botes de los demás”.

Lo que sí puedes hacer, dice Chuang Tzú, es comprender las veces que te enfadas contigo mismo porque las cosas no salen como lo planeaste o deseaste y entonces decidirte a “vaciar TU propio bote”. Si tu bote está vacío, no habrá enfrentamiento entre una parte de ti más exigente y perfeccionista y otra más serena o distraída. Y sin enfadarte contigo surcarás la vida como la superficie de un río plácido, sin que nadie lo note, sin prisas ni metas prefijadas.

Te imagino pensando: “Suena fantástico, pero… ¿de qué se supone que tengo que vaciarme?”.

La propuesta es deshacernos de todo aquello que consideramos que somos, comenzando por nuestro YO más interno y controlador, la parte de nosotros que quiere tener el manejo de nuestra vida, nuestro rumbo y nuestros deseos. Ese juez severo que nos tortura y nos deja en ridículo cuando le apetece. Hablo sencillamente de aquella persona a la que nos referimos cada vez que decimos “Yo”, nuestro Ego.

El Ego (como se suele llamarlo) es una posesión, nuestra identidad, un vínculo con nosotros mismos, una relación anquilosada y condicionante. Deshacernos de las ideas rígidas que tenemos acerca de cómo “somos” es un importantísimo escalón en busca de nuestra esencia, una esencia que se esconde tras capas y capas de personajes, hábitos, creencias y prejuicios.

Todos nacemos necesitados de amor, de atención y de cuidados; todos nos damos cuenta, en los primeros años de vida, de que conseguimos mejores resultados si somos de una determinada manera. Nos miman más y algunas cosas nos resultan más fáciles de conseguir si nos comportamos como a los demás les gusta que lo hagamos.

Con el tiempo, comprobamos que esta verdad se confirma a cada paso, pero también conlleva un problema: las personas que nos premian, no nos quieren a nosotros sino al personaje que hemos creado para ellas quizá antes de conocerlas.

Esa idea de nosotros con la que vamos de aquí para allá, presentándonos frente a los otros, es básicamente una ilusión construida por cada uno de nosotros con mucha o poca ayuda de nuestro entorno social o familiar, que tan neuróticamente tratamos de complacer. No es fácil darse cuenta y enfrentarse con esta “realidad”, como podrás imaginar, es una vivencia tan perturbadora como transcendente.

Para ser quienes somos el primer desafío es animarse a dejar de lado todos esos roles que hemos ido adoptando a lo largo de nuestra vida, en el plano espiritual, esos roles son como sofisticados ropajes que nos pesan y no nos permiten avanzar. El segundo desafío es vaciarse totalmente de lo que me impida ser en cada momento una persona libre, absolutamente espontánea y dueña de una conducta NO CONDICIONADA por la cárcel de sus propias definiciones de sí mismo.

Esto puede sonar al principio un poco extraño. ¿Cómo puedo vaciarme de mi mismo? ¿No es acaso imposible dejar de ser quien uno es? Si me deshago de mi Yo, ¿qué me quedará?

Todas estas preguntas son válidas, pero siempre que no nos hagan perder el rumbo si no nos damos cuenta de queestán formuladas desde el mismo Yo que cuestionamos. Volviéndo a la historia de Chuang Tzú, esas preguntas las realiza el hombre de nuestro bote, que es en esta historia lo que representa al Ego, es parte de su intento por recuperar un poder (sobre nuestra esencia, sobre lo que realmente somos) que siente que pierde.

Si nuestro bote estuviera vacío, la esencia de lo que somos permanecería allí, porque en esta historia la esencia es el bote mismo, un bote que no hace esas preguntas. SI CONSIGO SER EL BOTE, simplemente me dejo llevar y disfruto plácidamente del viaje.

AUTOR: Jorge Bucay.

LIBRO: El Camino de la Espiritualidad.

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  • “Vacíate de tu ego y ya no podrás ser dañado ni herido por nadie.” ANÓNIMO.
  • “El nivel maestro en el arte de defenderte es el arte de no sentirte atacado.” PEDRO JARA VERA.
  • “Quien se enfada por las críticas, reconoce que las tenía merecidas.” TÁCITO.
  • “Cada día me interesa menos ser juez de las cosas y voy prefiriendo ser su amante.” JOSÉ ORTEGA Y GASSET.
  • “Estamos tan acostumbrados a llevar un disfraz delante de los demás, que al final no podemos reconocernos a nosotros mismos.” FRANÇOIS de la ROCHEFOUCAULD.
  • “Encerrados en la cárcel de nuestra identidad perdemos toda alternativa de explorar cómo es eso de ser alguien nuevo cada día.” JORGE BUCAY.
  • “No hay que ofenderse porque los otros nos oculten la verdad, cuando nosotros nos la ocultamos tantas veces a nosotros mismos.” FRANÇOIS de la ROCHEFOUCAULD.
  • “Las personas no “son”, simplemente se comportan.” WALTER RISO.
  • “Lo que pasa con la gente que sufre es que ha sido abandonada de sí misma.” JORGE BUCAY.
  • “Si nos molestan los fallos de los demás es, precisamente, porque nos están recordando nuestros propios fallos, y si nosotros no nos permitimos fallar (o no queremos reconocerlo), ¿cómo vamos a aceptárselo a los demás? En cuanto se reconoce lo propio, ya no molesta verlo en los demás.” ANTHONY de MELLO.
  • “Cuando no podemos desprendernos de nuestro Ego ni por un momento, la imagen que tenemos de nosotros mismos se vuelve una prisión. Y si esto sucede estaremos dejando fuera infinidad de alternativas y anularemos grandes potenciales sólo porque contradicen la idea que tenemos de “lo que somos”.” JORGE BUCAY.
  • “Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a ti mismo, no a los demás. Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra.” ANTHONY de MELLO.
  • “Estar despierto es no dejarse afectar por nada, ni por nadie. Y eso es ser libre.” ANTHONY de MELLO.
  • “El condicionamiento obstruye nuestra visión de la realidad. No la vemos tal como es debido a nuestro adoctrinamiento, torcido y distorsionado.” BRUCE LEE.
  • “Si os sujetáis a la naturaleza, nunca seréis pobres; si os sujetáis a la opinión, nunca seréis ricos.” SÉNECA.
  • “Lo que creemos, creamos.” HERMANN A. von KEYSERLING.
  • “El que quiera reconocer el carácter efímero del mundo, debería leer periódicos antiguos para ver lo insignificante que resulta luego lo que en su día fue tan importante.” SOMERSET MAUGHAM.
  • “Cuando juzgamos a otro, nunca nos damos cuenta en que estamos hablando de nosotros mismos.” DEBBIE FORD.
  • “La clave para gestionar a otros de manera efectiva es manejarse uno mismo primero. Cuanto más conoces de ti mismo, más puedes relacionarte con los demás, desde una posición de confianza, seguridad en uno mismo y fortaleza.” WEISINGER.
  • “La empatía nos permite comprender todas las edades y todas situaciones.” LEÓN REYES.
  • “La mayor virtud de un héroe es la que le permite afrontar las cosas sin tener que hacer el esfuerzo de parecerse a lo que los demás dicen que se debe ser.” JORGE BUCAY.
  • “La mayor parte de nuestros obstáculos se hallan en nuestro interior, y el problema es que no siempre estamos dispuestos a admitirlo, cuando no son nuestros condicionantes educativos los que nos ciegan, es nuestra vanidad la que nos impide reconocerlo.” JORGE BUCAY.
  • “Anímate a morir para renacer más evolucionado.” GEORGE GURDJIEFF.
  • “Los seres humanos reaccionan, no frente a la realidad, sino frente a las ideas que tienen en su mente.” ANTHONY de MELLO.

http://habilidademocional.com/2012/04/08/vaciandonos-de-nostros-mismos/

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La paradoja de los copos de nieve .

Los científicos observaban que cada copo de nieve cuando llegaban al suelo eran de morfologías diferentes y se preguntaban por qué sucedía esto siendo en origen , prácticamente similares . Uno de estos científicos llego a la conclusión que el rozamiento de cada copo en su caída única y singular , interactuaba con determinadas partículas en suspensión alojadas en la atmósfera , provocando esa peculiar y singular morfología . Nuestra reflexión es que las personas somos como los copos de nieve , nuestras vivencias y trayectorias diarias , nuestros pensamientos , nuestra voluntad o entrega , crea cada persona como Ser único y particular . Ra Station Club . 30 Octubre 2013 .

Copo de nieve

Fuente: http://rastationclub.wordpress.com/2013/10/30/la-paradoja-de-los-copos-de-nieve-los-cientificos-observaban-que-cada-copo-de-nieve-cuando-llegaban-al-suelo-eran-de-morfologias-diferentes-y-se-preguntaban-por-que-sucedia-esto-siendo-en-origen-p/

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LA TESIS DEL GALLINERO Y LA POLÍTICA

El 2 de noviembre de 1848, Edgar Allan Poe intentó suicidarse. La pérdida de su joven esposa, las penurias económicas, la caterva de rufianes que escribía contra él o que, sencillamente, le hacía la vida más difícil, le llevaron a beberse un frasco de láudano. ¿Quién, en tal ensamblaje de infortunios, no ha deseado disponer de un paracaídas con el que arrojarse de este mundo incendiado, de este avión abatido a punto de estrellarse?

Poe apuró su frasco de láudano. Pero sobrevivió. El incidente, como cualquier otro acontecimiento que proyecta su sombra con anterioridad, fue la anticipación de su muerte, acaecida un año después.

A Poe lo hallaron el 3 de octubre de 1849 tirado en el suelo, con ropas ajenas, delirando. No se sobrepuso del “delirium tremens” que padeció durante tres días. Y murió. Tenía cuarenta años. ¿Qué le condujo a ese estado? No se sabe a ciencia cierta, pero prevalece la “tesis del gallinero”.

El día que lo encontraron era electoral en Baltimore. Había, entonces, bandas organizadas de “agentes electorales” que secuestraran a mendigos o a simples paseantes en una calle solitaria. Los encerraban en un antro, al que llamaban "gallinero", donde se les emborrachaba o drogaba, y cambiándoles sucesivamente las ropas, se les paseaba por distintos colegios electorales para que votaran a un partido determinado. Después, los abandonaban en cualquier sitio.

Perder a un ser querido, vivir precariamente, ser demonizado… Las fatalidades siguen siendo las mismas. Siempre lo han sido. Lo que ha cambiado sutilmente desde los tiempos de Poe ha sido el gallinero. Ya no es un antro clandestino, sino nuestra propia casa. Y las drogas que nos suministran para llevarnos a votar no son el alcohol o los opiáceos, sino el hipnótico runrún de radios y televisiones, y los mandalas de la prensa. ¿A quién vas a votar? No lo sé. Si no votas ganarán los de siempre. Es hora de confiar en estos, en los otros, en los de más allá…

Nos han convertido en agentes electorales, ovejas que se vigilan unas a otras en la nube del rebaño.

¿Alguien, en su sano juicio, puede negar que vivimos en una constante campaña electoral? ¿Cuántas veces, desde los medios, nos golpean las siglas de los partidos políticos a lo largo de un día? ¿Quinientas veces? ¿Mil?

La propaganda, como las olas a la orilla de nuestras almas, nos va limando como a guijarros, como a redondas piedrecillas que difícilmente se distinguen.

Los personajes de Poe que más me gustan son los que se confiesan en los límites de la cordura a consecuencia de las vivencias que se disponen a narrar. Son proféticos en tanto describen el estado psicológico del hombre del siglo XXI. La abominación del desempleo, el terror a verse en la calle, hace que las visitas a psiquiatras y psicólogos, y el consumo de ansiolíticos y antidepresivos hayan crecido exponencialmente en pocos años. En este aspecto –y en muchos otros de los que ahora no daremos cuenta- Poe fue un visionario. El desequilibrio al que nos someten sus cuentos tiene mucho de sí y tanto o más de nosotros.

Los últimos días de Edgar Allan Poe parecen escritos por él mismo. Nos llegan como un eco. Quizá como una advertencia: salir de un gallinero para morir se está convirtiendo en una forma de vida.

Ricardo García nieto.

Fuente: http://lacomunidad.elpais.com/ricardogarcianieto/2013/11/7/la-tesis-del-gallinero

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RECOBRANDO LA HUMILDAD – por José María Doria

¿Nos hemos preguntado alguna vez el por qué la humildad no está precisamente de moda?

¿Qué ha pasado con esta virtud que parece tan solo etiqueta para gente desfavorecida?

¿Acaso hemos ya olvidado que la paz es un tesoro que late oculto en el corazón humano?

Pareciera que actualmente el significado corriente de la humildad, alude tan solo a la llamada clase baja, o “gente humilde”, es decir a la tercera clase de ese tren que motoriza de forma arrogante una sociedad capitaneada por multitud de ricos tempranos en el puro tener.

En realidad utilizamos la acepción de “clases humildes”, cuando queremos dar a entender que se trata de gentes que viven en barrios empobrecidos y que suponemos reverencian a quien simplemente tiene más y puede sacarles de la miseria. Así pues el significado de la palabra humildad ya nada tiene que ver con un valor del corazón humano, sino con el estatus de quien es “menos”, es decir, de personas no solo pobres en el tener, sino también incultas.

Es por ello que la humildad en el uso cotidiano de esta civilización está considerada como una debilidad, y en algunos casos, se alude a ella cuando alguien se rebaja a sí mismo con la secreta intención manipuladora de provocar en sus allegados una reacción de ánimo, unas palabras que levanten la autoestima del que airea sus carencias buscando reforzarse, sin duda otro ejemplo de falsa humildad, también común en esta sociedad de culto a las superficies.

¿Cabe mayor despiste?

Nuestra cultura como ya es archisabido por los que observan, no solo está despistada del gigantesco patrimonio espiritual que encierran los valores éticos, sino que además ensalza valores profanos, valores encarnados en muchos casos por personas que no añaden realmente valor a lo que circula por sus manos, sino que activan su inteligencia cazadora para especular en nombre de hacer negocio, relegando y eclipsando otras capacidades más profundas del ser humano que merecen cultivo y atención.

Esta reflexión no juzga a las personas, cada ser humano, asesino o santo, es mucho más que ese personaje o conducta que expresa, en todo caso reflexiona y propone recordatorios que pueden resonar con la llamada apertura del corazón, propósito íntimo y sutil ante el que un número cada vez mayor de personas se encuentran preparadas.

Observo que como seres en evolución nos convendrá recuperar el valor de la humildad y devolverle la grandeza de alma y el nivel de “alta cultura” que su íntima vivencia conlleva. El propio Kant fue uno de los primeros filósofos que señaló una concepción de la humildad tan profunda que llegó a nombrarla como una “meta-actitud” y virtud central en la vida.

Tal vez nos preguntemos, ¿en qué sentido la humildad puede ser señalada como virtud central? Quizá la clave corresponda a Santa Teresa que definió la humildad como “andar en la verdad”. Y reconózcase que una vez llegados al profundo sentimiento de verdad y certeza, cosa escasa y sorprendente, pocas cosas quedan ya en la vida para seguir descubriendo.

En realidad, ¿cuántas veces nos hemos dejado poseer por la arrogante batalla de “tener la razón”?, una necesidad de nuestro ego dualista y limitado que tiende a brotar bélico en las relaciones emocionales, relaciones a menudo tan impregnadas de neurosis que bloquean la flexibilidad de mirar las cosas desde otras perspectivas menos egocéntricas. Al parecer, el conflicto se hace presente por no poder neutralizar esa hormona que nos catapulta a un reactivo luchar y dar portazos, para así evitar amenazas de abandono, culpa y vergüenza de quedar al descubierto en nuestras más recónditas sombras e internas miserias.

¿Qué papel puede jugar el reconocimiento y cultivo de la humildad en la paz familiar, profesional y social? Tal vez la paz en todo este tejido de relaciones comienza por ser encontrada dentro en uno mismo, y desde este estado, un estado con el tiempo se convierte en estadio, mantener un sólido arraigo en la ecuanimidad, compasión y no violencia. En realidad, el encontrar la tan anhelada paz, es una promesa que ha fundamentado variadas escuelas de conocimiento, religiones y múltiples caminos de autodescubrimiento y liberación, caminos que durante milenios han aportado una sensación de sentido existencial a quienes por ellos transitaban.

¿Qué puede hacer un ser humano ante la tensión y el conflicto con una parte de su familia, o con una parte de su ambiente laboral? Tal vez lo primero que convendrá será reconocer que la autoría del conflicto es de las dos partes, ya que dos no pelean si uno de los dos realmente no quiere. Y más tarde reconocer el temor a la propia vulnerabilidad, una vulnerabilidad de ese niño o niña interior, niño herido y vulnerable que habita en nuestro corazón, y al que protegemos con máscaras y murallas invisibles que blindan el corazón.

Si amamos el Amor, y como personas cotidianas queremos amar y ser amados, tendremos que abrirnos a la posibilidad de abrir nuestras viejas heridas, al tiempo que nos permitimos aflorar todo el racimo de viejos dolores embolsados que viven sepultados de nuestro mundo interior.

Habrá que descubrir que la verdadera fortaleza se basa en el reconocimiento de la propia vulnerabilidad, una realidad desde la que se escucha el canto de la humildad, un canto impregnado con aroma a verdad y que de pronto aparece en nuestro pecho como luz brillante en noche oscura.

¿La humildad como camino al corazón?

por José María Doria

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El mundo es un exilio. Ricardo García Nieto.

Dino Buzzati escribió un libro tremendo: “El desierto de los tártaros”. Es el relato de una expectativa que no se cumple. La de unos soldados que se pasan la vida frente a un desierto, en una fortaleza, aguardando una batalla que nunca llega. Al igual que los personajes de este relato, todos estamos en el tran-tran de la vida esperando a que llegue el gran momento, soportando la fuerza de atracción del hábito y la costumbre, percibiendo la fuga del tiempo, el sinsentido que aceptamos como una obligación o una limosna.

Entretanto, nos dan palmaditas en el lomo. Somos perros famélicos de sentido, que se ven rollizos cuando se miran en los escaparates. Nos ponen caprichos en la televisión y yugos en el horizonte. Nos adiestran. Lo sabemos y lo consentimos.

El letargo nos desgasta en nuestra humilde fortaleza. Y los años se nos precipitan por ese desierto que, de tarde en tarde, nos compensa con algún espejismo.

¿Qué nos consume a la par que nos volvemos locos por consumir relojes, bolsos o carteles electorales?
Nos tientan con lo que nunca nos podremos llevar de este mundo. Y no es que nos hayan alienado, no. Es mucho peor. Nos han escindido. Nos han dividido en dos: han colocado dentro de nosotros un adversario. Un imbécil que nos seduce.

Recordemos esta etimología:

El término diablo proviene del griego διάβολος (diábolos): adversario,
que a su vez deriva de διαβάλλω (día-ballö): dividir).

Estamos divididos por algo que ha crecido en nuestro interior, el adversario de nuestra auténtica naturaleza, la que busca sentido en cada quehacer.

¿Quién lo puso en nosotros? ¿Quién lo nutrió? Hagamos un poco de memoria:

En 1928, Herbert Clark Hoover llega a la presidencia de Estados Unidos y se dirige a un grupo de magnates y publicistas para decirles: “Tenéis la labor de crear el deseo y transformar a la gente en máquinas de felicidad en constante movimiento, máquinas clave para el progreso económico”. El objetivo era estimular la irracionalidad del ser humano para que consumiera y consumiera lo mismo que un pollo traga sin cesar el grano que se le pone en el pico. Nuestra naturaleza superior debía ser sustituida por ese “yo irracional”, nuestro adversario.

Una vez inoculado a través de los medios de comunicación, no faltaron gobernantes y banqueros que le dieran su pan de cada día. Y siguen ahí. Son los ventajistas, los psicópatas, los inventores de crisis y guerras. Son los que han heredado la Tierra, los que deciden la forma de gobierno de tu nación, los que te han birlado tu soberanía económica, los que eligen a los líderes de tus partidos, a los que se sientan en los consejos de administración de tus petroleras, eléctricas y telefónicas.
Si te enfrentas a ellos, pierdes.

Pero tienen un tendón de Aquiles. ¿Sabes cuál es? Tu idiota interior, tu adversario, el que irracionalmente vota, compra, invierte o se conforma con unas palmaditas en el lomo tras un despido o desahucio.

Nos tratan como a perros famélicos de sentido. Cuando lo recuperemos, seremos libres.

Ricardo García Nieto.

Fuente: http://lacomunidad.elpais.com/ricardogarcianieto/2013/11/6/nuestro-adversario

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¿Realmente despierto?

FUENTE http://www.portaldimensional.com

¿Cuál es la sutil diferencia entre estar despierto y dormido? ¿Cuál es la sutil diferencia entre la locura y la cordura? Haz visto que en los sueños ocurren cosas sorprendentes, es un mundo imaginario en el que todo es posible, es una realidad mental, ocurre sólo dentro tuyo, nadie más puedo percibirlo, son parte de tu mundo interior, y ellos, recrean tu mas perversas y/o maravillosas fantasías, en escenarios creativos y situaciones muchas veces repetitivas…  Ahora bien, cuando despiertas dices… “menos mal que he despertado, todo aquello era un sueño”  te levantas de la cama, vez a tu alrededor y sientes que tranquilidad de estar en un “mundo real”…

¿Realmente haz despertado? Prendes la televisión y te desayunas las noticias del mundo por un informativo… accidentes, guerras, calentamiento global, enfermedades, libertinaje sexual, crisis, caos; luego observas por tu balcón, cientos de autos a gran velocidad, haciendo ruido y echando humo, miles de personas frenéticamente caminando sin mirarse, o solo casualmente, sin escucharse, sin reconocerse, cada cual en su mundo hermético, llenos de miedo, ira, represión… algunos sonríen, mas esa sonrisa será llanto o tristeza en pocos minutos, se chocan, se llevan por delante, apurados para llegar algún lado, trabajar de algo que no les hace feliz (en la mayoría de los casos), para ganar un dinero que nunca es suficiente, lo que genera frustración y ambición…  Y tú queriendo hacer miles de cosas, y pareces atado de pies y manos, viviendo una rutina diaria llena de mandatos culturales…. Dime la verdad… ¿Crees que todo esto tiene algún sentido? O ¿parece una terrible pesadilla de la que aún no has despertado?

Los grandes Maestros Espirituales, los Chamanes y los Sabios, en diferentes culturas y alrededor del mundo, nos traen este mensaje dicho de muchas maneras distintas: “Despierten del gran sueño!!!”  ¿Qué nos querrán decir? La psicología y la filosofía se ha acercado tímidamente hacia conceptos revolucionarios que coinciden en varios puntos con el mensaje de los que han Despertado.

Punto clave: El tiempo y la realidad depende de nuestra percepción mental. Si usas lentes de color azul, verás la realidad azul, cambia tus lentes y cambiará tu percepción. Piensa esto: no hay dos “seres humanos dormidos” que vean y sientan exactamente la misma realidad, ¿Por qué? La percepción se basa en las huellas que han quedado de nuestro pasado, experiencias, vivencias, a veces placenteras a veces dolorosas, traumas, abusos, en base a esas situaciones generamos miedos, defensas, represiones y a veces nos liberamos y disfrutamos, en base a todo eso, actualmente percibimos nuestra realidad, lo que los Maestros llaman “la mente inferior” o el “ego” conectado con el aspecto mas denso y mundano de la realidad.

Ahora cuando vemos la Creación en su totalidad, solo percibimos Perfección, en la Naturaleza y en la Vida, desde el átomo, a la célula al sistema solar…de las hormigas, a las abejas, a los caballos a los elefantes… de la semilla, al brote, al tronco y a un gran roble…. Ante semejante Misterio de la Vida ¿Qué ha ocurrido con la Raza Humana? Se ha desconectado de la Fuente Creadora, infinita y eterna de la cual formamos parte al igual que cada aspecto de la Creación, por que todo es Energía, todo es Vibración, y todos somos UNO a ese nivel…  Cierra tus ojos por unos minutos, relaja tu cuerpo, respira profundamente y trata de expandir tu Conciencia a esa Realidad Sutil y Perfecta, si logras sintonizar con la Unidad, te sentirás Realmente Despierto, en tu interior nacerán sentimientos de Compasión por todo el tiempo que haz estado dormido, sentirás que el pasado es una ilusión al igual que el futuro, por que en el Presente la realidad es Perfecta, te sentirás Libre y con ganas de Vivir… y si realmente haz despertado sentirás una profunda compasión por los que aún creen estar despiertos y en realidad viven en base a una percepción meramente interna, separada del resto y basada en el miedo… Y sentirás un Verdadero anhelo de ver a la Humanidad DESPIERTA! Viviendo en el Aquí y Ahora, Respetando toda la Creación, sabiendo que Somos Uno… Si comprendes esto haz Revelado un gran Misterio y tu Vida se verá Iluminada, y todos notarán esa diferencia en ti, y querrán Despertar como tú lo haz hecho!

Fuente: http://senderodelmago.blogspot.com.es/2013/11/realmente-despierto.html

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